EN SALA MATTA | "The Virtual Museum Proyect. 8 = infinito":
Gonzalo Mezza: "Para mí las telas son leds de alta definición"

"La pintura del siglo XXI es, además, la fotografía digital", afirma Gonzalo Mezza, pionero en Latinoamérica en abordar el arte en el ciberespacio. Ha trabajado con Antoni Muntada y Nam June Paik. Este jueves inauguró una ciberinstalación que se toma la sala Matta con parte de su museo virtual. "Se siguen necesitando los espacios protegidos", afirma.  

CECILIA VALDÉS URRUTIA 

"Mi relación con la tecnología y la multimedia en el arte partió en 1970. Fui de los primeros en el mundo. Porque antes de que Bill Gates colocara su página, yo ya tenía mi museo virtual; antes de que Steve Jobs sacara los míticos Mac, yo tenía mis computadoras artísticas", afirma con certeza Gonzalo Mezza (62 años), mientras maneja su procesador en medio de una Sala Matta transformada en su museo virtual.

"Mi impresión -agrega- era que la gran producción del arte había sido, en Occidente, en torno a la materia. Y la reflexión que venía haciendo con la electrónica me llevó a pensar que la antimateria existe y que era urgente preocuparse de ello; es decir, del video, luego de la fotografía digital, de la red, de la internet, que es antimateria. Es lo que llevo haciendo desde hace años".

Para establecer un diálogo con el público debió, eso sí, recurrir a imágenes que integran el imaginario colectivo. Tenía que seducirlo de alguna manera, en los años 70, y para ello usó piezas de Goya, Velázquez, Matta, íconos de culturas precolombinas y clásicas, que liberó en el ciberespacio.

Su trayectoria partió en Barcelona, y causó revuelo. Fue luego invitado a bienales, de La Habana y Sao Paulo. Ha expuesto e intervenido en diversos lugares, incluyendo la fachada de La Moneda, y en todo el mundo a través de la red. Pero gran parte de su trayectoria ha sido en Brasil. "Viví ahí los últimos 15 años, y he vuelto a Chile para esta exposición en un intento de quedarme en mi país".

El Museo Nacional de Bellas Artes inauguró este jueves una ciberinstalación que contiene una antología de su Museo Virtual, con trabajos realizados entre 1994 y 2010, que se materializan en una Sala Matta transfigurada -con high tec y pintada de verde-, con dos grandes videos multimedia y 16 "cibergravuras", sobre emulsión metálica con tecnología leds . La avanzada propuesta cobra especial actualidad no sólo por el ámbito tecnológico, sino también porque se da en momentos en que el principal encuentro de arte contemporáneo -la Documenta de Kassel- se centra en la unión del arte y ciencia, destinando un espacio privilegiado a los ensayos de teletransportación cuántica, desarrollados por el el físico austríaco Anton Zeilinger.

Revuelo con los Picassos

-Usted sostiene que fue uno de los primeros en hacer obra de arte tecnológica digital. Trabajó con Antoni Muntada, el padre del art net español .

"Sí, paralelo a Juan Downey, quien estaba en Nueva York, abordamos con Muntada el videoarte, registrando obras conceptuales. En el Mac de Barcelona, por ejemplo, se está exhibiendo un trabajo de Land Art que hicimos con Muntada, en Ibiza, llamado Bacus Flex 3. Era una escultura móvil sobre el paisaje, el mar, y las personas podían participar. Siempre me ha interesado el cambio de estado de materiales; de ahí viene mi afición por el agua, el hielo en imágenes".

-Y se sabe muy poco que compartió con Nam June Paik, el precursor del videoarte.

"Hice un trabajo, en 1974, en la galería Van Dress. Me llamaron, en Barcelona, para hacer un video con June Paik y la chelista y performancista Charlotte Moorman. Fue una acción de arte con música sobre Moorman. Paik es un asiático con una mente brillante y una creatividad sin límites...".

-Entiendo que le encargó el Museo Picasso de Barcelona un trabajo que causó revuelo, en los 70.

