Andrés Chadwick y Jaime Guzmán

Carlos Peña 

Las palabras del ministro Chadwick -se declaró arrepentido de haber apoyado a la dictadura- más que un rechazo a Pinochet, son un rechazo a la UDI y al camino que siguió Jaime Guzmán.

Eso -y no otra cosa- explica el revuelo que han producido.

A primera vista, el ministro dijo algo que casi no merecía comentario. Pareció sugerir que no supo de las violaciones a los derechos humanos. Sólo el paso del tiempo, aparentó decir, le habría hecho caer en la cuenta de las brutalidades que entonces se cometieron:

"Con el paso del tiempo -declaró el ministro- se me hacía más fuerte (...) la situación de violaciones a los derechos humanos. Me arrepiento -agregó- de no haber podido hacer más, de no haber tenido a tiempo una conducta que hubiese podido manifestar mi condena a la violación de los derechos humanos en ese momento".

El ministro pareció repetir un argumento que suele oírse cada vez que se mira para atrás: quienes apoyaban a la dictadura ni supieron ni oyeron nada. Y ahora que lo saben, se arrepienten.

Pero interpretar así las palabras de Andrés Chadwick sería pueril. El ministro se expondría a preguntas obvias que carecen de respuesta: ¿Cómo pudo ignorar lo que las Iglesias gritaban a los cuatro vientos y lo que medio Chile, la prensa incluida, perfectamente sabía?, ¿quién podría necesitar más de dos décadas para enterarse?

Esa interpretación de las palabras de Chadwick -además de pueril- tampoco se condice con la historia oficial de la UDI y menos con la biografía de Jaime Guzmán que sus discípulos han divulgado. Los historiadores de Guzmán afirman que él supo de las violaciones a los derechos humanos y que, no obstante, apoyó al régimen confiado en que ése era un mal menor que podría corregirse. Esta fue, insisten sus hagiógrafos, la decisión de Jaime Guzmán y de quienes confiaban en él: distinguir entre las reformas que la dictadura llevaba adelante y el precio de violencia que se pagaba por ellas. Guzmán y sus epígonos creyeron posible separar la dimensión modernizadora del régimen de su lado criminal y, allí donde la separación no fuera posible, confiaron que la obra de la dictadura compensaría sus crímenes. Sus discípulos, entre los que se encontraba el ministro Chadwick, lo acompañaron en ese camino.

La verdad entonces -que las declaraciones del ministro confirman- es que Jaime Guzmán y sus discípulos supieron de las violaciones que se cometían, sólo que creyeron que era posible corregir al régimen desde dentro, desalojando a los criminales. En otras palabras, consintieron en seguir apoyando a la dictadura a sabiendas que cometía crímenes de tortura y de desaparición de personas por motivos políticos. Participaron del régimen pretendiendo que podían hacer suyos los logros y, al mismo tiempo, alejar de sí los crímenes. Pretendieron ser parte de una dictadura y no ensuciarse las manos, cometer un pecado craso y, al mismo tiempo, alcanzar el cielo.

Ese fue el camino -frustrado- de Jaime Guzmán.

Lo notable de las palabras de Chadwick es que acaba de revelar que se arrepiente de haberlo transitado. Las palabras del ministro van más allá de una condena a la dictadura: son también un rechazo de la estrategia que, según los historiadores oficiales de la UDI, adoptó Jaime Guzmán.

Todo lo anterior se ha enredado en discusiones más o menos banales. Se ha dicho que Chadwick se dio vuelta la chaqueta; que omite las circunstancias que explican el golpe y las violaciones a los derechos humanos; que su actitud carece de toda sensibilidad histórica; que la suya es una opinión estrictamente personal.

Pero ninguna de esas discusiones apunta a lo fundamental. Chadwick manifestó un rechazo a la connivencia, por cualquier motivo, con un régimen que viole los derechos humanos. Y en la medida que el intelectual que hizo de esa connivencia una estrategia política y una doctrina fue Jaime Guzmán, no cabe duda que las palabras del ministro Chadwick son una ruptura final con la UDI y, lo reconozca o no, con la memoria de su mentor.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales