Ex Presidente lanzará libro "Así lo vivimos":
Ricardo Lagos desclasifica episodios desconocidos de su vida política

En 356 páginas, el ex Mandatario repasa desde su infancia hasta el movimiento estudiantil del año pasado, pasando por su detención en 1986 y su relación con Aylwin y con Bush. Un capítulo especial le dedica al "dedo" contra Pinochet y relata cómo fue armando ese mensaje a partir de distintos discursos exitosos que había pronunciado ante audiencias masivas.  

Guillermo Muñoz 

Ricardo Lagos entró en una habitación sin ventanas y con un pequeño escritorio al medio para ser interrogado por dos agentes de la CNI. Uno, identificado por el ex Presidente como "el bueno", le preguntó insistentemente qué estaba haciendo la tarde en que atentaron contra Augusto Pinochet. El otro, al que Lagos llama "el malo", se arremangó las mangas, le gritó, lo insultó y amenazó con golpearlo. Pero hizo algo peor. "Ahora te las vas a ver conmigo", le dijo, gatillando la indignación del abogado que ya llevaba varios días detenido. Sacó fuerzas y recurrió a la voz autoritaria que más tarde lo haría famoso: "Y a usted, señor, ¡¿quién lo autorizó para tutearme?!".

La anécdota de 1986 es parte del libro "Así lo vivimos", una biografía política del ex Mandatario que será lanzada en español el próximo 28 de junio. Con el libro en la mano, el ex Presidente Ricardo Lagos explica algunos de sus contenidos, como la anécdota con los agentes de la CNI que lo interrogaron en un cuartel de Investigaciones.

"Son estas tonteras que uno dice en estos momentos. 'Y a usted, señor, ¿quién lo autorizó para tutearme?' ¿Se da cuenta de la ridiculez? Y ahí esperé el golpe. Pongamos la mejor cara, pensé. Pero no llegó el golpe, y el que estaba sentado, 'el bueno', le dijo: 'no te dije yo, si este señor es un caballero. Y siguió el interrogatorio, pero de usted".

El episodio del dedo

Lagos reconoce que el episodio en que apuntó al general Pinochet, durante el programa de televisión "De cara al país" el 25 de abril de 1988, fue uno de los momentos que marcaron su carrera pública, y, de hecho, le dedica las primeras 29 páginas de su libro.

"O sea, a ver, pasé a tener una notoriedad pública en ese momento. Como cuento en el libro, al día siguiente fui a una reunión en Curicó con Patricio Aylwin, y él había sido senador por allá; era una zona muy conocida para él. Y, claro, pasó a segundo plano, en el sentido de que todo el mundo quería verme, tocarme, qué sé yo. Y Patricio me dice: 'Parece que anoche le fue muy bien, lo felicito'. Claro, indudablemente que desde el punto de vista del conocimiento público pasé a ser una figura más conocida, pero yo creo que un dirigente político no se hace porque va a un programa de televisión, es algo que requiere algo más que eso. Bueno, cuando uno ve lo que ocurrió después de eso, claro, comenzó el tema de como un candidato presidencial y cosas así", comenta hoy el ex Presidente.

Lo que no es tan conocido es cómo Lagos se preparó para los últimos nueve minutos del programa en que lanzó su famosa interpelación al general (R).

Cuando dijo "Hablo por quince años de silencio", por ejemplo, repitió una frase que había pronunciado en una concentración opositora en Valparaíso, en 1983. Cuenta que Gabriel Valdés y Enrique Silva Cimma quedaron impresionados con el efecto que esa frase había tenido en el público. "Por eso me salió tan natural en el programa", agrega.

Lo de interpelar directamente a Pinochet tampoco fue un hecho inédito, sino una estrategia probada en un acto en La Serena, el 18 de diciembre de 1987.

