Aniversario | 200 años de la publicación de los cuentos de los hermanos Grimm
La vigencia de los hermanos Grimm: dos siglos de madrastras y lobos feroces

El próximo estreno en Chile de "Blanca Nieves y el cazador" confirma que los cuentos de hadas están de moda. Estudiosos del género explican qué es lo que tenían los Grimm que hoy inspiran megaproducciones cinematográficas, series de televisión y nuevas publicaciones. Entre ellas, una hermosa edición de Taschen, que edita su primer libro infantil, con 27 cuentos ilustrados. Los hermanos lingüistas se obsesionaron con compilar esas historias movidos por el afán romántico y nacionalista de rescatar una tradición.  

MACARENA GARCÍA 

Había una vez dos hermanos que eran lingüistas. Para poder estudiar el habla recorrían pueblos de su Alemania natal haciendo entrevistas y para que sus entrevistados se soltasen, les pedían que contaran historias. Así escucharon de la niña que fue al bosque y se la comió el lobo, de las hermanastras malvadas que abusaban de su hermana menor, de la princesa encerrada en una torre sin escalera y de los niños abandonados en el bosque. Los hermanos lingüistas, Jakob y Wilhelm Grimm, se obsesionaron con compilar esas historias movidos por el afán romántico y nacionalista de rescatar una tradición común de los territorios germano-parlantes, que entonces eran sólo una confederación de estados que debatían su unificación.

Hacia fines de 1812 publicaron el primer tomo de su compilación en un libraco titulado Kinder- und Hausmärchen , que literalmente se traduciría como "Cuentos de niños y del hogar". No tenía nada de infantil: historias macabras, muchas de ellas de contenido sexual, sin ninguna ilustración y llenas de eruditos pies de página. Muchos de esos cuentos poco se parecen a los que conocemos hoy: en "El príncipe sapo", el sapo no se convierte en príncipe cuando la princesa lo besa, sino cuando ella lo arroja contra la pared iracunda porque él quiere meterse a su cama; Rapunzel no es una casta damisela, sino una joven que ha quedado embarazada del príncipe mucho antes de ese final en el que viven felices para siempre; en "La Caperucita Roja", el lobo no esconde a la abuelita en el clóset, sino que se la devora "de un bocado" antes de devorarse a la niña.

"La Caperucita Roja" no debutó en los libros de los hermanos Grimm, sino en el de su símil francés, Charles Perrault, quien un siglo antes había publicado la primera colección de cuentos populares. Entre la antología de los Grimm y la de Perrault -más modesta esta última, con 'sólo' 26 cuentos- hay más coincidencias ("La Cenicienta" y "La Bella Durmiente", entre ellas), lo que parece deberse a que muchos de los entrevistados alemanes eran descendientes de hugonotes (protestantes) franceses. Los Grimm aseguran que esos cuentos viajaron desde India y el Oriente Medio, popularizándose en la Europa medieval, en un tiempo de señores muy ricos y campesinos muy, muy pobres, cuya trabajosa y rutinaria existencia exigía historias con finales simples y felices.

¿Madres o madrastras malvadas?

Pero entender el legado de los Grimm como una colección de cuentos es perderse el punto. Si algo nos legaron fueron modelos, figuras arquetípicas que han quedado impresas en la cultura occidental. Un ejemplo es el de las madrastras malvadas. En la versión original del libro de los Grimm -el que pretendía ser una recopilación del folclor local- eran las propias madres las malvadas. La de Blanca Nieves, sin ir más lejos, era una mujer vanidosa y celosa de la belleza de su hija. Jack Zipes, especialista en cuentos de hadas y traductor al inglés de la obra completa de los Grimm, deja escapar una carcajada: "Sí, ¡y quién abandonaba a Hänsel y Gretel en el bosque, también era la propia madre!". Si ya la historia de dos hermanos abandonados a su suerte porque su padre no tiene cómo alimentarlos no parece nada adecuada para llevar a los niños a dormir, más macabra es si la que lo propone es la mismísima madre. Pero es que los cuentos de los Grimm no eran para niños, y si lo eran no tenían intención de tranquilizarlos, sino de asustarlos.

Zipes prepara ahora un libro con cartas de los Grimm, en las que se puede seguir una primera historia de la recepción de estos cuentos. Ahí aparecen sus amigos invitándolos a hacer los cuentos más aptos para niños y los Grimm replican que ésa no es en absoluto la intención de su trabajo. Sin embargo, de edición en edición fueron ajustando detalles. Ingrid Tomkowiak, profesora de la Universidad de Zúrich especialista en los hermanos Grimm, explica que Wilhelm, el hermano menor, fue el responsable de ir haciendo las historias más cristianas, más altruistas y, en definitiva, más aptas para niños. Él le daba mucha importancia a la prosa y les incluía versos o el famoso "érase una vez". Sería él, en efecto, el que cambió madres por madrastras.

Tomkowiak explica que un momento clave en la adaptación de estas historias para niños es la antología que hacen los Grimm de sus propios cuentos, en 1825. Fue entonces, casi quince años después de la primera publicación, que ellos se 'marquetearon' para los lectores infantiles. "Unos años antes había salido una traducción al inglés con algunas de las historias ilustradas. Esa edición se estaba vendiendo muy bien, mientras que la de los Grimm vendía muy poco en los países de habla alemana". Entonces le encargaron a otro de los hermanos -eran nueve- las ilustraciones, y ellos seleccionaron 50 cuentos de entre los 200 originales. Ése fue el primer libro infantil de los hermanos Grimm. (Ver recuadro con detalle de ediciones)

De Disney a las nuevas adaptaciones

La tendencia en las recurrentes adaptaciones de los cuentos ha sido suavizarlos y hacerlos más didácticos; se alegran los finales, se agregan moralejas y desaparecen detalles macabros, como el que las hermanastras de la Cenicienta se cortaban los dedos de los pies -y una el talón- para calzarse el zapato; o el que unos pájaros blancos les arrancan los ojos como castigo final por su perfidia. Los Grimm comenzaron el ajuste y Disney hizo luego lo suyo. La historia blockbuster de los cuentos comenzó con "Blanca Nieves y los siete enanos" (aunque antes habían ensayado con cortos animados de otros cuentos de los Grimm) en 1937, el primer largometraje animado de Disney, donde los enanos son unos personajes dulzones llamados 'Feliz', 'Tímido' o 'Mocoso'. Fue tal el éxito que se podría decir que fue entonces que Walt comenzó Disney: con las ganancias montaron el estudio en Burbank y en los años siguientes rebuscaron entre los cuentos de hadas para dar con nuevos argumentos que asegurasen la taquilla.

Ahora Hollywood dice contar otro cuento. Uno más cercano al espíritu original de estas historias. Las dos adaptaciones de Blanca Nieves que coincidieron con este aniversario -"Espejito, espejito", a principios de año, y "Blanca Nieves y el cazador", que se estrena el próximo jueves- no son para niños. La última, de hecho, fue catalogada para mayores de 12 años en Estados Unidos. Y en ambos casos la estrategia de promoción es clara: son adaptaciones contemporáneas, y Blanca Nieves no es esa figura maternal al cuidado de los siete enanos, sino una sensual y bella mujer que no necesita príncipe que la salve.

Zipes dice que esta versión es puro "falso feminismo" y que el discurso es absurdo: "no tiene sentido. Presentan el mundo como un lugar de conflicto entre mujeres en vez de ponerse a pensar en cómo se es mujer en un mundo todavía dominado por los hombres. No hay feminismo acá, sino todo lo contrario: si algo dicen en esta película es que para salvarse hay que ser como hombre y salir a luchar". Zipes tiene más descargas: "hay una corrección política que me molesta mucho. Como que tuvieran que cuidarse de todo para hacer una versión contemporánea. Los enanos ya no son enanos, sino que son interpretados por actores cuyas figuras se reducen digitalmente. Es ridículo".

Además de las dos versiones de grandes estudios hollywoodenses, hay una serie de televisión sobre cuentos de hadas donde la bella hijastra es protagonista -"Érase una vez" (Sony)- y una versión muda hecha en España y protagonizada por Maribel Verdú. ¿Por qué de pronto estamos rodeados de Blanca Nieves? Maria Tatar, profesora de Harvard con dos libros dedicados a la obra de los Grimm, tiene una explicación: "Hollywood se ha inspirado siempre en los cuentos de hadas, pero recién en esta última década se ha hecho explícito. Por ejemplo, "Pretty Woman", con Julia Roberts; "Por siempre jamás", con Drew Barrymore, y "Sueños de Amor", con Jennifer Lopez, son reversiones contemporáneas de la historia de la Cenicienta. Es la clásica historia de pobre-que-se-vuelve-rico. Y ahora parecen volver las historias de rivalidades madre-hija. ¿Por qué Blanca Nieves? Vivimos en una cultura que se ha inventado el término cougar (puma, se usa en inglés para referirse a mujeres que andan con hombres mucho menores) que permite a las mujeres verse más jóvenes por más tiempo. Las dos nuevas películas de Blanca Nieves ("Espejito, espejito" y "Blanca Nieves y el cazador") siguen esa lógica: enfrentan a una diva de Hollywood con una joven actriz aspirando al estrellato".

Zipes dice que si Blanca Nieves y otros cuentos vuelven una y otra vez es porque apelan a historias que siguen siendo las nuestras. No se refiere a historias infantiles, por cierto: "En el mundo siguen existiendo el abandono de niños, las violaciones, el incesto. Siguen habiendo reyes y personas que heredan mucho poder y tienen poder sobre el resto". Tatar enfatiza precisamente el rol de Disney: "Disney mantuvo vivos los cuentos de hadas en un tiempo en que todos pensaban que eran sólo para niños. Antes, los cuentos de hadas eran usados para pasar el tiempo y eran contados al ritmo de labores repetitivas como coser, hilar o clavar. En el siglo XIX, migraron desde el fogón, el lugar comunitario, a la pieza de los niños, perdiendo su energía y humor original. Muchas veces les dieron moralejas que poco tenían que ver con lo que se contaba en el cuento. En estos días hemos redescubierto el atractivo multigeneracional de estas historias y sus temas y argumentos han sido tomados por cineastas, poetas, artistas y escritores. Los cuentos de hadas nos llevan al corazón de los conflictos familiares, nos recuerdan la existencia de rivalidades entre hermanos, luchas por herencias, envidia madre-hija y abandono. Así, nos permiten navegar la realidad, mostrándonos los peligros y posibilidades, pero también el camino del horror antes de la belleza del 'vivieron felices para siempre'".

LOS CUENTOS DE LOS HERMANOS GRIMM

Noel Daniel (ed.)
Traducción de M. A.
Seijo y N. Caminero.
Editorial Taschen, Madrid, 2012.
320 páginas, $36.800 en Librerías Contrapunto.
Las ilustraciones de este reportaje son extraídas de este libro.

 La liebre y el erizo

Los dos animales se retan a una carrera, en la que el erizo recurre a la astucia más que a la velocidad, mediante la ayuda de un "doble". Litografía del alemán Gustav Süs, 1855.

Cuentos de hadas: primeros amores, últimos mitos

Charles Dickens confesó que la Caperucita Roja fue "su primer amor" y que si hubiera podido, se habría casado con ella. Ella y otros personajes de los cuentos de los hermanos Grimm gozan de una popularidad que ha intrigado a críticos, teóricos literarios y estudiosos varios.

Para algunos adultos, la lectura de una versión no expurgada de esos relatos puede ser una experiencia singular. Incluso quienes sepan que la madrastra de Blanca Nieves preparó su asesinato o que las palomas arrancan los ojos de las hermanastras de Cenicienta se encontrarán -en muchas páginas de estos cuentos para que se duerman los niños- con descripciones de asesinatos, canibalismo, mutilaciones, infanticidio, hambre e incesto. En realidad, los Grimm no ahorran atrocidades ni eliminan sufrimientos; a menudo, incluso, los agregan, según refiere Maria Tatar en "The Hard Facts in the Grimms' Fairy Tales" (Princeton UP, 1987). Así, las hermanastras de Cenicienta salvan su vista en una primera versión del relato, y es sólo en la segunda edición del libro que Wilhelm lo 'embellece' con la descripción de cómo las palomas les arrancan los ojos, "por malas y falsas". Más que la violencia, lo que los hermanos encontraban difícil de tolerar e intentaban eliminar era lo que llamaban "ciertas condiciones y relaciones", como la preñez o cualquier actividad sexual premarital. En "El rey sapo o Enrique el Férreo", cuando la princesa arroja al sapo contra la pared, éste se convierte en príncipe y la princesa se acuesta con él. Ninguna edición impresa lo dice así -apunta Tatar-, pero aparece en una copia de los esbozos originales enviada a un amigo en 1810 y encontrada años después. Otra condición o relación que expurgan es el incesto o el deseo incestuoso, que figura en más de un relato y que prefieren camuflar. Agrega Jack Zipes en "Why Fairy Tales Stick" (Routledge, 2006) que los Grimm incorporan expresiones cristianas y enfatizan roles modelos . Por ejemplo, en un esbozo de 1810 de Blanca Nieves, los enanos simplemente le permiten quedarse en su casa; en la de 1812, en cambio, se lo permiten si cocina, hace las camas, lava, cose, tiene todo limpio y en orden.

Por algún tiempo se consideró que los cuentos de hadas eran representativos de culturas particulares (Perrault para Francia, los Grimm para Alemania), pero -como han investigado historiadores y estudiosos de tradiciones y del folclor- sus orígenes son antiguos y de múltiples capas, con un sentido paneuropeo, además de conexiones con culturas como las de África del Norte, América precolombina y Oriente (incluso China y Japón). Los cuentos parecen trascender sus particularidades regionales y contener motivos y experiencias "universales".

