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Escuela Básica Luis Cruz Martínez de Quilpué:
Un colegio donde aprender se ha transformado en una cosa de "grandes y chicos"

Lunes 25 de junio de 2012

Niños de 2° a 8° básico conviven en una sala especialmente enfocada en alumnos con problemas de concentración. Allí hay sólo 10 puestos.Foto:TOMÁS FERNÁNDEZ

Aquí no sólo se evalúa a los estudiantes. A través de constante observación a los profesores, mejoraron el puntaje Simce y encantaron a los apoderados.
 


Margherita Cordano F. 

La filosofía detrás de la Escuela Básica Luis Cruz Martínez es que nunca nadie deje de aprender. Además de los alumnos -niños entre pre-kínder y octavo básico-, los profesores están constantemente evaluándose unos a otros: desde el 2008 y como una costumbre semestral, a cada profesor le toca observar y comentar el desempeño de sus pares al momento de hacer clases.

"Es un proceso que nos tiene muy orgullosos. Cuando comenzamos, esta práctica no estaba instituida, así que hubo muchas aprensiones (hoy el Mineduc establece visitas al aula a través de su Plan de Apoyo Compartido). De a poco, mostrando que se trataba de una instancia de mejora y compromiso, fuimos perfeccionándolo", comenta Rosa Pérez, directora de este colegio en Quilpué, Región de Valparaíso.

El cambio se sumó a los cursos de liderazgo, gestión curricular y convivencia a los que se inscribió parte de la directiva. Ambos procesos permitieron que el colegio alcanzara resultados de excelencia en las últimas pruebas Simce, llegando a los 277 puntos en Lenguaje el año 2010. Este logro es especialmente destacable en un colegio donde el 75,4% de los alumnos tiene un alto nivel de vulnerabilidad, con familias de escasos recursos ("muchos no pueden comprar zapatos", comenta Pérez) y un alto riesgo social.

Este año, el colegio fue reconocido como uno de los doce nuevos establecimientos que se integraron a la Red de Escuelas Líderes de Educación en Pobreza, iniciativa que reúne a 85 colegios que entregan enseñanza de calidad en contextos vulnerables. La red es impulsada por la Fundación Chile, Fundación Educacional Arauco, Fundación Minera Escondida y "El Mercurio".

"Un colegio no puede quedarse de brazos cruzados. En el caso de la retroalimentación, lo que se comenta en la primera evaluación se entiende que debe mejorarse en la segunda. Por lo mismo, hay una conversación que se hace en el momento, hay toda una organización que permite a los profesores disponer de dos horas para hablar apenas termina la observación", agrega Pérez, quien explica que se trabaja midiendo las competencias y destrezas de los profesores a través de una pauta "creada entre todos los participantes". Ésta mide qué tan idóneo es el ambiente de aprendizaje y cómo son las habilidades del docente al inicio, desarrollo y cierre de una clase.

Todos pueden

Los apoderados de la Escuela Luis Cruz Martínez agradecen las oportunidades que el colegio ofrece a sus hijos. En la última encuesta de satisfacción que se les pidió llenar, la mayoría dijo valorar la labor de los profesores y aseguró que recomendaba al colegio entre sus conocidos. Entre los puntos más destacados están los planes de diferenciación y nivelación para aquellos alumnos con dificultades de aprendizaje.

"Tenemos un plan de integración donde muchos niños son sacados del aula para trabajar con un profesor en una sala especialmente diseñada para ellos, donde aprenden con el mismo material que su curso, pero de una forma mucho más personalizada", explica Raquel Bustamante, a cargo de la Unidad Técnico Pedagógica del colegio. La sala (que alberga alrededor de 10 alumnos, 25 menos que el promedio de las otras) reúne a estudiantes de segundo a octavo básico al mismo tiempo: cada uno trabaja en sus propias tareas.

"Tuve problemas y me tocó faltar un mes a clases. Aquí me ayudan a ponerme al día para después poder volver a mi sala sin problemas", cuenta Javiera Laferte, de octavo básico. El estímulo ha sido tanto, que a futuro, dice, "me encantaría estudiar Medicina y convertirme en doctora".

En cada recreo, Javiera incrementa este interés por la biología visitando la colección de libros de la biblioteca o participando del quiosco literario en el patio. "Buscan libros y revistas en la sala de los profesores y los exponen. Cada niño puede ir, sacar algún tema que le guste y cuando termine el recreo, volver a dejarlo. Dos personas de un curso llevan los registros en un cuaderno", indica José Caviedes, presidente del Centro de Alumnos.

 Claves del liderazgo

Compromiso

Todos los profesores apuntan a sacar a sus alumnos del círculo de la pobreza. En los casos más extremos, esto significa llamar de manera diaria a su casa, despertarlos y recordarles que no deben faltar a clases.

Inclusión familiar

El colegio prepara talleres de alfabetización digital para los apoderados. Asimismo, les pide a los papás que entren a la sala de clases y ayuden en las distintas actividades de lectura.

Valoración docente

"Sentimos un valor infinito por su trabajo", comenta Rosa Pérez. Junto al equipo directivo, mensualmente se reúne con profesores para obtener opiniones y ver cómo apoyar su labor.