A cumplirse este martes:
Historias no contadas de los 1.000 días de Piñera en La Moneda

Desvelos hasta las tres de la mañana, en su pieza, junto a un bloc de anotaciones; audiencias con los ciudadanos que le escriben; oído para los problemas personales de sus ministros, y adicción a apagar luces innecesarias de Palacio. Es sólo una parte del anecdotario inédito del Presidente al cumplir 143 semanas al mando del país. Un periodo dulce y agraz en que el Mandatario también ha mostrado su lado más humano.  

Margaret Valenzuela y Bernardita Álvarez 

Quito. Agosto de 2010.

El Presidente Sebastián Piñera se encontraba en medio de una visita a Ecuador y Colombia cuando, temprano en la mañana, se enteró de que un grupo de mineros se había quedado atrapado en una solitaria mina de Atacama. Al dirigirse a tomar desayuno en el hotel, se encontró en el ascensor con el entonces ministro de Minería, Laurence Golborne.

"Ministro, debe retornar (a Chile) y tiene que ir directamente a la mina para saber la magnitud de lo que allí ocurrió", le dijo. En ese momento, todo era incertidumbre. Nadie sabía cuántos mineros eran, si estaban vivos, si tenían oxígeno o a cuántos metros de profundidad estaban atrapados. Golborne regresó inmediatamente en un vuelo comercial. La gira continuó. Sin embargo, Piñera sólo estuvo muy pocas horas en Bogotá, con el mínimo de protocolo, para también regresar rápidamente.

El episodio de "los 33", que tuvo a Chile y el mundo pendiente más de dos meses, es quizás el momento más emblemático para el Mandatario durante los 1.000 días que cumplirá este martes a la cabeza del país. No sólo su nivel de aprobación estaba al máximo, sino que también significó el despegue del hoy candidato presidencial apoyado por la UDI. Un periodo en La Moneda pleno de dulce y agraz, con una aprobación ciudadana que le ha sido esquiva desde ese momento, en medio de movimientos sociales más "empoderados" que antes, con falencias en la forma de comunicar de Palacio, pero -por otro lado- con altos niveles de gestión, crecimiento y empleo, y con importantes leyes sociales aprobadas, como el 7% de los jubilados, el posnatal de seis meses o la recién promulgada Ley de Primarias.

Han sido mil días de sucesos conocidos y otros aún por conocerse, objeto de este artículo.

No a las advertencias

Aeropuerto de Copiapó. El Presidente llega a Atacama para enterarse de las labores de rescate de los mineros. Las autoridades regionales le recomendaron que no fuera a la mina San José porque los familiares estaban muy exaltados. Sin embargo, Piñera -como muestra de que muchas veces sigue sus propios instintos más que las recomendaciones de sus asesores- insistió en ir. "No tengo miedo a enfrentar la molestia de los familiares, yo, tanto como ellos, quiero que estén vivos, sacarlos vivos; no puedo no estar ahí", les dijo.

Luego de eso, contactó personalmente a las empresas que colaboraron en el rescate y fue él quien llamo a Codelco, preguntando por los mejores profesionales para la misión. Ahí salió el nombre del ingeniero André Sougarret, líder de la operación, y a quien pidió que viajara de inmediato a La Moneda.

Los frutos del exitoso rescate siguen visibles hasta hoy. En su reciente gira a Europa y Turquía, encontrándose en Londres y previo a su reunión con el Primer Ministro británico David Cameron, Piñera vio con orgullo instalado en una de las salas de Downing Street una réplica que le había regalado al Premier con el famoso "Estamos bien en el refugio los 33". Su hija Magdalena, que lo acompañaba, incluso se tomó una foto. También le pidió una foto a Piñera la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, junto a una camiseta de la selección chilena firmada por los 33 mineros.

Audiencias populares

Siempre se ha comentado sobre el carácter aparentemente no muy emotivo del Presidente Piñera. Sin embargo, sus cercanos aseguran que es una persona sensible y que se emociona con facilidad. De hecho, en el cónclave de la centroderecha del pasado viernes 23 de noviembre, tras su intervención, se escuchó un aplauso cerrado y largo -no protocolar-, como hace tiempo no escuchaba. Regresó a La Moneda comentando a sus íntimos lo bien que le sentó.

Para la Teletón del año pasado -la última terminó anoche-, Piñera visitó uno de los centros de la institución y se reunió con un grupo de niños, a quienes contó un "cuento": que bajo La Moneda existía una fábrica de helados, y que algún día los invitaría a conocerla. Los pequeños quedaron impresionados, por lo que el Presidente efectivamente los invitó, haciendo realidad el cuento. ¿Cómo? Pidió montar una gran cocina, donde los cocineros de Palacio debieron disfrazarse de heladeros y elaborar helados.

Además de estos gestos espontáneos, el Jefe de Estado suele realizar audiencias participativas cada 15 días, en las que se reúne con gente que le escribe cartas exponiéndole sus inquietudes y necesidades. Y, además de las habituales conversaciones laborales con sus ministros, muchas veces habla con ellos sobre temas personales y familiares de su gabinete, aconsejándolos y mandándolos a descansar si los nota muy estresados.

