ELMERCURIO.COM Volver

Abundancia de títulos de propiedad irregulares:
La distribución de tierras, un factor que subyace en la crisis de Paraguay

Sábado 30 de junio de 2012

Un mortal choque entre policías y ocupantes ilegales de terrenos gatilló la salida de Lugo del poder y de paso evidenció la profunda fractura social que genera la concentración del suelo rural.
 


ERIKA LÜTERS GAMBOA 

El problema de la tenencia y distribución de la tierra no es el mayor de Paraguay, agobiado por la pobreza, la corrupción y la falta de seguridad ciudadana, pero sí el que causa más tensión social y... política.

Esto quedó en evidencia en el choque armado del 16 de junio entre campesinos sin tierra y policías que dejó 17 muertos en Curuguaty, y que apenas una semana después terminaría derribando al mismo Presidente Fernando Lugo por una decisión aplastante del Congreso.

En este país mediterráneo la actividad agrícola es clave, pero el 80% de la tierra cultivable está en manos de sólo el 2% de la población, según cifras oficiales.

El problema no es de ahora ni es responsabilidad de Lugo. La disputa por la distribución de la tierra se origina al término de la guerra de la Triple Alianza en 1870, en que Paraguay fue derrotado y su población masculina masacrada por Argentina, Brasil y Uruguay. Para sacar al Estado de la ruina, se vendieron, no siempre de manera legal, grandes extensiones de terrenos a extranjeros, especialmente a brasileños y argentinos.

La situación se complicó más durante la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989), cuando "el régimen repartió títulos de propiedad sin control a sus allegados", dice a "El Mercurio" el analista Francisco Capli, director de First Análisis y Estudios.

Esto ha hecho que hoy en Paraguay circulen títulos de propiedad por 530.000 km2 de tierras, cuando el país dispone sólo de 406.752 km2.

Las irregularidades fueron el germen de agrupaciones como la Liga Nacional de Carperos, que promueve las invasiones de haciendas por parte de campesinos sin tierra, y del Ejército Popular Paraguayo. Este último, que ha logrado algunos golpes mediáticos con el secuestro de hacendados y ataques a cuarteles de policía, está integrado por unos 300 hombres con vínculos con la guerrilla colombiana.

Cuando Lugo irrumpió como un outsider en la política paraguaya, en 2006, utilizó como "caballito de batalla" la regularización de la tierra. Mal que mal, provenía de la región de San Pedro, una de las más pobres del país y donde, siendo obispo católico, había apoyado a los campesinos sin tierra.

Quienes lo eligieron Presidente en 2008 no dudaron de su voluntad, pero cuando estuvo en sus manos concretar la regularización, no lo hizo y las expectativas se frustraron.

"Si Fernando Lugo hubiera cumplido con todo lo que nos prometió, no habría perdido el poder, y mis hermanos estarían vivos", dijo Martina Paredes, vocera de los familiares de campesinos asesinados, a un periodista de La Nación que llegó hasta Curuguaty.

Según el analista paraguayo Jorge Codas Thompson, el depuesto Mandatario prometió "demasiado". En casi cuatro años, ni siquiera se elaboró un catastro nacional, indispensable para una reforma agraria.

"Lugo quería solucionar muchos problemas políticos y económicos, muy profundos y estructurales, como si se tratara de una parroquia. Nunca se jugó a fondo, siempre fue indeciso", agrega Jorge González, director de Base Investigaciones Sociales, una ONG que trabaja con comunidades campesinas.

El factor Brasil

Las irregularidades en la tenencia de la tierra alcanzan también a los denominados "brasiguayos", agricultores brasileños que se instalaron en la década de los 60 en Paraguay en la frontera con Brasil.

Cifras no oficiales calculan a los "brasiguayos" en 350 mil personas. Sus relaciones con el gobierno de Lugo no fueron buenas, y lo acusaron de promover las invasiones a sus terrenos.

En contraste, una de las primeras actividades del nuevo Mandatario paraguayo, Federico Franco, fue reunirse esta semana con representantes de los "brasiguayos", a quienes ve como un puente para acercarse al gobierno de Brasil. Les prometió respetar la propiedad privada, apoyar la agroindustria e impedir la invasión de tierras.

"Los "brasiguayos" que tengan sus títulos al día no deberían tener problemas. Ellos apoyan de manera firme a Franco, y así se lo han hecho saber a la Presidenta Dilma Rousseff", señala Codas Thompson.

Los problemas para el gobierno de Franco no vendrán de ese sector, sino de los campesinos paraguayos sin tierra. "Estos 10 meses antes de las próximas elecciones presidenciales, en abril de 2013, van a ser de mucha inestabilidad, probablemente incluso de violencia", señala a "El Mercurio" González, quien acaba presenciar el corte de un puente fronterizo. "El temor es que las protestas se incrementen y que el de Franco se convierta en un gobierno bombero, tratando de apagar protestas".

Además del problema de la tierra, Franco ha manifestado su interés en solucionar un tema que está muy ligado: el Impuesto a la Renta Personal. "Su aprobación, así como la disminución de la evasión y elusión impositivas, son claves para pagar por las tierras necesarias, garantizar un eficiente acceso a crédito para la actividad agrícola, y proveer la infraestructura para que los campesinos más pequeños puedan conectarse con los mercados", afirma Codas Thompson.

EL "MAL" DE LA SOYA

Paraguay es el cuarto productor mundial de soya, pero tanto se explota ese producto que está inundando las tierras cultivables, dejando poco terreno para otros plantíos, especialmente para el autoconsumo.