El peor escenario es un movimiento telúrico de magnitud 8,8 a 9 grados Richter:
Los sismólogos urgen a tomar medidas ante amenaza de megasismo en el norte de Chile

Fortalecer el sistema eléctrico y apurar uno de alerta temprana de maremoto son algunas de las acciones más urgentes.  

PAULA LEIGHTON N.  

Desde Berlín, Alemania

El sismo más grande que ha vivido Onno Oncken fue un 6,2 en Pica. Su instinto fue correr tan rápido como pudo fuera del hotel, donde los muros aún mostraban grietas del reciente terremoto de Tarapacá.

Y pese a que no fue una experiencia grata, lo que espera Oncken es un terremoto de gran magnitud. Uno para el cual el norte de Chile ha estado acumulando energía desde 1877, cuando ocurrió el último gran movimiento telúrico en la zona, el que se estima fue similar al 8,8 del 27-F.

Onno Oncken es director del Depto. de Geodinámica del Centro de Investigación en Geociencias (GFZ) Potsdam, centro alemán que junto a las universidades de Chile y Católica del Norte, además de otras instituciones alemanas y francesas, operan en el norte del país el Observatorio IPOC (ver infografía), una densa red de estaciones sismológicas que están arrojando valiosa información sobre el comportamiento de la llamada "laguna sísmica de Iquique".

Energía acumulada

A partir de los datos con que ya cuentan, dice Oncken, "creemos que las condiciones están dadas para un gran terremoto. El sistema está al final de lo que llamamos el ciclo sísmico, que termina cuando ocurre un gran evento sísmico".

La zona donde se ha estado acumulando la energía abarca desde Iquique hasta el norte de Antofagasta.

Junto a la oficina de Oncken trabaja el sismólogo chileno Marcos Moreno. Señala que "en el peor escenario, la ruptura podría ir desde Arica hasta el norte de Antofagasta, en cuyo caso el terremoto podría ser de 8,8 a 9 grados Richter. Otra posibilidad es que afecte sólo a Iquique y Arica, con una magnitud de alrededor de 8° Richter".

Se estima, agrega, que esta energía debería liberarse "de aquí a unos diez años".

Actuar pronto para mitigar los daños es urgente, destacan.

"Una de las lecciones que aprendimos del terremoto del 27-F es que contar con un sistema de alerta temprana de tsunami es vital, sobre todo considerando que en el norte hay muchas ciudades costeras y sus elevaciones son bastante bajas, lo que facilita la entrada del agua", dice Oncken. En Iquique, por ejemplo, un maremoto similar al que ocurrió en 1877 entraría alrededor de ocho cuadras tierra adentro.

Otra necesidad es robustecer el sistema eléctrico del norte. "En toda esa área las estaciones eléctricas están en zonas costeras y alimentan principalmente a las mineras, que aportan cerca del 20% del PIB, por lo que el país entero enfrentaría un gran problema si se destruye parte de la infraestructura energética que alimenta a esta industria", señala Oncken.

Eduardo Contreras, geofísico marino del Depto. de Geofísica de la U. de Chile, de paso en GFZ, agrega que "si la magnitud de un terremoto es sobre 8 grados Richter, no importa dónde esté el epicentro, porque esa ruptura involucra partes marinas y continentales. Por lo tanto, el riesgo de tsunami es muy alto. No hay que esperar la alerta. Hay que correr".

O subir a un piso muy alto, aconseja Oncken, quien recomienda no volver después de la primera ola. "El terremoto del Maule demostró que horas más tarde vienen nuevas olas que son las que acaban con más vidas".

¿Alguna otra lección? "Hay que escuchar a los científicos", responde Moreno. "Antes del terremoto del Maule había publicaciones científicas que advertían que iba a ocurrir y no se tomaron en serio. Conocer los escenarios posibles en el norte permitiría a las autoridades tomar la iniciativa".

 Aprender del pasado

El 27-F es uno de los terremotos más extensamente estudiados antes, durante y después de su ocurrencia. Los datos sismológicos y de GPS ahí recolectados se están empleando para estimar lo que ocurriría en el norte. "Al integrar esos datos con los que ha arrojado el IPOC podemos estimar las áreas más vulnerables frente a un gran terremoto, el tamaño de éste y su recurrencia", dice Marcos Moreno.

"Esa información podría luego utilizarse en planes de reducción de riesgo, concentrando los esfuerzos en las áreas donde éste es mayor", destaca Oncken, quien agrega que para obtener aun más detalles, en 2013 se planea instalar en el norte sismómetros submarinos e instrumentos para monitorear volcanes.



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<b>Desde la costa hasta la cordillera hay estaciones sismológicas del observatorio IPOC. Antenas satelitales envían los datos a Potsdam, Alemania, en tiempo real. Ahí las procesan y tardan sólo 3 minutos en estimar la magnitud de un sismo.</b>
Desde la costa hasta la cordillera hay estaciones sismológicas del observatorio IPOC. Antenas satelitales envían los datos a Potsdam, Alemania, en tiempo real. Ahí las procesan y tardan sólo 3 minutos en estimar la magnitud de un sismo.
Foto:PAULA LEIGHTON

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