Lagos y Aylwin iban a hablar frente a una multitud en esa ciudad para convencerlos de inscribirse en los registros electorales y votar en el plebiscito de 1988. Sin embargo, un grupo de 20 militantes comunistas comenzaron a gritar "Inscripción es traición!". Fue en ese momento que Lagos recibió un teletipo con declaraciones que Pinochet había hecho en el norte: "Por ahí anda un tal Lagos. Estamos siguiendo todos sus pasos".

Entonces le pidió a Aylwin hablar primero, y leyó el telegrama a la multitud. "Y yo, desde La Serena, le respondo al general Pinochet. "¡Vamos a continuar nuestra lucha hasta derrotarlo en el plebiscito!", dijo, desatando el aplauso de todos.

"Ahí se puso de pie el teatro entero para aplaudir, incluidos los 20 o 25 que gritaban 'inscripción, traición'. Entonces ahí descubrí eso. Bueno, claro, después en muchas partes lo hice, y siempre tenía el mismo efecto, pero en ninguna parte lo había hecho en tele", recuerda el ex Presidente.

Veinte años después -recuerda-, un grupo de estudiantes de Antropología de la Universidad de Brown le pidieron que relatara el episodio, porque estaban estudiando momentos que cambian la historia. Además del "dedo de Lagos", estaban estudiando un discurso de monseñor Desmond Tutu en Sudáfrica y uno de Lech Walesa en los astilleros de Danzig. Luego, los mismos alumnos le sugirieron que escribiera este libro, que se transformó en su autobiografía política y cuya edición en inglés fue lanzada en enero pasado y que se titula "The southern tiger".

"Traté de dar un contexto de quién es uno; o sea, cómo se forma uno", cuenta.

Su rechazo a Justicia

Una vez que había sido elegido Presidente, Patricio Aylwin ofreció a Lagos el Ministerio de Justicia. "Le dije que no me parecía, porque, como ministro de Justicia, ¿qué podía hacer? Hacer justicia... por eso hice el chiste... 'Oiga, si me va muy bien y hago justicia por las violaciones a los Derechos Humanos, los asesinatos, las tropelías, todo, capaz que nos boten a usted y a mí".

Días después, Aylwin le ofreció Obras Públicas, pero Lagos le dijo que esa cartera era para un ingeniero, no para él.

"Y ahí entonces él me dice: 'usted sabe cuáles son mis compromisos. Mire, he pensado que Enrique Krauss debe estar en Interior. Enrique Silva en Exteriores, Alejandro Foxley en Hacienda. Y no tengo otras ideas sobre el gabinete. Y cuando me pregunten por qué Ricardo Lagos no está en el gabinete, yo le voy a decir a la opinión pública que yo le ofrecí estar, pero él no quiso'. Presidente, le dije, no lo ponga así. Entonces, me dijo, dado que usted conoce lo que yo pienso, ¿hay alguna cartera que le interese? Y supongo que no le va a interesar Defensa'. Me reí. Y no lo pensé, y dije Educación. '¿Educación'?, me dijo. '¡Le van a hacer una huelga los profesores!'. Bueno, le dije, he sido profesor universitario, secretario general de la Universidad de Chile; para eso puedo servir. Y así fui nombrado ministro de Educación".

El chiste que molestó a Foxley

Froilán Lagos, el padre del ex Presidente, falleció cuando él tenía ocho años. Por eso, uno de sus principales referentes fue su tío Ernesto Escobar, quien trabajó en el Gobierno de Arturo Alessandri y solía contarle anécdotas. Hoy recuerda una.

"El León llama al Tesorero General de la República y le dice: 'Tengo que hablarle al país con la verdad, la situación de la hacienda pública está pésima, la caja fiscal no tiene un peso y la gente sigue pidiendo cosas. Voy a hablar, a hacer un discurso al país de la situación que tenemos para que la gente esté consciente'. 'Sí, Presidente', responde. 'Y lo he llamado entonces para que mañana en 24 horas me traiga las cuentas de la hacienda pública'. 'Sí, Presidente'. '¡Váyase a trabajar, pues, le dice. Qué espera!'. 'Sí, Presidente'. Bueno, el tesorero se va yendo de La Moneda, pero de repente vuelve y abre la puerta de la oficina del Presidente. 'Perdón, Presidente, una pregunta'. 'Qué más quiere, si ya le expliqué bien claro lo que hay que hacer', dice el León. 'Es que me falta una información, Presidente. ¿Cómo quiere el informe, con déficit o superávit?'.

Lagos recuerda la anécdota y saca una gran carcajada. Y cuenta otra historia:

"Supongo que se puede contar esto, porque es divertido. Estábamos en el primer año de gobierno con el Presidente Aylwin, y él dijo: 'el próximo gabinete lo vamos a dedicar, porque el ministro de Hacienda nos tiene que explicar la situación y cómo vamos a abordar el presupuesto el año 91. Estábamos todos los ministros ahí instalados, escuchando, y Alejandro Foxley, con su claridad habitual y su eficiencia, nos hizo un listado muy claro y por qué la situación era compleja, difícil. Había muchas expectativas, pero la caja fiscal, etc., etc., y por lo tanto no podíamos gastar mucho. Bueno, explicó los pasos que dar, en qué casos presentar las peticiones, qué sé yo, pero luego un cuadro de por qué no podemos aumentar. 'Bueno', dijo Aylwin, 'hemos escuchado una exposición muy clara. Lo felicito, Alejandro, por la exposición. Ofrezco la palabra'. Nadie habló. Quién iba a hablar si la situación no daba para mucho. Y a mí, en una mala hora, dije: me permiten, yo voy a contar un cuento, y conté lo del tesorero. Alejandro se enojó muchísimo, estuvo como una semana enojado conmigo, y con toda razón, si la verdad es que no fue un buen chiste, pero para eso mi tío Ernesto tenía infinitos chistes".

Prólogo de Clinton

El prólogo del libro fue escrito por el ex Presidente de Estados Unidos Bill Clinton, quien asegura allí que es una situación paradójica que un socialista concesione las carreteras. Tanto, agrega, como la visita de Richard Nixon a China.

"Eso me lo dijo una vez también un diputado socialdemócrata alemán", comenta Lagos, y reproduce el diálogo. "'¿Por qué usted, ministro socialista, licita carreteras?' Y yo le dije: 'Porque no tengo los impuestos que ustedes tienen en Alemania. Porque efectivamente si tienes un 45% de impuestos sobre el producto, en Chile tenemos 18 o 20 máximo, había que buscar recursos, porque si no, era imposible hacer la cantidad de autovías que hicimos'. Y en ese sentido Clinton quedó muy sorprendido, ¿verdad?".

Lagos también destaca en su libro que con el informe sobre la tortura "se exorcizó el fantasma de Pinochet". "Cuando salió el informe Rettig sobre detenidos desaparecidos, simplemente dijeron que eso no era así, que eso era una sola parte de la historia, etc. En cambio, cuando sale el informe Valech, nadie de los institutos armados dice que todo eso es una mentira, y en ese contexto yo creo que se exorcizó el fantasma", explica. Respecto a lo que ocurrió en el Teatro Caupolicán, en el homenaje a Pinochet, Lagos comenta que "temo que es algo que va a permanecer en la historia de Chile".

 "Era un desastre bailando"

En septiembre de 1986, Lagos estuvo veinte días detenido en un cuartel de Investigaciones luego del atentado al general Pinochet.

"Pasaba gran parte del tiempo caminando de un lado a otro de la celda, tanto como me lo permitía el reducido espacio. Me mantuve cuerdo por la simple coincidencia de que la celda era lo suficientemente grande como para dar cinco pasos para cruzar la diagonal más larga. Cuando estudiaba, de joven en casa de mi madre, me había dado cuenta de que si daba un número impar de pasos podía alternar la dirección del giro para darme vuelta, y que este truco me evitaba el mareo. Si la celda hubiera tenido cuatro o seis pasos de largo, habría tenido náuseas".

