El triunfo de Obama visto desde el Mapocho

Con lupa y con tres conocedores del sistema estadounidense por dentro, analizamos experiencias para seguir y para no imitar jamás.  

Por Pilar Vergara 

EL CLIMA ELECTORAL ESTABA ENCENDIDO esta semana en nuestro país, cuando en Estados Unidos tenía lugar la nerviosa votación que dejó a Obama cuatro años más en la Casa Blanca.

Justo veníamos saliendo de una municipal llena de sorpresas y saltaban a la cancha ese mismo martes los dos candidatos presidenciales que competirán en la Alianza; ahí donde ya los esperaban los concertacionistas Orrego, Rincón, Velasco y Gómez, además de MEO, Parisi y Michelle Bachelet, desde la distancia.

Por eso me pareció interesante comentar las elecciones estadounidenses y sus campañas con una mirada nuestra. Desde el Mapocho, les propuse a mis tres personajes, todos analistas políticos y de sensibilidades distintas, muy conocedores de la vida norteamericana, pero también vivos integrantes de la red del poder washingtoniano.

Abrimos el tablero con Obama y su retador Romney como participantes centrales, pero en el juego incorporamos esas realidades electorales en las cuales nos estamos estrenando en nuestro país y que en EE. UU. existen hace tiempo, como el voto voluntario, la alta abstención, las primarias por ley y las campañas más largas. Participaron en nuestro juego Genaro Arriagada y Sergio Bitar , ambos senior fellows del American Dialogue, y Hernán Felipe Errázuriz, cuyas vinculaciones están en la Heritage Foundation y en el American Enterprise Institute.

Una primera mirada de sobrevuelo:

- Creo que más chilenos habrían ido a votar a esas elecciones que en las municipales, comenta con humor el ex embajador Errázuriz .

"Nunca tuve duda de que iba a ganar Obama", dice.

Uno: él era el Presidente y el poder estaba de su lado; es muy distinto llegar a un pueblo a hacer campaña con la prestancia que da el Air Force One. La segunda razón es por el fanatismo del Partido Republicano. "Llegaron a posturas locas; Romney trató de separarse, pero así y todo, tenía posiciones muy impopulares frente a la migración, a la quiebra de las empresas". Tres, el factor Clinton : "Con su carisma, le movió la fuerza a Obama, que lo ha perdido". Un elemento más que brilló a última hora: los votantes favorecieron la experiencia y eso lo recordaron con el huracán "Sandy".

- Bitar destaca el aporte que significa observar un proceso electoral como el estadounidense, transparente y democrático. "Eso tiene un impacto en la sicología de todos los países". Y analiza el alcance del triunfo de Obama.

"Él representa un mundo que reconoce la multipolaridad, un nuevo mundo en que las amenazas son la fragmentación global y la falta de acuerdos. Uno en que EE.UU. no es más potencia hegemónica, pero nada se puede hacer sin su acuerdo".

La gente que lo eligió -dice- tenía dos grandes temas en la cabeza: no más guerras y no más crisis financiera. "No dejar que Wall Street y los más ricos sigan actuando sin regulaciones". Eso tiene que ver con una rebelión contra la desigualdad, concluye.

- Genaro Arriagada comenta que si una lección dejó esta campaña, es que Estados Unidos cambió demográficamente. Y quien quiera ganar tiene que preocuparse no del voto blanco, sino del hispano y de las minorías. "Serio problema para el Partido Republicano, porque está enemistado con esos sectores".

Por otro lado, precisamente esos sectores, que son los más golpeados por la cesantía, votan por Obama, "que les da un lugar en la sociedad". Hasta esta elección, los republicanos son competitivos, pero pueden dejar de serlo, advierte.

La mirada con ojos chilenos:

1.- LAS PRIMARIAS son firmemente defendidas por todos mis entrevistados, aún asumiendo el peligro del "enfrentamiento entre hermanos".... "que se supera con cultura cívica... con la certeza de que el que gane será reconocido".

Hernán Felipe Errázuriz : "Motivan a la gente y a los candidatos. Cuestan plata y mucha, es cierto, pero los ciudadanos empiezan a participar antes, durante más tiempo y eso es bueno, compromete."

Crítico del período presidencial de cuatro años, incluso con reelección, cree que aquello condiciona a favor del "local": el Presidente tiene derecho a decir que no ha tenido tiempo para hacer lo que se proponía, particularmente en el caso Obama, que ha enfrentado a un país más polarizado y dividido que nunca. Entonces, las primarias favorecen al oponente y eso es positivo: Romney finalmente lució como presidenciable gracias a la gran cantidad de vallas que pasó, a todo el entrenamiento, y a que tuvo tiempo para transitar desde las posturas más duras -para responder a esos republicanos- hasta menos extremas; y culmina con un competitivo 48% del voto popular.

Sergio Bitar da otro argumento: Las elecciones primarias permiten una reflexión nacional sobre el camino a seguir. Es como una revisión técnica de los candidatos en vez de guiarse por la pinta del chasis. "Cuando dicen para qué hacer primarias en la Concertación si está claro que la candidata es Michelle Bachelet, entonces yo digo, no señor, hay que hacer primarias de todas maneras, porque no se trata de quién es más popular, sino de mejorar la democracia. Primarias completas, con debates".

Arriagada apunta a otro frente : En Estados Unidos, las primarias son una reacción contra el poder de las directivas de los partidos, que hacían sus nominaciones "a puertas cerradas, en piezas llenas de humo". Como son sólo dos los partidos, el electorado quiso participar en la selección; y tienen razón, porque sin primarias hay candidatos que no tienen nunca la posibilidad de competir. "Las primarias ayudan, pero tampoco hay que pensar que sean infalibles; no hay mecanismos perfectos".