"Al año de la muerte del gran pintor, 1973, el museo me encargó un homenaje a Picasso. Lo hice con nueve proyectoras multimedia con imágenes de la época azul y rosa. Me instalé en el museo, y la idea fue un trabajo multimedia que sacara a la pintura de su contexto sacro. Junto con filmar las pinturas, hice representar la época de Picasso joven con actores aficionados. Pero, además, el museo me pidió incorporar el famoso Guernica, cuando aún no regresaba a España. Vino especialmente Paloma Picasso para la inauguración, y se levantó toda una polémica sobre si ese tipo de trabajo debía estar o no dentro del espacio de un museo".

"Hay que incorporar tecnología sofisticada"

-Imagino la lucha por insertar el mundo de lo virtual en el arte.

"Las participaciones intermediales y multimediales son una revolución impresionante. Pero al sistema le ha costado mucho entender que algo que no se trabaja con la manualidad pueda ser arte, porque esto obedece a la inmaterialidad. Hoy la computadora se ha transformado en una matriz de retención de obra. El mundo real existe y el virtual también. Son paralelos, y no son otra cosa que el origen del cosmos. El artista no puede privarse de la tecnología sofisticada para abrir nuevos caminos. El pintor hace cosas sobre un soporte, y para mí, las telas son leds de alta definición. La pintura del siglo XXI es también la fotografía digital".

-Pero esta retrospectiva es una vuelta al espacio físico, a la materialidad. Una vuelta atrás para usted.

"Es que se siguen necesitando espacios protegidos. Los museos son la memoria de una cultura. El espacio virtual permite tener un conjunto infinito de obras en pen drives . Pero estar en el museo me ofrece -como al músico que da un concierto o el cineasta que proyecta una cinta- traducir materialmente mi obra, unirla en el tiempo y en un espacio físico".

-¿Qué le ofrece usted al público?

"Ver en un mismo espacio arquitectónico que lo virtual es una realidad tangible, que ocupa un lugar".

-¿Cómo fue la selección de obras ?

"Hay una selección de diálogos con el espectador, de imágenes que partieron de maestros del arte, propias o de anónimos, y que liberé al espacio virtual. Por ejemplo, en la Bienal de La Habana 2000 hice una pirámide con cubos de azúcar, que luego subí a la red. La idea era que las personas enviaran mensajes textuales y de imagen; así, se conformaban otras imágenes".

"Las variaciones de la Venus de hielo, por ejemplo, son proyecciones que van mostrando la evolución gráfica del diálogo visual sobre esa Venus de hielo que hice en 1972, cuando vine desde Barcelona a trabajar hielos. Tiene que ver con los cambios del estado de la materia y también con la disolución de la democracia en Latinoamérica".

-¿Sigue partiendo de obras materiales ?

"Hoy trabajo más con los software . La idea es liberarse de la herencia del clásico griego y proponer trabajos más del siglo XXI, como "La cadena del ADN", que hice. Ahora parto más con signos, con el juego binario del 0 y el 1, y con fotografías en estado virtual".

"No trabajo para el mercado"

-¿Las 16 "cibergravuras" que exhibe son imágenes virtuales de su museo fijadas en un soporte material?

"Sí. Entrego al sistema 16 piezas que materialicé: es luz sobre emulsión metálica en una caja de acrílico, iluminadas por leds . Ocho corresponden al siglo XX y el resto al XXI. En ellas muestro también lo que es hacer una obra sustentable que ocupe el mínimo de energía".

-La estética, el montaje, el uso del color, ¿parecen ser importantes?

"Ésta es una instalación verde en el sentido de que todo el planeta está en esa disyuntiva: el arte no puede ser ajeno. Mi paso por Brasil me devolvió el color, la luz. Y entre tanto caos y experimentación, uno requiere de cierto orden. Tengo que ordenar mi universo y con estética".

-¿Cuáles han sido las imágenes más importantes en su trabajo ?

"En esta idea planetaria de navegación (internet) dispuse de una imagen del colectivo por continente: escogí de América a una mapuche, que luego se cruzó en la red con una creación de Velázquez y con un tapiz de Tiahuanaco. Usé un autorretrato de Van Gogh para Europa y del Asia recurrí a una pieza que hice sobre Hiroshima: el relato de una sobreviviente que grafiqué sobre uno de los "Cuerpos pintados".

-¿Y cómo se financia su arte ?

"No trabajo para el mercado, soy un investigador. Me siento una especie de científico... Y mi arte está sustentado por personas y fundaciones que se interesan en el desarrollo de este tipo de obras, que están preocupadas por el conocimiento y la información".

 


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