sábado 24 de noviembre de 2012  
Embajada de Brasil:
Revive un palacio en la Alameda
 
Dañado por el tiempo, el último terremoto y los piedrazos de las protestas, el Palacio Errázuriz pedía atención. Con gran respeto por la arquitectura de ese edificio, la Embajada de Brasil, propietaria del inmueble desde 1941, decidió actualizarlo, ponerlo en valor y recuperar sus magníficos espacios para la vida diplomática. El proyecto lo realizaron en conjunto las oficinas Ossa Arquitectura y Asociados e Ipiña +Nieto Arquitectos.  

TEXTO, ANDREA ZÚÑIGA SAAVEDRA Hace más de setenta años la propiedad de Avda. Libertador Bernardo O'Higgins 1656 es territorio brasileño, un paño de aproximadamente 6 mil metros cuadrados que el estado de Brasil adquirió en 1941. En su interior está el Palacio Errázuriz, una construcción neoclásica de más de 2.000 metros cuadrados proyectada en 1872 por el arquitecto italiano Eusebio Chelli para Maximiano Errázuriz Valdivieso. Una residencia de elegantes proporciones, de hermosos pisos de madera y cuidadas terminaciones que más tarde pasó a otras muy distinguidas familias que la transformaron en epicentro de la vida social santiaguina: la de Ramón Cruz Moreno, la de Aurelio Valdés Morel y finalmente la de Agustín Edwards Mc Clure.

De marcada influencia italiana, el palacio está compuesto por un volumen central de dos pisos y otros dos de un nivel que, adelantándose al principal, dan origen a una extensa terraza. Pero el ingreso no está en el pórtico de doble altura enmarcado por columnas jónicas y corintias de la fachada que mira hacia la Alameda, sino por el pabellón oriente. Allí, a la manera de una villa renacentista, se despliega un patio que conduce a una elegante escalera de mármol desde donde se accede a un imponente hall de doble altura que llama la atención por el cuidado trabajo del piso, elaborado con distintos tipos de mármoles.

La existencia de doce muy amplios salones en el primer nivel, y más de diez dormitorios en el segundo, fueron características que, en su momento, la embajada estimó muy apropiadas para las exigencias de la vida diplomática, y por lo mismo decidió su adquisición. Desde entonces la representación diplomática se ha esforzado en mantener la propiedad en perfectas condiciones, considerando su valor arquitectónico e histórico, y en atención a que durante mucho tiempo fue considerada la casa más elegante de la capital. Después de cada terremoto ha sido cuidadosamente restaurada, pero el último, el de 2010, le provocó daños que impulsaron al embajador a abandonarla temporalmente como lugar de residencia.

Así, a fines del año pasado la embajada resolvió comenzar una restauración más importante y significativa para poner en valor el antiguo edificio, con una propuesta que sin alterar su arquitectura original permitiera dar a los espacios una habitabilidad óptima. El proyecto escogido para lograr ese propósito fue el que presentaron en conjunto Ossa Arquitectura y Asociados y la oficina española-chilena Ipiña +Nieto Arquitectos.

-Después de adquirir la propiedad, la embajada fue levantando nuevos volúmenes para dar cabida a las oficinas. En la década de los 40 construyó la Cancillería, un edificio con vista hacia Alonso Ovalle, que imita el estilo Neoclásico del palacio. Más tarde, en la década de los 70, hizo otra construcción que se arranca completamente de las dos primeras, y así, al interior se fue generando un conjunto de diverso interés arquitectónico que de algún modo confundía sobre el verdadero valor del palacio -explica el arquitecto Jorge Nieto.

Con el propósito de realzarlo, los profesionales "escondieron" sutilmente el resto de las construcciones mediante un telón de fondo. Éste consiste en una piel hecha en base a lamas de madera laminada y tratada, de pino fingerjoint. Al traslaparse, estas lamas dan forman a una celosía vertical de la altura de los edificios, que permite cubrirlos sin taparlos del todo. Una solución que resuelve al menos tres aspectos: devuelve el parque al embajador; matiza el sol que llega a las oficinas de la Cancillería que miran hacia el norte y al poniente, y da unidad visual a todas las construcciones que se desarrollan hacia atrás del palacio, permitiendo que éste se vuelva a leer como el volumen principal y el más relevante.

-Siguiendo la fisonomía de lo que hoy es el centro de estudios brasileños, esta piel -que además habla de la tradición maderera de Chile y Brasil- entra y sale, abrazando algunos árboles del parque y generando gratos jardines para quienes trabajan en las oficinas -señala el arquitecto Juan Francisco Ossa.

El interior de la Cancillería mantendrá su estructura actual, y sólo se renovará a nivel de estucos y pintura. El edificio de la década de los 40, en cambio, se demolerá, y en su reemplazo se construirá otro de líneas más contemporáneas, con plantas más versátiles y luz cenital.

-Otra intervención es la que se hará al interior del palacio para restituirle su condición residencial de acuerdo a los criterios actuales, dándole las comodidades que la tecnología ofrece. En el primer piso, que continuará siendo el nivel institucional, donde tienen lugar las recepciones, se harán trabajos de reparación de muros, pintura y restauración de frescos. La cocina, por ejemplo, que es de carácter industrial, se renovará por completo para transformarla en una moderna cocina palaciega. Asimismo, se instalará un buen sistema de calefacción y se harán cambios en las instalaciones eléctricas y sanitarias, porque por su antigüedad, además de ser un riesgo para la seguridad, están fuera de la norma chilena -detalla el arquitecto Javier García.

En el segundo piso, según explican los profesionales, se reemplazará el alfombrado por piso de madera; se repararán grietas -que son superficiales- se harán trabajos de pintura, iluminación y se reacondicionarán los baños. "Respetando la arquitectura, queremos dar al palacio el estándar de una vivienda de lujo actual", agrega García.

Como una manera de aportar al centro de Santiago, la Embajada decidió convertir lo que hoy se usa como Centro de Estudios Brasileños en un centro cultural abierto al público, para exponer arte de ese país. En esa zona, a la que se accede por el costado oriente del palacio, los arquitectos plantearon la creación de una amplia sala de exhibición y bajo el patio tipo villa italiana, una sala circular con una importante lucarna que inunde de luz el recinto. "Sin duda, un aporte para la recuperación de esta zona de Santiago", dice Nieto, y añade que en ese acceso también se instalará la piel de madera de pino laminado para dar al recinto un lenguaje más contemporáneo y acorde con lo que se podrá ver en el interior del centro cultural.

En el jardín también se vio la necesidad de aumentar la superficie útil. Y es que como delegación diplomática, la residencia del embajador debe permitir el ingreso de muchas personas en ocasiones especiales, por lo que el parque juega un rol fundamental. Su renovación se encomendó a las arquitectas paisajistas Carla Ruttimann y Cecilia Rencoret.

-Quisimos rescatar el carácter bucólico del jardín y en ese sentido nuestra propuesta apunta a limpiar el parque, conservando los ejemplares más valiosos, como cedros, magnolios, jacarandás, Celtis australis y unos eucaliptos de tronco blanco y hoja muy fina -dice Carla Ruttimann.

Su proyecto sugiere la eliminación de la piscina circular existente y la creación de un largo espejo de agua para marcar el eje entre el palacio y el edificio de la Cancillería. A ambos lados de ese elemento se plantean plataformas de pasto en suave desnivel que se separan entre sí con peldaños de contrahuella en piedra.

-También se consideró la creación de un jardín secreto, especialmente diseñado para el embajador; una zona con banquitos, más bien alejada del parque-agrega la paisajista.

Y como para nadie es un misterio que la Embajada se ha convertido en blanco de piedras cada vez que hay protestas, esta recuperación busca también reforzar sus condiciones de seguridad hacia la Alameda. "Detrás de las balaustradas que enmarcan la terraza, vamos a instalar unas ménsulas de dos metros de alto, y detrás de ellas, unas jardineras con vegetación alta. De esta forma también se recuperará la galería", indica García, haciendo alusión a un magnífico espacio de recepción que hoy, lamentablemente, se encuentra con varios de sus vidrios quebrados.  

TEXTO, ANDREA ZÚÑIGA SAAVEDRA.

   
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