Material particulado fino en el aire de la capital:
La contaminación en Santiago ha disminuido 60% en dos décadas

Mario Molina, premio Nobel mexicano, asegura que Chile es un ejemplo para Latinoamérica respecto de las políticas de descontaminación del aire.  

Lorena Guzmán H. 

Últimamente, cada vez que ha habido un episodio crítico de contaminación en Santiago parece que el esmog es más denso que nunca, pero no es así. Mediciones entregadas por el Ministerio del Medio Ambiente dicen todo lo contrario.

"La gente no se acuerda lo que pasaba en Santiago", dice la ministra del Medio Ambiente María Ignacia Benítez. "Los episodios críticos comenzaban a fines de marzo, terminaban a principios de septiembre y a veces duraban una semana".

Al período que se refiere es a fines de los 80, cuando se decidió comenzar a medir en Santiago el PM 2,5 (el material particulado fino más dañino para la salud). Entonces, el promedio anual de microgramos por metro cúbico alcanzaba a 69, mientras que en 2011 la cifra no superó los 26. O sea, una disminución de poco más de 60%.

Disminución constante

"Independiente de que ha habido años con condiciones de ventilación de la cuenca peores que otros, la disminución del PM 2,5 ha sido consistente a lo largo del tiempo", agrega la ministra.

La clave, dice, está en ir tomando continuamente nuevas medidas para reducir las emisiones. Desde entonces, y entre otras cosas, se han controlado las quemas agrícolas, se han cambiado los buses, se introdujo el convertidor catalítico en los automóviles particulares, se prohibió la quema de leña en estufas abiertas y se redujo la cantidad de azufre en la gasolina.

Mario Molina, premio Nobel de Química 1995, aseguró a "El Mercurio" -durante el Lindau Meeting, en Alemania- que "Chile es un ejemplo en cuanto a políticas de descontaminación del aire para Latinoamérica".

"Chile tiene muy buenos precedentes. Ha funcionado muy bien especialmente en reconocer el papel que tienen en la contaminación las partículas pequeñas como son el PM 2,5", agregó.

Desde marzo está publicado el decreto que regula las emisiones de este material en Santiago, el que está demostrado se asienta en los pulmones volviéndose dañino. Incluso se aumentó el monitoreo de estas partículas en todas las ciudades con más de cien mil habitantes.

Aunque las políticas pueden ser las adecuadas, asegura el Nobel mexicano, no basta para que la contaminación disminuya. "Cuesta educar a la gente para que sea consciente del problema", asegura.

Cuenta que en los 90 Ciudad de México tenía una contaminación del aire tan alta que la misma gente comenzó a pedir medidas. "Finalmente, se introdujeron los convertidores catalíticos y se eliminó el plomo de la gasolina. Pero ahora, como la contaminación no es tan evidente, la gente se olvida de que es algo que hay que seguir regulando", explica.

La ministra Benítez comparte plenamente la opinión. "Lograr la reducción de emisiones implica un costo para la sociedad, pero también un beneficio como un todo. Esto, porque al disminuirlas se recupera la calidad de vida y se invierte menos en salud, entre otros", asegura.

Un buen ejemplo de este costo-beneficio es la nueva legislación que hace mucho más estricta la norma, en Santiago, para las estufas a leña. Durante el invierno, la calefacción de este tipo es responsable del 31% de las emisiones, pero esa contaminación proviene de no más del 9% de las casas de la capital. Por eso es tan radical la medida; un año después de publicada la ley, todas las estufas antiguas deberán desaparecer.

También se endurecerán las exigencias para los vehículos nuevos durante este segundo semestre, obligando a los importadores a traer autos más verdes. Al mismo tiempo, las plantas de revisión técnica de la Región Metropolitana deberán elevar sus exigencias controlando si los convertidores catalíticos están funcionando correctamente.

"Hasta unos diez años más, cuando los autos eléctricos se masifiquen", dice Mario Molina, "será necesario buscar otras maneras de reducir las emisiones, y ellas van desde controlar mejor a los automóviles hasta dejar de utilizarlos como ocurre en Nueva York o las grandes ciudades europeas".

 Progreso

A pesar de que en las últimas dos décadas el PIB de Santiago ha crecido en 300%, las emisiones de PM 2,5 han bajado un poco más de 60%, desacoplándose así la contaminación del crecimiento.

Medidas en regiones

Desde el año pasado, el Ministerio del Medio Ambiente está impulsando el recambio de calefactores a leña en varias ciudades del sur. Con un copago de sólo el 30% de la nueva estufa, las familias pueden reducir sus emisiones entre 85% y 94%.

Además, desde septiembre se reducirá, a nivel nacional, a 15 partes por millón el contenido de azufre -un catalizador del PM 2,5- en la gasolina. Lo mismo pasará con el diésel el próximo año en todo el país. Ambos parámetros son equivalentes a los exigidos en países desarrollados.



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El 8 de junio se decretó la primera y única preemergencia ambiental en lo que va del año 2012.
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