Aspirante presidencial del PRD cerró ayer su campaña en Ciudad de México:
La izquierda mexicana no logra contrarrestar al PRI y se encamina a una nueva derrota

CIUDAD DE MÉXICO López Obrador se niega a aceptar los pronósticos de todas las encuestas y denuncia campaña sucia.  

Jean Palou Egoaguirre Enviado especial 

Andrés Manuel López Obrador eligió un lugar simbólico para el cierre de su campaña presidencial. El recorrido de su caravana desde el Ángel de la Independencia, en medio del Paseo de la Reforma, hasta el Zócalo de Ciudad de México no sólo marca los lugares más representativos de la capital -considerada un bastión electoral de la izquierda-, sino que fue en estas mismas calles donde el candidato del Partido de Revolución Democrática (PRD) montó en 2006 un campamento que duró 40 días para rebelarse contra los resultados electorales de los últimos comicios, cuando perdió por sólo 0,56 puntos porcentuales frente a Felipe Calderón y, acusando un fraude, mandó "al diablo las instituciones".

El escenario ahora es muy distinto, pero el resultado es el mismo: López Obrador va segundo en los sondeos de cara a las elecciones del domingo, aunque ahora quien lleva la ventaja no es el centroderechista Partido de Acción Nacional (PAN), sino el Partido Revolucionario Institucional (PRI) de Enrique Peña Nieto, agrupación que gobernó 71 años y es conocida por su pasado de prácticas clientelistas, aunque también de estabilidad.

En la avenida Reforma decenas de miles de adherentes de "AMLO" (por las iniciales de su nombre) manifestaban ayer el descontento por la posibilidad de que el PRI volviera al poder. "Enterremos al PRI", se leía en una pancarta acompañada de una corona de flores. "México se está muriendo, urge sangre tipo AMLO+", decían las poleras de un grupo de jóvenes que se identificaban con el movimiento estudiantil Yosoy132.

Durante su discurso en el atestado Zócalo, López Obrador dijo que el suyo sería un "gobierno austero, sin lujos" y "una Presidencia itinerante". Y lanzó una serie de promesas de corte populista: siete millones de empleos en su sexenio, programas de protección social para sacar a 14 millones de personas de la pobreza, aumento del sueldo mínimo "siempre por encima de la inflación" y disminuciones en los precios de la gasolina, el gas y la luz. Todo financiado, dice, por el combate a la corrupción y a la evasión fiscal de empresas.

Además, recalcó que "no habrá monopolios en los medios de comunicación", en referencia a Televisa, cadena televisiva que ha apoyado a Peña Nieto.

Luego que en los últimos meses repuntara en las encuestas con un discurso renovado y amable que clamaba por una "republica amorosa", AMLO ha vuelto a insistir en la recta final en la posibilidad de un fraude, acusando que el PRI está comprando votos y cuestionando los sondeos que le dan hasta más de 17 puntos de ventaja a Peña Nieto.

"Todas las encuestas están copeteadas", ha dicho, bromeando con el peinado engominado y con jopo del candidato del PRI.

"Nosotros tenemos encuestas que muestran un empate técnico, pero con nosotros arriba por tres puntos porcentuales", asegura en entrevista con "El Mercurio" Jesús Zambrano, presidente nacional y uno de los fundadores del PRD, quien aunque dice que tienen "confianza" en la autoridad electoral, exigen que se "cumpla la legalidad no sólo con los resultados, sino también en la no coacción para el ejercicio del voto libre y en no pasarse de los gastos de campaña".

"El PRI firma con una mano el respeto a las leyes y los resultados, y con la otra está haciendo todo tipo de trampas", acusa. "Aquí nos estamos jugando mucho: es la diferencia entre un regreso del viejo PRI autoritario, de los que ven al gobierno como un negocio, donde la corrupción está institucionalizada, frente a darle el beneficio de la duda a una izquierda que propone recuperar la senda del crecimiento al 6% y generar 1 millón 200 mil empleos anualmente", añade.

Según Zambrano, la propuesta de izquierda es "de convicciones democráticas, no autoritarias, que entiende la necesidad de cambios dentro de la institucionalidad, sin sobresaltos". "Acá en México no hay lugar para un Chávez", recalca, tras identificarse con el modelo del Brasil de Lula da Silva.

Sin embargo, el panorama hoy es desfavorable y la mayoría de las encuestas dan por imposible que la izquierda llegue por primera vez al poder en México.

Triunfo a la mano

Según José Antonio Crespo, analista político del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), el PRD tuvo en la mano el triunfo, pero eligió mal al candidato: "Si la izquierda hubiera nominado al alcalde del DF, Marcelo Ebrard, que es mucho más institucional, moderado y confiable para un amplísimo sector del electorado, estoy seguro que ganan estas elecciones. Habría congregado el voto antipriista y no estaríamos hablando del PRI".

AMLO tiene varios puntos en contra. Desde el año 2000 que el PRD no gana una elección. La gestión de López Obrador como alcalde del DF ha recibido críticas, y la protesta que realizó cuando perdió las elecciones pasadas trajo enormes pérdidas económicas para la capital.

En 2006, el historiador Enrique Krauze lo llamó el "Mesías tropical", apodo que aún lo persigue. Ahora, la duda es si López reconocerá los resultados. "No importa si la elección se cierra o la diferencia es amplia, su discurso apunta a que habrá un fraude y en consecuencia no reconocerá el triunfo de otro que no sea él", dice Rosario Robles, columnista del diario Milenio.

 Festival de encuestas

"Encuestas-negocio, encuestas-propaganda, encuestas locas...". La revista Proceso dedicó un reportaje a la "locura" en esta campaña electoral por los sondeos de opinión: si en los pasados comicios se realizaron 57, hacia mediados del mes pasado ya iban en 134, pagadas tanto por medios de comunicación como los partidos.

En los últimos días se han publicado en promedio 14 encuestas diarias en México, lo cual ha provocado una fuerte confusión por las cifras tan dispares entre los resultados de algunos de ellos, aunque Peña Nieto siempre aparece en primer lugar.



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López Obrador (centro) cerró su campaña con una marcha por la avenida Reforma. Peña Nieto lo hizo en Toluca y Vázquez Mota en Guadalajara.
López Obrador (centro) cerró su campaña con una marcha por la avenida Reforma. Peña Nieto lo hizo en Toluca y Vázquez Mota en Guadalajara.
Foto:France Presse


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