Hermosilla y Quintanilla

Curioso, si mañana a mediodía se acaba la Concertación, en Wikipedia aparecerá que fue por culpa de un señor Quintana.  

 

Se ha puesto de moda en los partidos políticos (especialmente de la Concertación) que los verdaderos líderes internos eludan la responsabilidad que les compete y manden a otro a hacerse cargo de la colectividad para quedarse ellos en un discreto segundo plano.

Es lo que pasa en el PS y en el PPD, aunque si uno exagera un poco, también podría decir lo mismo de la UDI y la DC.

El sistema funcionaba dignamente, hasta que Guido Girardi decidió instalar en la presidencia del PPD al militante Jaime Quintana. Bastó que éste asumiera el cargo para que se mandara un ramillete de declaraciones que detonaron una verdadera bomba de ruido dentro de la Concertación.

Dijo que el partido que él ahora regentaba se oponía al diálogo que el presidente del Senado, Camilo Escalona, llevaba adelante con el Gobierno con miras a generar un acuerdo político que le diera más cordialidad a la relación entre opositores y oficialistas.

Como es obvio, Camilo se indignó, y dijo que entonces no hacía ninguna gestión más. Porque, ¿quién era este señor Quintana para venir a desautorizarlo? ¿De dónde había aparecido? ¿Dónde había estado él en los años duros de la clandestinidad y el exilio?

Al pobre Quintana se le vinieron todos encima. El "laguismo", encabezado por el propio Lagos padre y también por Lagos hijo, lo criticó en público. Desde la DC, los príncipes, los guatones, los chascones, los neocolorines, los decebacheletistas, los decemasomenosbacheletistas y los futurosbacheletistas también lo fustigaron.

Durante una semana completa Quintana recibió fuego cruzado. También le cobraban haber dicho que ojalá la Concertación dejara de ser su coalición cuanto antes, que había que armar un nuevo referente que incorporara a comunistas y otros movimientos de izquierda, aunque eso le doliera a la DC.

Las cosas llegaron a un extremo de tensión máxima cuando Escalona dijo que mañana lunes la Concertación debía decidir, sin más rodeos, si quería seguir junta o no. Así de heavy .

¿O sea que Quintana podría ser quien, finalmente, desencadene la muerte de la gloriosa Concertación? Mitch, no es poco para un político que tiene una biografía de apenas siete líneas en Wikipedia (versus las más de 40 de Camilo).

Sería insólito.

"¿Y Girardi?", se preguntarán, con sagacidad, ustedes. Bueno, ésa es la pregunta. ¿Será que Quintana, infatuado por el timbre y la campanilla del PPD, se dejó llevar por sus pasiones, y dijo en público lo que hasta ahora nadie quería decir, desencadenando esta crisis final? ¿O será sólo que Girardi sacó las castañas con la mano del gato?

Curioso, si mañana a mediodía se acaba la Concertación, en Wikipedia aparecerá que fue por culpa de un señor Quintana.

Curioso.

 


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