Alternativa terapéutica es efectiva en más de 90% de los casos:
Tratan enfermedades intestinales con donación de flora bacteriana

Pacientes con colitis que no responden a fármacos pueden curarse por completo al recibir un trasplante de heces de una persona sana. La técnica ya se ha empleado con éxito en Chile.  

Paula Leighton N. 

"Infusión de probióticos humanos", "trasplante de microbiota intestinal" o simplemente "trasplante fecal". Con mayor o menor sutileza, las tres designaciones describen una terapia que se está validando cada vez más como una alternativa barata, sencilla y altamente efectiva para tratar a personas con colitis recurrentes causadas por la infección con la bacteria Clostridium difficile y que no responden al tratamiento con antibióticos y gamaglobulina hiperinmune.

La C. difficile -que en abril pasado capturó titulares en Chile tras la irrupción de brotes en varios hospitales del país- destruye la flora bacteriana intestinal, causando colitis y dolores abdominales.

Cuando el tratamiento convencional con antibióticos y gamaglobulina hiperinmune no da resultado, aparece en escena el trasplante fecal.

Rápida acción

Para realizar el procedimiento, una persona sana dona una muestra de sus heces, la que se diluye en suero fisiológico. Una cantidad de entre 100 y 400 ml de esta solución se infunde directamente al colon del paciente, habitualmente a través de una sonda que se introduce por vía rectal utilizando un colonoscopio.

"La técnica puede causar extrañeza o asco, pero es una terapia efectiva cuyo fundamento está en que el trasplante fecal importa una flora microbiana sana que puede ocupar el espacio que estaba tomado por la C. difficile y eliminarla", explica el doctor Patricio Ibáñez, profesor del Depto. de Gastroenterología de la U. Católica.

Desde los 90 la literatura médica consigna al menos 56 estudios con esta técnica, gran parte de ellos realizados en Australia -pionero en su uso- y Estados Unidos.

La literatura consigna una mejoría en más de 90% de los casos y resultados que comienzan a verse dentro de las primeras 24 horas.

Así ocurrió con la única paciente chilena que ha tratado el doctor Ibáñez. La mujer llevaba tres meses con colitis y dolores abdominales causados por una infección con C. difficile refractaria a antibióticos.

Cuando le ofrecieron esta alternativa, aceptó de inmediato. "Lo estaba pasando tan mal que no lo dudó", dice el médico. Al igual que en la mayoría de los casos, la donación provino de un familiar elegido por la propia paciente. El día después del trasplante los síntomas habían disminuido y sus deposiciones eran más sólidas, dice el médico.

"El trasplante fecal ofrece una cura duradera. Se ha seguido a pacientes por ocho años sin registrar recaídas", agrega el doctor Patricio Quera, gastroenterólogo de la Clínica Las Condes que expondrá el tema durante el 39° Congreso Chileno de Gastroenterología, en noviembre próximo.

Para el donante es requisito que no sea portador de VIH, hepatitis o C. difficile, ni que tenga parásitos en las deposiciones. El paciente, en tanto, requiere la misma preparación que una colonoscopia. El procedimiento es ambulatorio y se hace bajo sedación.

En los últimos años la técnica se está probando para tratar la enfermedad inflamatoria intestinal -que causa úlceras y sangramientos- y la enfermedad de Crohn. Incluso hay experiencias aisladas con colon irritable y constipación crónica, pero los casos son pocos para sacar conclusiones. "Sin duda esta es un arma terapéutica que debemos considerar en un futuro cercano. Por ahora, hay que normar a qué pacientes lo vamos a indicar, en qué patologías y por qué vías se va a administrar", concluye el doctor Quera.

Peligrosa
En abril, la bacteria  C. difficile capturó titulares en Chile tras la irrupción de brotes en varios hospitales. El 15 a 20% de los pacientes pueden ser refractarios a la terapia farmacológica.

 


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<b>El tratamiento</b> suele hacerse infundiendo la solución fecal directamente al colon del paciente a través de una colonoscopia. Otras alternativas menos comunes son el uso de una sonda nasoenteral o un enema. Habitualmente basta un solo trasplante.
El tratamiento suele hacerse infundiendo la solución fecal directamente al colon del paciente a través de una colonoscopia. Otras alternativas menos comunes son el uso de una sonda nasoenteral o un enema. Habitualmente basta un solo trasplante.
Foto:SERGIO ALFONSO LÓPEZ


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