De la efímera imagen a la profundidad de la pintura

En la galería de arte Ladrón de Bicicletas se inaugura este jueves "Extramuros", la primera exposición plástica del cineasta Juan Carlos Bustamante. El realizador Andrés Waissbluth, en tanto, presentará desde el 10 de octubre su primera muestra individual, "Sin tiempo", en la galería La Posada del Corregidor.  

  Juan Carlos Bustamante

Juan Carlos Bustamante (1947) ha pintado en silencio durante las últimas cuatro décadas, paralelamente a sus actividades en el rubro cinematográfico y publicitario. En los últimos cinco años, sin embargo, su dedicación a la pintura se intensificó. Es un autodidacta. "Ingresé a una escuela de arte, hace un tiempo, pero el academicismo me pareció insoportable", revela.

Si por años rehuyó las exposiciones, aceptó mostrar sus obras recientes impulsado por el pintor Ismael Frigerio y por María Luisa Lanas, directora de la galería-café-teatro Ladrón de Bicicletas, inaugurada en Bellavista hace dos años. "Uno de los grandes alicientes para la obra que estoy presentando ha sido el universo de la periferia urbana, el de Puente Alto, que cruzo todos los días rumbo a Pirque, donde vivo hace ocho años", explica Bustamante.

Atraído por la estética del graffiti y por los soportes precarios, en sus obras combina técnicas mixtas sobre telas rústicas, en tonalidades predominantemente tierra. Sobresalen texturas rugosas, gestos marcados, inquietantes figuras humanas, y animales que se funden en el magma matérico de un arte en bruto, intenso.

Presentará unas treinta obras, que corresponden a tres series: "Puente Alto" es más figurativa; "Las Vírgenes", más abstracta y alude a esos murales callejeros donde la gente agradece favores concedidos. La tercera, "La pérdida del paraíso", aborda la añoranza de la inocencia, en técnicas mixtas sobre papel, de formato mediano, donde incluyó algunos dibujos de su hija menor. "Yo vengo del conceptualismo, fui muy amigo del Grupo CADA, pero me maravilló la pureza del grafismo infantil", afirma.

Juan Carlos Bustamante ha trabajado con su hermano Patricio en diversas películas y realizó individualmente los largometrajes "Historia de Lagartos" (1989) y "El Vecino" (2000). La primera está ambientada en el inspirador Maule de su infancia; la segunda, en Santiago, y aborda la fisura entre una obra de arte y una comercial.

Andrés Waissbluth

"Yo no era el artista de la familia", dice Andrés Waissbluth (1973), quien después de estudiar Ingeniería Comercial dio un giro completo en su vida: estudió cine en Cuba, se dedicó a la realización e hizo dos películas: "Los debutantes" y "199 recetas para ser feliz". Pero siempre le atrajo la pintura, y ahora se ha dedicado a fondo a ella.

Waissbluth, también director de la Escuela de Cine del Instituto Arcos, presentará su primera exposición individual, "Sin tiempo", entre el 10 y el 30 de octubre, en la tradicional galería La Posada del Corregidor. Además, durante el Festival de Cine de Valdivia (del 2 al 7 de octubre) y en las mismas dependencias que albergan este evento, expondrá junto a la pintora Anelys Wolf en una muestra llamada "Retratos y autorretratos".

Sobre su relación con la pintura, Waissbluth cuenta: "Es una larga historia que se remonta al colegio donde, a pesar de hacer mamarrachos y ante la mirada perpleja de mis compañeros más hábiles con las manos, me sacaba puros 7; la profesora decía que eran mamarrachos, pero únicos, expresivos".

Estudió economía, pero nunca abandonó la pintura. "Como el bichito igual me picaba, a la vuelta de Cuba, patudamente tomé un pincel y me lancé. Hice 5 o 6 cuadros de edificios, lindos, me gustaban a pesar de la evidente falta de técnica. Vinieron las películas y los hijos, y dejé de pintar". Pasaron diez años, y Waissbluth retomó esta pasión. "Fue como si en estos diez años hubiera pintado siempre. No sólo no había empeorado, había mejorado, y mucho. Creo que maduré artísticamente detrás de la cámara, agarré confianza en mí, en mi ojo y en mis capacidades", dice.

"La satisfacción personal es la misma al terminar una escena o una pintura", explica. "Con la diferencia de que la pintura entrega esa satisfacción de forma inmediata, sin todo el aparataje industrial que requiere el cine. Creo que cine y pintura, a través de sus lenguajes, permiten narrar con la misma profundidad, pero a través de mecanismos opuestos".

A la hora de elegir, Waissbluth aclara: "Pintaré y filmaré a medida que las ideas vayan encontrando el camino de expresión más adecuado para desenvolverse con mayor profundidad".



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Derribado (Óleo sobre tela, 30 x 20 cm), de Waissbluth, quien en su faceta de cineasta prepara un largometraje sobre Lalo y Roberto Parra.
"Derribado" (Óleo sobre tela, 30 x 20 cm), de Waissbluth, quien en su faceta de cineasta prepara un largometraje sobre Lalo y Roberto Parra.
Foto:ANDRÉS WAISSBLUTH

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