El sello de Welsh

 

"Calum no podía hablar. Se le vinieron ideas a la cabeza, pero estaban relacionadas con objetos imposibles de definir. Era como si hubiese vuelto a ser un bebé y hubiera redescubierto el pensamiento preverbal. Los objetos eran artefactos domésticos distorsionados; una lámpara, una mesa y una silla con la que habían amueblado la casa en la que había vivido cuando era un bebé, cuando estaba intentando asimilar su entorno. Los había olvidado, y nunca los había recordado de forma consciente. Las rimas y los ritmos relampagueaban sin cesar en su cabeza, pero no podría denominarlos, pues aquellos pensamientos no tenían parentesco con el lenguaje hablado tradicional. Todo aquello, aquel lenguaje psíquico cifrado y preverbal, se habría perdido cuando terminara el viaje. Empezó a sentirse fatal, desinflado ante la perspectiva de perder aquella gran intuición".

Este fragmento pertenece a "El estado del partido", uno de los once relatos que forman parte de Col recalentada , de Irvine Welsh. Calum y su inseparable amigo Crooky han ingerido ácido lisérgico y se dirigen al piso de Chizzie, donde la fiesta promete. Encuentran a Boaby, un yonqui terminal, lo arrastran consigo, pero muere en el jolgorio, de modo que se ven obligados a sacarlo del lugar, acompañados por Gillian y Michelle, dos chicas curiosas. No saben qué hacer con el cadáver. Un policía los aborda, cree que Boaby está borracho y les pregunta por una banda de matones que anda cerca. Cuando se aleja, surgen los rufianes, apalean a Calum y Crooky, dejan al muerto como bolsa y planean violar a las jóvenes. Sin embargo, ellas son de armas tomar: Gillian raja la cara de su agresor con la aguja de un taco y Michelle revienta el ojo de otro.

Welsh, oriundo de Escocia, se dio a conocer con Trainspotting (1993), adaptada al cine con extraordinario éxito. Le siguieron Éxtasis , Porno , Cola y Crimen , novelas con gran acogida de público y crítica. La mayoría de las historias de Col recalentada provienen de revistas fuera de circulación y ahora, editadas en un solo tomo, muestran el sello de Welsh: humor negro desinhibido, personajes limítrofes y un lenguaje coloquial procaz y desenfadado. Con los años, Welsh se ha ido refinando, se ha tornado cosmopolita y se centra menos en los barrios bravos de Glasgow y Edimburgo.

En la presente antología hay emoción visceral, demencia, furia, sexo, violencia y drogas y quizá algo parecido a una moralidad, aunque la palabra más justa sería honestidad, una honestidad que hace tolerables sus cuentos, a pesar de la truculencia y las atrocidades que ocurren. Aún así, muchos pasajes pueden resultar gratuitos, concebidos ex profeso para producir asco y repulsa. Quedan pues dos alternativas: o uno sigue leyendo para saber hasta dónde van a llegar seres desquiciados que se sienten dueños del mundo, o cierra el libro para ahorrarse un crescendo de sorpresas desagradables.

"Una avería en la línea" comienza con la reflexión: "Si me preguntan a mí, la puta culpa la tuvo ella". Malky, cesante crónico, va con su esposa Stella y los dos hijos a tomar cerveza a un pub antes de la transmisión de un partido de fútbol. Al regresar, cruzan la vía férrea y Stella es arrollada por un tren que le cercena las piernas. Llaman a una ambulancia, parten al hospital y Malky exige en vano que se detengan en su hogar para ver la contienda deportiva. En el pabellón de urgencias, se precipita a la sala donde está puesta la televisión. La gracia de la trama no reside en preguntarse si es posible que haya gente así, sino en reírse ante una situación tan espantosa.

En "Sentido de culpa", Joe, varado en Londres, vive de juerga en juerga con Charlie, quien parece compartir su homofobia y misoginia: suelen acudir a bares gays para enganchar a algún tipo desprevenido y darle una paliza. De pronto, Joe cree estar soñando cada vez que en su cama encuentra a un compañero, con quien ha hecho el amor. Lo cierto es que tuvo un infarto fulminante y el mismísimo San Pedro le explica que su castigo por andar golpeando a homosexuales es obligarlo a convertirse en uno de ellos. "El novio de Elspeth" tiene como protagonista a Francis, energúmeno que no soporta a la gente educada, en este caso Greg, su futuro cuñado, por lo que arruina la cena de Navidad familiar.

La traducción de Col recalentada es lamentable y consiste en un argot madrileño y una mezcla de argentinismos y modismos hispánicos. Superado ese escollo, podemos disfrutar -o rechazar- las delirantes y perturbadoras narraciones de Welsh.

En los relatos de "Col recalentada", de Irvine Welsh, hay emoción visceral, demencia, furia, sexo, violencia y drogas y quizá algo parecido a una moralidad.

 


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Col recalentada Irvine Welsh Anagrama, Barcelona, 2012, 277 páginas, $20.970. Relatos
Col recalentada Irvine Welsh Anagrama, Barcelona, 2012, 277 páginas, $20.970. Relatos


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