El excéntrico mundo del señor Bolt

El tipo más veloz de la Tierra es fanático del Manchester United, del dominó, de los autos y del PlayStation. También de los nuggets de pollo, la cerveza Guinness, la ropa Gucci... y la fiesta. Crack .  

ANTONIO VALENCIA 

El hombre siempre fue inquieto. Hiperkinético. Hiperactivo. También huidizo. Algo había que hacer con esa energía de niño y con eso de andar callejeando a toda hora por Jamaica.

Y hubo dos hechos clave que acompañan a Usain Bolt hasta ahora: sus profesores recomendaron la práctica del deporte y su padre le compró su primer Nintendo para mantenerlo en casa.

Y hoy no sólo es uno de los más célebres deportistas del orbe, también es un fanático de los videojuegos: FIFA, Grand Theft Auto y Call of Duty. "¿Qué salvaría de un incendio? Mi pasaporte y mi PlayStation", lanza.

Su vida no siempre fue correr. Empezó con el cricket, y era bueno. Particularmente talentoso. Como también en el fútbol, que practica los domingos cada vez que vacaciona en su barrio natal, a escondidas de su coach .

Sueña -y bromea- con algún día jugar en el Manchester United. Vía Twitter intercambió frases con Rio Ferdinand y recadeó al DT, Sir Alex Ferguson. "Si me llama, voy", dijo este martes, un día después de que se revelara una foto del crack en su habitación a las tres de la madrugada del lunes: estaba celebrando el oro en los 100 metros planos junto con tres deportistas suecas en la Villa Olímpica: "No pasó nada", dijeron las damas. También el caballero.

Bolt, Cristiano y Eto'o

Se hizo fan de los "Red Devils" mirando al artillero holandés Ruud van Nistelrooy. Y a contracorriente de los gustos jamaiquinos -que usualmente apoyan a Brasil en los mundiales-, Bolt buscó el camino propio: es fan de Argentina, de Verón y Batistuta.

Idolatra también a Cristiano Ronaldo. Y cuenta historias con futboleros de excepcional destreza y amplísima billetera.

La anécdota con Samuel Eto'o es de antología: participaban ambos de un evento para la prestigiosa revista francesa L'Equipe, y Bolt se quedó pegado mirando el reloj del camerunés, entonces en el FC Barcelona: era de oro y diamantes. "¿Te gusta?", le preguntó Eto'o. "Claro, está bueno", contestó. "Entonces, puedes quedártelo", soltó el astro del fútbol. Bolt quedó con la boca abierta y reloj nuevo. Aún lo tiene. Lo usa poco. Porque pesa en gramos y en dinero. Cuesta 35 mil euros.

El tiempo, lo sabe bien, vale oro. Prefiere, dice, disfrutar su reloj Hublot, otro lujo. Más si lo luce con su ropa favorita: en Londres compra en la tienda Gucci de Old Bond Street. Y si busca ropa deportiva, va a Puma en Carnaby Street.

Mis autos negros

Bolt relata otra anécdota con semidioses del Olimpo del fútbol. Apenas firmado Cristiano Ronaldo en Real Madrid, el velocista se topó con el portugués.

"'Me gusta tu Ferrari, está bueno', le dije. ¿Qué creen que respondió? 'Sí, pero quiero otro porque no me gusta el color'. ¿Esto es en serio?, me pregunté. ¿Lo cambiará porque no le gusta el color? '¡Guau! Imaginen si hubiese jugado fútbol profesional!'", exclama Bolt en su autobiografía titulada "9.58", en homenaje a su récord mundial en el hectómetro.

Los autos son otra de sus debilidades. Más si son veloces. Sueña con el Ford Mustang del '68 que apareció en la película "60 segundos", de Nicolas Cage, y con un Lamborghini. "El problema es que en Jamaica no hay talleres por si hay que repararlo", advierte.

Hoy tiene al menos seis vehículos. Un Honda Torneo, un Honda Accord, un BMW 335, un Nissan GTR Skyline al que llama "Batimóvil", una megacamioneta Toyota Tundra y un Audi Q7. "Todos son negros, mi color favorito".

Dos Honda no son casualidad. Su primer auto fue un Accord. "Lo arruiné en tres meses": un choque leve que le dejó una cicatriz en la cara. Seis meses después tuvo un Honda Torneo: "Sobrevivió un año". Lo chocaron de nuevo. Y luego manejó un BMW M3 que también terminó inservible.

Ha tenido suerte. Un mes antes de Londres 2012 sufrió otra colisión. "Como podrán imaginar, la prima de mi seguro es alta, especialmente si tengo seis autos", bromea.

Más "vicios"

Hay vicios con los que Bolt no puede. Nada de cannabis : como la mayoría en su tierra, armó su primer caño de adolescente, y cuenta que probó un cigarrillo a los 13 años, pero que nunca más tomó otro. Pero no se resiste al baile y a las fiestas. "Si hubiera medallas por fiestero, las habría ganado todas", jugueteó hace un tiempo ante la prensa.

El otro vicio es el dominó. Lo juega con sus amigos, con su técnico y también con el cantante de reggae Beres Hammond. "Puedo jugar seis horas seguidas sin problemas. Una vez estuve ocho horas sin parar, de las 8 de la noche a las cuatro de la mañana. Los vecinos debieron haberse enfadado", reconoce.

Bolt se sabe distinto. "No soy un atleta convencional, no sigo ninguna regla", afirma sin descaro. "Si me preguntan cuál es la mejor dieta para un atleta, le están pidiendo una respuesta a la persona incorrecta", opina.

"No tengo idea sobre el correcto balance entre carbohidratos y proteínas. No tengo nutricionista. Y se horrorizarían con mi dieta de nuggets de pollo durante los Juegos Olímpicos, pero me funciona", comenta en su libro editado en 2010.

Las alitas del Kentucky Fried Chicken (KFC) lo matan. "Dios, las amo; nunca es suficiente", confiesa. Sólo come pasta para dejar tranquilo y contento a su entrenador.

¿Otro placer culpable? Una o dos botellas de cerveza Guinness cuando está fuera de temporada.

Bolt, está claro, gusta de la fiesta, ha pinchado discos en Londres y Roma y tiene un lema inclaudicable. Cuando corre y cuando vive: "Enjoy life and have fun" . Y en eso está. "Estoy probando que se puede llegar a la cima -dice-, y disfrutar la vida".

"Los técnicos hablan mucho de los beneficios de los fideos, pero yo los como sólo para dejar contento a mi coach. Prefiero los nuggets del KFC".

"No soy un resentido por el dinero que ganan los futbolistas, pero creo que los atletas entrenamos más duro que ellos". Usain Bolt.



 


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<b>Curioso: el más rápido en 100 metros sufre de escoliosis.</b> Atribuida a una mala alimentación en su infancia, fue diagnosticada después de Atenas 2004. Bolt tiene una pierna más larga que la otra.
Curioso: el más rápido en 100 metros sufre de escoliosis. Atribuida a una mala alimentación en su infancia, fue diagnosticada después de Atenas 2004. Bolt tiene una pierna más larga que la otra.
Foto:REUTERS

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