Crítica de arte Museo Nacional de Bellas Artes y MAC:
Figuración y geometría

WALDEMAR SOMMER 

Oportuno complemento de las recientes exhibiciones de pintores geométricos nacionales de ayer y de hoy resultan las dos individuales que está presentando el Museo Nacional de Bellas Artes. Se trata, sin embargo, de artistas que no renuncian a la figura reconocible. Sobre todo ilustra esta circunstancia la retrospectiva, 1956-2007, dedicada a Guillermo Brozález. Parte el artista desde el fauvismo, por ejemplo, "Caballo azul" y algunos retratos. Pero pronto es éste suplantado por la adhesión cubista, la cual otorga aún mayor solidez de composición a sus cuadros. Hacia mediados de los años 60, se añaden las abstracciones. La de formas blandas y relativamente cercana a la línea de Kandinsky ostenta cierto grado de surrealismo, provocando uno de los momentos menos convincentes de su obra. Mucho mayor provecho obtiene de los postulados geométricos y de resabios del cubismo. Ellos serán perdurables a lo largo de toda su producción, eso sí sin perder el protagonismo figurativo. Dentro de esta última etapa se suman las influencias del muralismo mexicano, durante la década del 70 y, por cierto, del chileno Grupo Forma y Espacio. Desde fines de los 80 y hasta hoy, maduras figuración y geometría se dan positivamente la mano. Es el Brozález más individual y de méritos más parejos. Ahora, a la firme composición se suman coloraciones muy vivas e intensas, y un destacado dinamismo constructivo. En dos atractivas escenas de fútbol expuestas, esa movilidad visual algo nos hace recordar el futurismo italiano, aunque acá más abstraído.

En María Teresa Larraín el compromiso geometría figuración se da de un modo por completo distinto. Así, sus pinturas de los cuatro últimos años no siguen un desarrollo cronológico, sino discontinuo y un tanto a saltos. Se concreta éste en la sujeción geometral del paisaje. Aquí resulta mayoritariamente protagonista el árbol, su tronco y su ramaje invernales, colocados junto al primer plano del cuadro. Quizá el arbolado a secas constituya el mejor testimonio de todo el conjunto: el lírico, el hermoso "Sin título", de 2009, a la cabeza. Más allá de un orden temporal, pues, tenemos el proceso inicial de abstracción durante 2012 -"En obra"-, para intensificarse y agregar insinuaciones de arquitectura en los tres "Eslabón", de 2010, terminando por hacer desaparecer por completo lo reconocible en el geométrico par "Cobertizo" (2011).

El Bellas Artes nos entrega, también, la reconstrucción del trabajo póstumo de Angélica Pérez Germain, artista chilena desaparecida bajo el fatal maremoto de 2010. Consiste en una instalación compuesta por tres amplios círculos concéntricos, cuyos materiales son del todo naturales: hojas de té seco, cenizas y té verde pulverizado. De las proporciones de las circunferencias, de las texturas delicadas de aquellos elementos, de sus coloraciones respectivas, de su capital simplicidad emana una belleza serena, un silencio metafísico que no pueden dejar de impresionar al espectador. Documentos con acciones de arte suyas llenas de sentido positivo, objetos con sus huellas e impregnaciones que se vinculan con la oriental ceremonia del té, anotaciones, dibujos, video completan un conjunto, donde lo sensorial se convierte en peculiar experiencia mística.

Hugo Marín y otros en el MAC

Autores nacionales y extranjeros se reúnen en el segundo piso del Museo de Arte Contemporáneo. De Chile brilla, sobre todo el resto, el experimentado Hugo Marín. Se hacen admirar, en especial, sus creaciones volumétricas en barro o poliuretano, tela y cola de 2011-2012. Entre ellas asombra la capacidad inventiva e intuitiva con que plasmó su grupo "Niños sicarios", manifestación extraordinaria de malicia perversa y gracia infantil, además capaz de alcanzar, en lo profundo, dimensión trágica. Acompañan a esta escultura, junto a sus célebres cabezas y medios cuerpos de mulatos, juguetonas construcciones arquitectónicas e irónicas figuras en cerámica y pinturas de raigambre precolombina. De los demás expositores cabe recordar al guatemalteco Darío Escobar -tres interesantes variaciones escultóricas, a partir de objetos: flamantes tacos de billar que incluyen dentro de sí el espacio circundante-, a la israelí Yochai Matos -apelando a la vanidad humana, invita a fotografiarnos ante una decoración kitsch- y a nuestro desconocido compatriota Iván Pérez, con sus gráficos trabajos murales en aglomerado papel reciclado.

"Brozález, visión retrospectiva"
Cincuenta años de actividad pictórica dominada por una geometría que no renuncia a lo reconocible

"Moderato cantábile"
Teresa Larraín, una pintora somete al paisaje y al árbol protagónico a rigores geométricos

"Templo de polvo"
Serena, hermosa, casi metafísica instalación de una artista desaparecida, Angélica Pérez

Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes
Fecha: respectivamente, 30 de diciembre y 24 de febrero

"Ocaso y encuentro"
Hugo Marín, personal y octogenario escultor en plena creatividad

Lugar: Museo de Arte Contemporáneo, Parque Forestal

Fecha: hasta el 20 de enero de 2013

 


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<b>GUILLERMO BROZÁLEZ.-</b> Imagen panorámica de la retrospectiva (1956-2007) que actualmente se exhibe en el Bellas Artes.
GUILLERMO BROZÁLEZ.- Imagen panorámica de la retrospectiva (1956-2007) que actualmente se exhibe en el Bellas Artes.
Foto:HÉCTOR ARAVENA

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