Solitario trabajador dominical

-Bueno, ministro, ¿qué está pasando con este tema?

-Me estoy preocupando de él, Presidente.

-No quisiera que se preocupe, sino que se ocupe.

Éste es un diálogo bastante usual en Palacio entre Piñera y sus secretarios de estado. El Mandatario es exigente, y sus ministros comentan que, pese a la cercanía personal que mantiene con varios de ellos, muchas veces salen con "tirón de orejas" de los comités políticos. Incluso bromean entre ellos diciendo "hoy me tocó a mí". Hay jornadas de esta reunión que son tan largas, que en una ocasión Piñera se trasladó junto a sus ministros de La Moneda a un restaurant de Vitacura para cenar y seguir trabajando hasta tarde. Y como buen ingeniero, es hábil para memorizar datos y cifras, los que "restriega" -implacable- a sus colaboradores si éstos llegan a equivocarse en alguna exposición.

Cada vez que sale a alguna actividad en terreno, anota en su smartphone datos que recopila de sus conversaciones con la gente, y al regresar a La Moneda da instrucciones y pide seguimientos.

El Jefe de Estado siempre ha sido trabajólico, desde su época de empresario. Es usual escucharle decir un fin de semana que se le quedaron papeles en La Moneda, partiendo a su oficina. Y han sido varios los domingos en que Piñera es el único trabajando en la sede de gobierno.

Suele llevarse bastante trabajo para la casa. En su pieza, tiene un escritorio donde es común verlo en las noches hasta tarde con una pequeña luz revisando papeles, marcando párrafos y haciendo anotaciones en su inseparable bloc "Colón" cuadriculado con lápiz y regla. Varias veces, sus hijos le han visto desvelado en esto hasta las 3 de la mañana.

Cuando asumió el 11 de marzo de 2010, y luego de una fuerte réplica del trágico terremoto del 27-F, el Presidente comenzó a trabajar ese mismo día. Decidió marginarse de la recepción en su honor en Cerro Castillo -dejando a los mandatarios extranjeros invitados atendidos por el equipo presidencial y los ministros-, viajando inmediatamente junto a su entonces titular de Interior, Rodrigo Hinzpeter, a la zona sísmica en helicóptero. Paralelamente, envió a su asesor de contenidos, Ignacio Rivadeneira, a La Moneda. Al llegar éste a Palacio, pidió un computador, pero habían quedado todos con clave de la administración anterior, por lo que tuvo que llamar a un técnico para que los desbloqueara.

Asimismo, se ha hablado en más de una oportunidad del carácter austero del Presidente -pese a su gran fortuna personal-, el que busca traspasar a sus ministros exigiéndoles moderación en sus carteras: eliminar gastos superfluos y evitar los viajes en exceso. Además, tiene como costumbre apagar luces innecesarias en La Moneda.

Los halagos de Netanyahu

Es cierto que en ocasiones el Presidente ha cometido errores en sus exposiciones públicas, confundiendo nombres o situaciones, o pronunciando palabras de forma equivocada. Sin embargo, en su visita a Israel, en marzo de 2011, el Primer Ministro de ese país, Benjamín Netanyahu, quedó sorprendido por el conocimiento de Piñera de la historia israelita y del conflicto en Gaza. Debido a lo animado de la charla entre ambos -en la que Piñera pidió a Netanyahu más antecedentes históricos de la región-, la cita programada originalmente para 45 minutos se extendió a tres horas. En la conferencia conjunta entre ambos, el Premier judío expresó a los medios su buena impresión del dominio de Piñera sobre la historia del Medio Oriente.

Ese mismo mes, algunos días más tarde, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó Chile. En el segundo piso de La Moneda, fue "agasajado" por Esperanza, hija de Magdalena Piñera y nieta del Mandatario, quien le cantó y bailó una popular canción infantil en inglés que enseña a reconocer las partes del cuerpo -con mímica y todo-, y que había ensayado desde hace más de un mes en su colegio.

Otra cumbre improvisada sucedió en junio de este año en Los Cabos, México, a raíz de la reunión del G20 a la que Chile asistió como invitado. En uno de los pasillos del recinto donde se realizó el encuentro, Piñera se encontró con el Presidente de Francia, Francois Hollande. Se saludaron y el Mandatario galo lo invitó a conversar un rato. Así se sentaron en un salón vacío, armándose una bilateral de la nada; tan así que la comitiva francesa decidió ir a buscar la bandera de Francia para instalarla entre los Presidentes y darle algo más de formalidad a la reunión, que no estaba en agenda. Fue en esa ocasión donde Piñera invitó al socialista Hollande a la cumbre de la Celac de enero de 2013, a la que el Mandatario francés confirmó su asistencia.

Ayer sábado 1 de diciembre, Piñera cumplió 63 años. De seguro no se pudo despegar de su teléfono, dando instrucciones en medio de alguna celebración con sus amigos íntimos organizada como de costumbre por la Primera Dama, Cecilia Morel.

 


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