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La increíble historia de Pete Best, el beatle que nunca conoció la fama

Sábado 17 de noviembre de 2012

Foto:AP

Alejado de The Beatles en agosto de 1962 -y reemplazado por Ringo Starr- a sugerencia del productor George Martin, Pete Best jamás saboreó el éxito planetario de los ingleses. A más de 50 años de ese suceso, el baterista se presentará el 9 de diciembre junto a Beatlemanía para rendir tributo a uno de los más grandes de la historia de la música: John Lennon.
 


Felipe Rodríguez 

Paul McCartney había asumido la batería en un show para musicalizar el baile de una stripteasera. Tocaba con pericia, con un estilo ajustado y le gustaba permanecer atrás, en el anonimato. El grupo, a mediados de 1960, estaba compuesto por John Lennon, George Harrison, Stuart Sutcliffe y McCartney. Ninguno era especialista en la batería y cuando el empresario, Allan Williams, les ofreció irse de gira a Hamburgo por 48 días, les hizo una exigencia: en Alemania querían un grupo de cinco integrantes. Si sumaban otro músico, el contrato se firmaba. De lo contrario, no había viaje.

Entonces, George Harrison recordó a un amigo al que le habían regalado una batería en la Navidad anterior. Se llamaba Pete Best. El tipo era hijo de Johnny, un promotor de boxeo, y de Mona, una angloindia muy simpática, que había hecho buenas migas con los adolescentes artistas. La mujer regentaba un bar juvenil, el Casbah, situado en un sótano y donde los emergentes Beatles lograron cierta fama: ayudaron a pintarlo y realizaron sus primeras presentaciones, con Best como invitado ocasional.

El asunto se dirimió rápido: bastó apenas una audición para que el grupo levantara el pulgar e integrara a Pete a la gira alemana. Para una banda con un promedio de edad de 17 años, ese tour olía a hazaña. Los Beatles no sólo viajaban a tocar a otro país, sino que recibirían 15 libras semanales. Un dinero superior al que recibía más del 70% de los ingleses.

Pero en Hamburgo las condiciones no fueron las mejores. Aunque gozaban de total libertad, el local en que actuaban -El Indra- estaba situado en un barrio gobernado por prostitutas, gángsters y travestis. El trabajo, también, era duro. Si en Liverpool acostumbraban a tocar durante 30 minutos seguidos como máximo, en Alemania los shows se extendían a casi ocho horas diarias. Y el lugar donde dormían estaba al lado de un baño. "Siempre había olor a mierda", decía Lennon sobre ese sitio.

Para cumplir los requerimientos, los músicos consumían pastillas adelgazantes y alcohol. Muchas veces, más de alguno se quedó dormido arriba del escenario o, por el contrario, enloquecían drogados en algunos temas que estiraban casi sin darse cuenta. Ese estilo también daba beneficios. Cuando el público alemán se sentía cómodo con la música, les enviaban cervezas o champaña como agradecimiento.

En ese ritmo de vida, los Beatles fueron descubriendo y madurando. Todos tenían mujeres y sexo -Harrison perdió la virginidad mientras sus compañeros lo observaban-, pero Pete Best asumió como el galán de la banda. Las chicas lo seguían y él se dejaba querer. Su relación con los demás, también, no era muy cercana, salvo con McCartney. La distancia con sus compañeros se agudizó más cuando Best se hizo amante de una stripteasera. La mujer trabajaba hasta las cuatro de la mañana y el baterista se quedaba con ella hasta el mediodía. Su ausencia en algunos ensayos tuvo repercusiones: Lennon criticó su escaso compromiso y surgieron las desavenencias. Ni siquiera le hablaban. "Algunos dicen que mi salida de la banda se produjo porque les robaba las chicas a los demás, pero es mentira. Cada uno tenía sus fans, había para todos. Y si estaban celosos, nunca me lo demostraron. En realidad, creo que debían estar contentos de que las chicas gritaran por alguien", confesó Best al diario "The Independent".

El chofer, la madre y el despido

El regreso a Inglaterra fue con escándalo. Paul McCartney y Pete Best fueron trasladados al aeropuerto, esposados y, luego, deportados -ya habían hecho lo mismo con Harrison por ser menor de edad- tras una acusación de provocar un incendio en el hotel donde dormían. A comienzos de 1961, Sutcliffe deja la banda y con Macca en el bajo, el grupo se hace habitual en un lugar que hará historia: The Cavern. Para no gastar todo el dinero del transporte de los instrumentos en taxi, Best les ofrece un negocio. Neil Aspinall, un ex compañero de colegio de McCartney y Harrison y que vivía en su casa, podía ser su chofer. El tipo tenía una furgoneta y les cobraba una libra diaria. Al año siguiente, Aspinall era parte de la familia Beatle: dejó su trabajo y asumió como road manager del grupo.

La ligazón de Best con el conductor se hizo más granítica. El hombre tuvo una relación clandestina con Mona Best, la madre del baterista, y en julio de 1962, nació su hijo, Roag. Lo que se suponía una traición del chofer con su amigo, no se convirtió en un problema: Pete aceptó a Aspinall como uno más de la familia.

A fines de octubre de 1961, Brian Epstein, dueño de la tienda de discos más importante de Liverpool, llegó a The Cavern atraído por los buenos comentarios sobre Los Beatles. Aunque en un primer momento su actitud déspota y patronal no simpatizó con los músicos, un consejo del padre de McCartney los hizo acercarse al empresario. "Mi padre me dijo que buscáramos un representante judío, que ellos sabían manejar bien el dinero y que lo podían reproducir porque tenían habilidades para los negocios", recordó en una biografía el bajista. Con el 25% de las ganancias para él, Epstein le dio otro impulso al grupo. Ordenó su imagen, consiguió publicidad y, gracias a sus buenos contactos, obtuvo audiciones en Londres. La primera fue un fracaso. La mañana del 1 de enero de 1962, Dick Rowe, director de Decca -la firma que luego ficharía a The Rolling Stones- desestimó a la banda porque "los grupos con guitarra tienen los días contados".

Tras realizar otra gira a Hamburgo el grupo tuvo una audición en el sello Parlophone con una persona que sería fundamental en su carrera: George Martin. Allí tocaron temas como "Love Me Do" y "Bésame Mucho", entre otros, y Martin, en esa época un productor de segunda categoría, les recomendó que debían expulsar a Pete Best. Cuando Aspinall quiso protestar, Lennon lo hizo callar: "No eres más que el chofer de la banda". Best recibió la noticia en una reunión junto a Epstein y Aspinall y, al contrario de lo que se suponía, aceptó la decisión y le sugirió al chofer de la banda que no se alejara de ellos. "Nunca me importó no haber estado con ellos. Igual disfrutamos las canciones y muchas de ellas son leyendas", afirmó. El camino -y la gloria- para Ringo Starr estaba pavimentado.

 Los años sin The Beatles

Luego de ser desafectado de Los Beatles, Pete Best siguió adelante con su vida, siempre a la sombra de la banda más popular de la historia. Primero formó The Pete Best Band y realizó giras por Estados Unidos; luego se casó y se hizo cargo de una panadería.

Gracias a la edición del disco triple, "Anthology" -un negocio creado por Aspinall, quien se transformó en el gerente de Apple y llamado "el quinto Beatle"-, Best recibió una cifra millonaria por haber participado en las primeras grabaciones de "Los Fab Four". A Chile llega para interpretar los mayores clásicos de la banda que, según él, "puedo tocarlas sin sentirme incómodo porque no las copiamos, sino que las reinterpretamos con un sonido más sucio".