2.- LAS CAMPAÑAS AL MODO ESTADOUNIDENSE son largas, millonarias y supersofisticadas. Si lo que impactó hace cuatro años -cuando salió elegido Obama por primera vez- fue el debut de las redes sociales en esas lides, ahora, lo que ha impactado es el trabajo "en terreno". Se sostiene que los activistas de cada campaña llegaron a conocer con detalles a cada eventual votante y sabían cómo acercarse a él: dónde y cómo vive, su entorno familiar y su consumo, sus problemas... Tal grado de "marcación" demanda tiempos largos; como también demanda tiempo el proceso de "levantar" la cantidad de dinero requerido.

Bitar destaca el valor de ese "contacto humano" con los líderes. "La confianza no se conquista por Twitter. Ellos desarrollan redes que nosotros debiéramos estudiar con más detalle. Con jóvenes que se distribuyen zonas de la ciudad, segmentando el país por edad, preocupaciones, razas, anhelos. Esta forma de hacer campaña tiene una doble ventaja: el candidato transmite, pero también oye. En la televisión, en los discursos, no se oye, y la política y el mundo están cambiando tan rápido que si no oyes, te desintonizas".

Juntar el dinero que necesita ese tipo de campaña es titánico, y algo sobre lo que hay que reflexionar, comenta Errázuriz, ante la cifra que habla de 6 mil millones de dólares invertidos en la elección estadounidense.

Arriagada pone el punto en dos fenómenos: el grado de polarización y el poder del dinero.

"Nunca había visto un grado de pasión así. Las cadenas de televisión jugadas de lado y lado, los comentaristas, la agresividad. Se manifestó sobre todo en la propaganda sucia, cosa que aquí todavía no vemos. Pienso que el sistema político está enfermo en EE.UU.; el debate ya no es civilizado".

" Por otra parte, el dólar vale más que las ideas. Todo es dinero, gigantescas cifras de dinero, gran parte del cual se lo llevan los avisos de la televisión, algo que todavía no ha llegado acá".

3.- LOS DEBATES EN TV

Errázuriz vio ese dramático primer debate televisivo estando en Estados Unidos. Cuando Romney se fue con todo sobre su contrincante, y Obama -decían allá- miraba al frente, como si tuviera un telepronter. El buen desempeño del republicano ese día fue el episodio más clave de la campaña y lo que puso a los competidores en situación de empate técnico.

"Son debates muy diferentes a los de acá, y confiables, por mucho que la prensa y los conductores recibieron críticas de parte de los republicanos. Cuando allá dicen que las preguntas las ha mandado la gente y que son personas sin ningún partido político, eso tiende a ser real. Yo no me imagino que acá se pudieran poner de acuerdo dos candidatos presidenciales para hacer ese tipo de debate. Acá siempre está todo un poco arreglado....Y cuando uno va muy ganador se niega a ir a debates, pone toda suerte de condiciones".

Arriagada: Sirven para mostrar un estilo; en este caso Romney dio la dimensión de estadista. Pero también mostraron que la política norteamericana es tremendamente pedestre, local y cosista. La política internacional, por ejemplo, no interesa o muy poco.

Bitar: Me gustaría que replicáramos acá los debates norteamericanos. Son temáticos, aunque se cruzó mucho la economía. El segundo me pareció muy interesante de trasladar a Chile; ese en que las preguntas las hace un grupo de personas seleccionadas con seriedad entre los que aún no habían decidido por quien votar, de manera que sus preguntas tenían autenticidad. Y es una manera de darles a los debates televisivos, una dimensión de interactividad

4.- LA ABSTENCION es una realidad de larga data en EE.UU. y se mueve alrededor del 50%, incluso el 60%, como en nuestra municipal.

Genaro Arriagada se resiste a darle un carácter de "normal". Y aparte del diagnóstico -¿individualismo? ¿desconfianza en el Estado?- es tremendamente crítico de un sistema político con baja participación ciudadana ordenada. También señala algo que se vio con fuerza en esta elección estadounidense: las grandes máquinas electorales para el acarreo el día de la votación.

"Si tienes alta abstención -cosa que no es consecuencia necesaria del voto voluntario, sino que tiene raíces más profundas-, tienes que salir a buscar al elector incluso a su casa. Eso lo hacen los activistas y cuesta caro. Entonces gana el que tiene más máquina electoral y no las mejores propuestas".

Menos escéptico es Errázuriz: Piensa que allá es una costumbre, "no un tema que escandalice". Y firme partidario del voto voluntario, sostiene que, lo suficiente y procedente para ser legítimamente elegido, es que lo decida la mayoría de los interesados en ir a votar libremente.

"Total, la abstención es un derecho y una manifestación legítima de la voluntad ciudadana que hay que abordar con propuestas y candidatos atractivos , con más competencia y educación cívica".

Bitar, enemigo, en cambio, del voto voluntario -"no me gusta una democracia de la irresponsabilidad"- le da otra mirada al tema de la abstención.

"El voto voluntario obliga a los candidatos a esmerarse para interpretar las aspiraciones de los que votan y a hacer más trabajo en la base. Pero también hay una tarea de promover una mayor responsabilidad ciudadana, y que exista también una suerte de sanción moral al que no vota por no ser responsable con el destino de su país".

Sus propuestas apuntan aquí a trabajar en las reformas políticas -"no puede ser que el sistema binominal sea una caja fuerte en que la llave la tiene la UDI que no lo quiere cambiar, mientras la situación se hace cada vez más explosiva"-. Y como son varias esas reformas pendientes, su propuesta es poner esos temas sobre la mesa cuanto antes, ahora, en este gobierno, para que se busquen los acuerdos políticos que tienden a madurar lentamente.

 


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