En todo caso, en cuanto al ámbito europeo al menos, Jan Ziolkowski, en "Fairy Tales from before Fairy Tales" (Michigan UP, 2007), plantea que muchos de los relatos de los Grimm tienen su origen en la literatura latina medieval. Analiza varios casos, pero llama la atención el relativo a la "Caperucita roja" y su origen en unos versos latinos compuestos entre 1022 y 1024 por Egbert de Liège en una obra mayor, uno de cuyos episodios es "Sobre una niña salvada de los cachorros de lobo", en que una niña de cinco años, cuyo padrino le regaló una túnica de lana roja, es atrapada por un lobo como comida para sus crías, pero que no fue atacada por ellas, protegida por su ropa.

Los "Cuentos de niños y del hogar" de Wilhelm y Jacob Grimm se publicaron en dos volúmenes, 1812 y 1815, con 156 textos, que crearon el tipo ideal del cuento de hadas. En 1819 fue la segunda edición, con 170 cuentos, y Wilhelm asumió la carga de las revisiones. Habrá otras cinco ediciones. La séptima edición, en 1857, tenía 211 textos, incorporando cambios (estilísticos, formales y temáticos) con exigencias pedagógicas, transformando materiales folclóricos de adultos en literatura para niños. "Los cuentos de los hermanos Grimm", editados por Taschen, en 2012, son 27 relatos de entre los más célebres de esa última edición de 1857.

La bella durmiente

Unos reyes tienen una hija. Lo celebran invitando a 12 de las 13 hadas del reino. El hada no invitada maldice a la niña para que muera a los 15 años, cuando se pinchará con un huso. Otra de las hadas modifica el maleficio. Sólo dormirá por 100 años. El rey prohíbe los husos, pero no logra evitar que se pinche y se duerma, y con ella, todos en el castillo. Un gran seto de espinos cubrió el castillo y en el cual morían, entre atroces dolores, los jóvenes hijos de reyes que querían llegar hasta ella. Hasta que uno sí lo logró. Litografía del suizo Herbert Leupin, 1948.

Blancanieves

Su belleza provoca la envidia de su madrastra. La manda a matar, con la prueba de su hígado y pulmones, que el ejecutor reemplaza por los de un animal (y la madrastra se come). Se entera que vive con unos enanos e intenta matarla. La envenena con una manzana. La colocan en un ataúd de vidrio y un príncipe logra despertarla. La madrastra debe bailar hasta morir en unos zapatos de hierro candente. Litografía de la alemana Wanda Zeigner-Ebel, 1920.

La caperucita roja

Una niña se encuentra con un lobo camino hacia la casa de su abuela. Según Perrault ella hace una apuesta con el lobo para ver quién llega primero. Como sea, el lobo devora a la abuela y luego a la niña. Ambas son salvadas por un cazador, quien abre al lobo. Los Grimm agregan una anticlimática historia en que otro lobo intenta atacar a la abuela y la niña, pero ellas están preparadas. Dibujo de la checa Divica Landrová, 1959.

La cenicienta

Muerta su madre, su madrastra y hermanastras la maltratan. Ella es ayudada: en la versión de Perrault por un hada madrina; en la de los Grimm por sus amigos pájaros para cumplir con las tareas imposibles que le exigen para poder ir a un baile y por los árboles para vestirse de gala. En la versión de los Grimm, ella va al baile en tres noches sucesivas, y en todas la ve el Príncipe, que en la última noche deja pegamento en el suelo y allí se pega su zapato de oro. La prueba del zapato resulta ser una de identidad, en la que las hermanastras lo intentan todo, incluyendo la mutilación. Litografía del austríaco Hans Anker, 1910.

Hänsel y Gretel

La historia de dos hermanos que son abandonados por sus padres en un bosque. La madre se convierte en madrastra en la edición de 1819 y la racionalización del abandono (porque no tienen qué comer) se agrega entre 1843 y 1857. Una vez abandonados (en más de un intento) llegan a una casa de dulce y galletas, de la que es dueña una bruja con intenciones antropofágicas (quiere comerse a Hänsel). La engañan y Gretel la lanza a un horno para que se queme. Acuarela del danés Kay Nielsen, 1925.



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<b>Los lingüistas Jakob y Wilhelm Grimm</b> publicaron en 1812 el primer tomo de su recopilación de relatos.
Los lingüistas Jakob y Wilhelm Grimm publicaron en 1812 el primer tomo de su recopilación de relatos.
Foto:HISTORISCHES MUSEUM, HANAU

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