"Era un desastre bailando. Mis pies no se movían con ritmo, mi cuerpo no giraba con gracia. Y mi frustración empeoraba las cosas. No hay nada con menos gracia que un artista irritado. Hasta el día de hoy, soy más bien torpe para el baile, un punto débil que desafortunadamente heredé a mi hijo Ricardo".

"Es casi imposible cambiar los impuestos"

"El día que tomé posesión del cargo, la economía chilena estaba en crisis (...) Como primer Presidente socialista, sabía desde el primer día que tendría que enfrentar una batalla cuesta arriba en materias económicas. Necesitaría ser más estricto que lo habitual para garantizarles a los inversionistas que su dinero estaría seguro en nuestro país y que el Gobierno manejaría responsablemente el presupuesto".

"Durante mi batalla legislativa aprendí una importante lección sobre los impuestos: es prácticamente imposible cambiarlos. Los segmentos impositivos en Chile son tremendamente injustos". "Recuerdo haberle propuesto a mi ministro de Hacienda hacer cambios a la ley para evitar la evasión de impuestos, y que él me respondió que dado que el crecimiento era bajo por la crisis, sería mala idea intervenir el sistema. ¿Pero nunca es buen momento?', le dije. Cuando la economía está débil, no podemos subir los impuestos porque esto afectaría aún más el crecimiento. Y cuando las condiciones económicas están mejorando, el instinto es decir: ¡mejor no toquemos nada, porque estamos creciendo!

"¿Quién crees tú que tiene interés en escucharte?"Intervención de su teléfono por Blair

Una de las áreas en las que más se explaya Ricardo Lagos es en la política internacional durante su gobierno. Explica su desencuentro con el boliviano Carlos Mesa en México y también dice que presentó a George Bush con Hugo Chávez. Pero, sin duda, el episodio al que le da mayor espacio es al "no" de Chile a la guerra en Irak, expresada en el Consejo de Seguridad de la ONU. Al respecto, revela un episodio desconocido: que el Primer Ministro británico, Tony Blair, le pidió intervenir su teléfono.

"Blair me dijo que para seguir hablando necesitaba un teléfono seguro. Entonces, le digo: 'No es mi caso, ¿pero quién crees tú que tiene interés en escucharte?' Se rió, no me dijo nada. Yo pienso que no quería que lo escucharan los americanos qué es lo que negociaba conmigo, pienso yo. Porque, obviamente, todo el mundo sabía la posición de Blair y lo que estaba pidiendo era un teléfono encriptado. Eso quiere decir que desde mi teléfono sale mi voz absolutamente desfigurada y en los aires está la voz desfigurada y se reconfigura en el otro teléfono.

-¿Cambió mucho su relación con Bush después del no a Irak?

-En la misma conversación, decía "Ricardo vamos a ganar! (en español)". Bush siempre ha sido un hombre muy llano, muy amable, de tratarte por su primer nombre, siempre, con todos. Entonces, cuando yo le dije que para votar en el Consejo de Seguridad necesitaba treinta días más porque había que pedirle más plazo al inspector, a Blis, para asegurarnos de que no había armas de destrucción masiva. Entonces, me dice: 'No, no puedo esperar treinta días, tengo las tropas listas para ir a la guerra y no pueden seguir esperando porque después hay problemas climáticos, la temporada de monzones' y qué se yo. Entonces, me dice: 'Si no tengo el voto tuyo no voy al Consejo de Seguridad y hago una coalición con los que están disponibles. ¿Tú estás disponible?, me dijo. No, le dije yo. Fuera del Consejo de Seguridad, nada. Entonces, fue ahí cuando me dijo Mr. President, dejé de ser Ricardo, le agradezco su franqueza. Es todo lo que me dijo.

El día en que Hortensia Bussi de Allende lo bautizó como "suizo"

En noviembre de 1978, Lagos viajó a México. "Por entonces no se podía pasar por allá sin visitar a la viuda de Allende", recuerda, y agrega que para ese entonces el sector liderado por Clodomiro Almeyda había desbancado en la dirección del PS al de Carlos Altamirano. "El cambio ensanchó una fisura creciente dentro del partido sobre cómo abordar la derrota de la dictadura. Había dos preguntas: cómo luchar y con quién contábamos. Respecto de esta última, Almeyda estaba a favor de una alianza con el PC y Altamirano prefería a la DC.

"¿Y usted?- me preguntó Hortensia Bussi- ¿Cuál es su posición frente a esta ruptura? 'Bueno -comencé a responder-, en Vector (grupo interno) rehusamos tomar una postura. Sería un profundo error dividir al partido. Queremos encontrar una plataforma que pueda ser aceptada por todas'. 'Ajá!, respondió. 'Así que son como los suizos, siempre neutrales frente a los conflictos'. Y así de simple, nos apodaron 'Los suizos' "

"Olvidaba mi alias una y otra vez"

En 1982, el PS comenzó a coordinarse a través del Comité Político por la Unidad Socialista. "Mis colegas 'suizos' y yo nos dimos cuenta de que los otros grupos se referían unos a otros por alias. (...) 'Ustedes también necesitan nombres', nos dijeron, cosa que nos pareció divertida en el mejor de los casos, pero también un poco ridícula. Mi manera de ejemplificar este absurdo era olvidar una y otra vez el mío. En mitad de las reuniones ya no lograba responder a mi alias hasta que alguien me daba un codazo. Hoy ya ni recuerdo mi nombre".

El "chiste con cierto trasfondo" en que Aylwin y Briones "culparon" a Frei y Allende

"La mayoría de los democratacristianos no estaban interesados en llegar a acuerdos", dice Lagos en su libro cuando relata la etapa previa al golpe de 1973.

Para explicar su diagnóstico, el ex Presidente recuerda una reunión que tuvo en Buenos Aires con el general Carlos Prats poco antes de que éste fuera asesinado.

"Lo que trato de explicar aquí es que para negociar ambos lados tienen que tener claro cuál es la consecuencia del fracaso de la negociación. Esto se lo escuché a Carlos Prats. Y él me dice: la DC creía que si se fracasaba y había golpe, a los seis meses estaba restablecida la democracia y se llamaba a elecciones. Entonces en ese sentido yo digo que la disponibilidad de negociar de la mayoría era mucho menor".

Lo cierto es que en esa época los líderes DC eran Patricio Aylwin y Eduardo Frei Montalva. Para comentar el rol de ambos, Lagos recurre a otra anécdota:

"Creo que Frei padre, presidente del Senado, temía un poco. Cuando regresa Carlos Briones del exilio, Edgardo Boeninger hace una comida en su casa y había cierta expectación porque invita a Patricio Aylwin. Y bueno, la gente se preguntó cómo iba a ser el encuentro Aylwin-Briones, si el anterior fue inmediatamente antes del golpe, cuando fracasaron las conversaciones. Entonces es una comida social con señoras; en fin. Pero llega Briones y se ponen a conversar y Briones le dice a Aylwin: "Lo que pasa es que los dos teníamos jefes que eran muy duros pues". "Efectivamente, eran muy duros nuestros jefes" (responde Aylwin). En el fondo, lo que estoy queriendo decir es que llegaron a la conclusión de que si de ellos hubiera dependido habrían arreglado el pleito, pero sus jefes, Allende y Frei Montalva... bueno, lo hicieron un poco en chiste, pero creo que era un chiste con cierto trasfondo.

"Conocí a Luisa Durán en una 'fiesta de consuelo'""Me había divorciado de Carmen y ese mismo año conocí a Luisa Durán, mi futura esposa, en una 'fiesta de consuelo' después de la elección de decano de la Facultad de Derecho (perdí). Comenzó el baile y me encontré con un par de ojos al otro lado de la sala. Era Luisa, que en ese tiempo era estudiante (..) Conversamos sobre nuestros matrimonios fracasados, además de la elección (buenas noticias: ella siempre había sido de izquierda). Un par de años después, nos casamos".


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Foto:JUAN EDUARDO LOPEZ

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