Luego de ser afectado por el maremoto del 27-F, el submarino chileno retomó su rol de disuasión:
El "Simpson" regresa a la manada

El sumergible se reincorporó a la fuerza que había dejado en 2009 para una modernización que se retrasó como consecuencia del tsunami .  

IVÁN MARTINIC 

"Lo perdimos".

Amanece el 27 de febrero de 2010, y las olas del maremoto aún golpean la Base Naval de Talcahuano. En el puente del submarino "Thomson", el oficial piloto Pablo Pérez observa incrédulo. Al otro lado de la dársena, el dique flotante "Young", una especie de galpón de 1.100 toneladas, diseñado para reparar buques fuera de la vista de curiosos, ya no flota. Está montado sobre un muelle de Asmar. En realidad, pende de éste en un equilibrio tan precario, que cualquier réplica podría convertirlo en desastre. Y no sólo para el "Young". Adentro está el submarino "Simpson", sorprendido por el tsunami en la mitad de una modernización. El sumergible está vacío -sus equipos y sistemas habían sido desmontados- y sus válvulas y escotillas, abiertas. Si cae al agua, se hundirá sin remedio. "A lo mejor lo habrían reflotado, pero ya eran palabras mayores. Habría que hacerlo de nuevo", explica Pérez.

Cinco meses después (julio de 2010), en Asmar celebran con vítores, aplausos y brazos en alto. En una operación logística y de ingeniería sin precedentes, el "Young" es reflotado con el "Simpson" -a esas alturas todavía un mero tubo de acero de 1.260 toneladas- aún dentro. Está casi intacto. Talcahuano tuvo su propio rescate minero.

Junio de 2012. El "Simpson" está armado otra vez. Con 27 años de servicio, pero dotado de nuevos sistemas de control y combate, podrá operar "varios años más", dice el vicealmirante Cristián de la Maza, director de Servicios de la Armada.

La tarea fue compleja. Y no sólo para salvar al "negro", como lo llaman los submarinistas. El 27-F sus equipos estaban repartidos en diversos talleres de Asmar para actualización. El maremoto los arrasó por completo. Algunos aparecieron. Otros, como la mesa de navegación -especie de mapa virtual en el que se monitorea el derrotero y el entorno del sumergible-, se perdieron para siempre.

El reemplazo, detalla el capitán de fragata Eduardo Torres, comandante del "Simpson", fue encargado a la empresa chilena DESA. El resultado es una "mesa de ploteo que puede efectuar navegaciones con cartas electrónicas y tiene distintas capacidades para detectar contactos en la superficie y mostrarlos para llevar una navegación segura". Todas las miradas convergen en esta pantalla. Es el equipo más atractivo de la modernización. Tanto, que podrían instalarlo en el "Thomson", el "Carrera" y el "O'Higgins", las otras tres unidades de la Fuerza de Submarinos.

Con un año de retraso, el "Simpson" está de vuelta en esta particular manada. La misma que en cada zarpe es despedida con un sugerente "buena caza".

"Contamos con un buque madre y cuatro submarinos modernos, letales, furtivos y actualizados para la guerra submarina".

CONTRAALMIRANTE OSVALDO SCHWARZENBERG
COMANDANTE EN JEFEDE LA FUERZA DE SUBMARINOS

 El estrecho, inclinado y silencioso mundo de los submarinistas

* "Volver a navegar es como estar vivo de nuevo", dice Rodrigo Silva, encargado de cocina del "Simpson", para graficar cómo esperaba el regreso del submarino al mar. En un reducido espacio -y con la amenaza constante de súbitas inclinaciones por inmersiones o afloradas-, este hombre prepara unas 100 raciones diarias, entre almuerzos y comidas. Salvo los jueves (cuando empanadas y cazuelas son obligatorias), el resto de la semana programa un menú "bueno, bonito y barato", según el presupuesto que le asignen en Abastecimiento.

* Acostumbrados a compartir cada centímetro disponible en patrullas de hasta 50 días de inmersión, los submarinistas se acomodan de una manera que incluso admirarían los gerentes del atestado Metro de Santiago. Las mesas tienen cubiertas antideslizantes para que platos y cubiertos no caigan con las maniobras que inclinan la nave. Vasos y tazas son más anchos en la base que en la boca, para ganar adherencia. Y no es por comodidad. El silencio es ley. Hasta la caída de un cuchillo podría descubrirlos ante el enemigo.

* Las estrechas condiciones de habitabilidad son otra característica de los sumergibles. Cada parte del piso es, al mismo tiempo, la puerta de un espacio para guardar algún implemento. Las paredes están llenas de receptáculos y hasta el techo es aprovechado para instalar camas. Allí duermen los llamados "murciélagos", a quienes apodan los "Tomás González" por las piruetas que deben hacer para subirse.



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<b>Construido entre 1982 y 1985 en Kiel, Alemania, el clase 209 Simpson acaba de ser actualizado para extender su vida útil.</b>
Construido entre 1982 y 1985 en Kiel, Alemania, el clase 209 "Simpson" acaba de ser actualizado para extender su vida útil.
Foto:ARMADA

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