Galvarino Ponce:
El artista que esculpió a los personajes más influyentes de Chile

El escultor, fallecido el sábado pasado, era famoso por varias obras, entre las que destaca el monumento del Abrazo de Maipú en el Templo Votivo. Escultor oficial de las imágenes históricas del Ejército, hizo bustos de personajes como Michelle Bachelet y Patricio Aylwin. Y las únicas estatuas conocidas de Augusto Pinochet.  

Matías Bakit y M. Angélica Pérez de Arce 

Resulta difícil para el visitante saber dónde mirar al entrar al taller donde el escultor Galvarino Ponce trabajaba, en San Bernardo. En cada espacio hay un busto o la cabeza de un Presidente, un general o un gran protagonista de la historia de Chile.

Sin embargo, hay un lugar que llama la atención. Un espacio donde, en vez de una escultura, hay varias fotos de un personaje clavadas a la pared. Se trata de José Tohá, el asesinado ex ministro de Salvador Allende y padre de la recién electa alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá. Su retrato esculpido era el último trabajo que estaba realizando Galvarino Ponce antes de morir.

"Él sábado, después de almorzar dijo: 'voy a trabajar un rato'. Tenía la cabeza de Tohá, y en cuestión de horas la dejó prácticamente terminada", cuenta su viuda, Elsa Herrera.

La intención de Ponce -a quien sus familiares y amigos llamaban "Teté"- era enviar la escultura de regalo a Carolina Tohá, a quien admiraba. Ahora su hijo se encargará de hacerlo.

Ese era el estilo de quien creara, entre otras, las esculturas del Abrazo de Maipú, de Gabriel González Videla de La Serena y del Cardenal Caro en la Plaza de Armas.

"Trabajaba por trabajar. Le gustaba mucho. Si le encargaban algo, mejor, pero si no, igual se ponía manos a la obra", dice Elsa.

En cualquier momento se le podía ocurrir una idea. Usualmente despertaba con un nuevo proyecto y al momento llamaba a su ayudante para que le hiciera un molde. Luego, inmediatamente, entraba en acción. Y en pocas horas terminaba.

Fue el caso, por ejemplo, del busto que hizo de Felipe Camiroaga. Recién venía llegando a su casa luego de pasar 15 días en el hospital tras una afección cardíaca. Ese día fue el accidente del CASA 212. Pocas horas después, estaba recopilando fotos en internet para esculpir el rostro del animador. Cuatro días trabajó en eso. Luego le regaló la escultura a TVN y hoy está en un museo en Villa Alegre.

El sábado 3 de noviembre murió a los 91 años. Su legado fueron cientos de esculturas -entre las que se cuentan algunas de las más famosas de Chile-, que se exhiben a lo largo y ancho del país y en prácticamente todos los regimientos. Pero, ¿cómo llegó a lograr esto?

Encargado de la memoria del Ejército

A fines de los años 40, cuando era soldado del Ejército, Galvarino Ponce decidió esculpir su autorretrato, inspirado por los bustos de los héroes de la patria que veía a diario en los regimientos. En pocas horas le dio forma a la greda. Al final, el parecido era tan impresionante que él mismo se dio cuenta de que su futuro estaba ahí.

Durante un tiempo, se perfeccionó con una prima escultora. Su aprendizaje, sin embargo, se vería amenazado luego de que el Ejército lo enviara a tomar cursos de infantería a Italia. Él, no obstante, aprovechó la oportunidad para tomar clases en la Escuela Albertina de Bellas Artes en Turín. Luego de esa experiencia, se decidiría a dejar definitivamente la carrera militar.

Poco a poco, comenzó a hacerse un nombre en el ambiente artístico. Sus trabajos, usualmente bustos, eran solicitados por las personalidades de la época, incluyendo al Presidente Carlos Ibáñez del Campo.

Pero el gran impulso a su carrera vino en 1958, cuando decide participar en el concurso internacional organizado para hacer un monumento de O'Higgins y San Martín que se emplazaría a un costado del Templo Votivo de Maipú. "Participaron argentinos, uruguayos, escultores de muchos países. Pero ganó él", dice su viuda.

Ese trabajo -uno de los más característicos de la capital- lo hizo famoso y los encargos y contactos empezaron a llegar a raudales.

Su principal fuente de trabajo fue siempre el Ejército. De hecho, era funcionario de la institución, oficialmente el escultor encargado de la memoria histórica. "Siempre tuvo muy buena relación con ellos y a él le resultaba fácil, porque conocía los uniformes e implementos de la época", dice Elsa.

Según dicen quienes conocían al escultor, "hay un busto de Carrera Pinto hecho por él en todos los regimientos del país". Asimismo, hizo estatuas de O'Higgins, Carrera, los generales Prats y Schneider, los héroes de la Guerra del Pacífico y todos los Comandantes en Jefe, incluyendo al actual, Juan Manuel Fuentealba. Su último trabajo fue una escultura ecuestre del General Baquedano, que está en el Museo Histórico Militar.

Pero las Fuerzas Armadas no eran las únicas que requerían sus servicios. También lo hacían los empresarios. Era, por ejemplo, muy amigo de Andróniko Luksic Abaroa, quien le solicitaba esculturas de sus familiares. Asimismo, consideraba como su "mecenas" a Sven von Appen, quien era su cliente más frecuente. De hecho, en su fundo en Panguipulli, el empresario naviero tiene decenas de esculturas hechas por Ponce. La mayoría son de sus familiares, aunque también hay varias otras de personajes que Von Appen consideraba importantes (ver recuadro).

Colección de Presidentes

Galvarino Ponce usó un bastón toda su vida. Decía que era por "elegancia". Pero en sus últimos años lo tuvo que cambiar por la silla de ruedas.

Sin embargo, no perdió la creatividad, la cual enfocó en la actualidad.

Al mirar en su taller, llama la atención un gran busto de la ex Presidenta Michelle Bachelet, que guarda un impresionante parecido con su persona. "Lo hizo por iniciativa propia. Se lo quería regalar, pero no pudo", dice Elsa.

Al frente de la ex Mandataria, en un lugar privilegiado, está el retrato de Patricio Aylwin, quien, en los 90, posó por horas en el taller de Ponce para esa estatua. El escultor luego se la regaló, pero el ex Presidente nunca tuvo tiempo para ir a buscarla.

Un poco más atrás, escondido e imposible de mover, hay un busto de Ricardo Lagos Escobar, que el escultor también hizo por gusto propio. ¿De Sebastián Piñera? Nunca tuvo la inquietud.

Trató, hace dos años de participar en un concurso para hacer una escultura que conmemorara el rescate de los mineros. Pero finalmente se arrepintió. "Pedían cosas muy diferentes a las que él hacía. No le gustaba el arte moderno", cuenta su viuda.

¿Qué pasará ahora con todas esas esculturas que quedan en el taller? Elsa no lo sabe. Aún es muy pronto, pero espera que algún día el legado de su esposo salga del taller a la calle, o a las casas para las que fueron pensadas desde un principio.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
El Abrazo de Maipú fue su obra favorita y la más famosa.
El Abrazo de Maipú fue su obra favorita y la más famosa.
Foto:HECTOR FLORES

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales