Daniel Fernández (PPD), vicepresidente ejecutivo de HidroAysén:
"El sistema político no está haciendo su pega; el debate se está llevando en las calles y en los tribunales"

El ejecutivo cuestiona la falta de políticas de Estado en ámbitos como la Educación y la Energía, y recibe con satisfacción el fallo del Tribunal Supremo del PPD que falló en su favor ante el requerimiento de un grupo de militantes que pedía sanciones en su contra por trabajar en la hidroeléctrica.  

Mariela Herrera Muzio 

La noche del jueves, Daniel Fernández -militante del PPD desde su gestión a fines de los 80- se enteró formalmente de que su partido no tomaría medidas en su contra. Si bien en abril había trascendido que el Tribunal Supremo (TS) de la colectividad había fallado a su favor, recién hace tres días las 13 hojas del dictamen llegaron a sus manos.

Terminaba así un proceso que comenzó en octubre de 2011 cuando un grupo de militantes del PPD le pidió al TS que expulsara del partido al ex director del Metro y de TVN por tener el cargo de vicepresidente ejecutivo de HidroAysén.

Autodefinido como "progresista", hoy se le ve satisfecho, pero con preocupación tanto por lo que está ocurriendo en los partidos como por las definiciones que, según él señala, faltan en materia energética.

-¿Sintió alivio luego de saber que el Tribunal Supremo del PPD decidió no sancionarlo tras el requerimiento de militantes del partido que pedía su expulsión por ser vicepresidente ejecutivo de HidroAysén?

-Lo que el tribunal hizo fue sancionar lo obvio, es decir, que un proyecto de ingeniería puede estar en el debate de las políticas públicas, pero no como lo pusieron sus opositores, como una especie de cuestión de principios. Una vez más se intentó judicializar este tema en vez de permitir un debate abierto y transparente sobre un proyecto que puede gustar o no, pero no puede verse con una sobreideologización.

-¿Le molestó estar sometido a este proceso siendo un militante del PPD desde sus orígenes y que trabajó 20 años en empresas del Estado en los gobiernos de la Concertación?

-Más que eso, considero que nunca se debió tramitar ninguna acción. Sin embargo, debieron hacerlo y yo dije "bueno, defenderé mi punto de vista". Para esto me defendió José Zalaquett, un abogado destacadísimo, fundador del PPD, prestigiado mundialmente por los Derechos Humanos, lo que es un simbolismo porque uno tiene derecho a pensar distinto a otro. Los partidos estalinistas que expulsan gente ya están pasados de moda. Eso no es entender la sociedad. La sociedad hoy va hacia una apertura de debate, a una diversidad y no a líneas únicas, verticales, sanciones, expulsiones.

-Algunos militantes renunciaron cuando trascendió que usted no recibiría ningún tipo de sanción.

-Me parece que pensaron "tengo una visión sobreideologizada y si no se respeta por el TS mejor me voy". Pareciera que el concepto es "yo no quiero que tú existas y si tú existes entonces tomaré acciones duras con eso". No me parece una práctica democrática ni sana de una sociedad moderna, sobre todo para un sector que dice defender la libertad de expresión, la libertad de trabajo, etc.

-¿Durante este proceso se sintió apoyado por la dirigencia?

-Es que ni yo ni José Zalaquett hablamos con nadie ni del PPD ni del TS si no era a través de escritos formales. Pero en declaraciones públicas de personeros se notó apoyo porque saben que no se puede expulsar a un militante por pensar distinto. Esto no fue canalizado por un grupo de personas que querían un debate técnico. Y en el PPD lideré comisiones técnicas de programas de gobierno, pero con fundamentos, no como ahora que se dice 'cuál es tu posición y si no me gusta te expulso'. Pero en prensa vi a dirigentes importantes del PPD diciendo que estos no eran los mecanismos para debatir.

-¿Cómo quiénes?

-Como Guido Girardi, Carolina Tohá, Felipe Harboe.

Y precisa: "Quien presenta este reclamo es el secretario ejecutivo de Patagonia Sin Represas, el abogado que lo representa es el abogado de Douglas Tompkins. Hay un intento de utilizar el PPD para objetivos que son de otro tipo y que obedecen a otros propósitos, a otros lobbies económicos y políticos. Y no se puede afectar al PPD en su imagen de diversidad utilizándolo para intereses particulares por una causa específica. Creo que hizo bien la directiva en separar aguas".

-En los votos de minoría se expresa que el PPD siempre estuvo contra HidroAysén.

-No lo sé, porque cuando asumí este cargo, Patagonia sin Represas empezó un hostigamiento contra mí. Yo no sé que el PPD haya discutido sobre HidroAysén de una manera orgánica.

-¿Esperaba que eso ocurriera?

-Absolutamente. ¿Cómo un partido político no debate acerca de un proyecto que se dice es estratégico para el país, para tener una posición? Nunca sentí que hubiera una contradicción entre ser vicepresidente ejecutivo de un proyecto, que más encima es de energía renovable que es sustentable, respecto de militar en el PPD.

-¿Pensó en renunciar al partido?

-En su momento evidentemente yo evalué la conveniencia de pasar por un proceso que implicaba un tema público, con abogados, defensa... y llegué a la conclusión que sí valía la pena porque si había militado durante décadas no iba a permitir que, por una cuestión sobreideologizada, evitaran que yo siguiera teniendo mis ideas políticas. Más allá de mi caso concreto, había una cuestión de principios importante, como la libertad de pensamiento, de trabajo. Si renunciaba habría aceptado lo que ellos estaban planteando.

"La Concertación no deber perder su carácter de centroizquierda"

-Tras todo este proceso, ¿se siente cómodo en el PPD?

-El PPD, como todos los partidos en Chile, está en un proceso de acomodo. La sociedad ha cambiado mucho, han cambiado las demandas políticas. Evidentemente uno se va a sentir más o menos cómodo en el PPD dependiendo de cómo se dé este proceso. O sea, ¿cuál es el programa político de hoy del PPD con vista a una elección presidencial? No existe, no está plasmado en una candidatura, por lo tanto, eso hay que analizarlo para ver si uno se siente o no cómodo.

-Hoy el partido ha asumido un giro a la izquierda y se evalúan temas como una asamblea constituyente. ¿Qué diferencias ve entre el PPD de los 90 y el de hoy?

-Es bien distinto, porque nació con el objetivo de crear una fuerza que participara en el plebiscito del 88. Pero un componente constante del PPD han sido los DD.HH. y las libertades, y eso se ve en el fallo. Sí veo que hace falta es más trabajo técnico. Cuando uno, ya sea gobierno u oposición, trabaja en políticas públicas, debe tener un sustento y soporte técnico, esa fue siempre una fortaleza del PPD y se ha ido perdiendo. Una cuestión técnicamente perfecta sin una articulación política no va a poder llevarse a la práctica porque son políticas públicas que tienen efectos sociales, y una política sin elementos técnicos va a generar malas leyes. Ahora, esto de izquierda o derecha es una dicotomía que ya no me compro.

-Aún así, ¿qué opina ante estos guiños hacia el sector más de izquierda?

-Esos son debates que no veo plasmados en nada concreto, pero desde mi experiencia y de lo que he visto en los gobiernos de la Concertación -trabajé 20 años en el servicio público- hay un valor en una coalición socialdemócrata que integra a sectores de centro y de izquierda. Los gobiernos tienen que ser de mayorías y las coaliciones mayoritarias se construyen con un amplio espectro, entonces irse a un extremo o a otro, separar aguas, me parece que no puede ser positivo para la Concertación ni para el país. Esta ha sido una coalición de centroizquierda y no tiene que perder ese carácter. La DC es muy importante como integrante de esta alianza y le da ese elemento de centro a la coalición.

-Las movilizaciones marcaron el último año y una de las marchas más emblemáticas fue en rechazo a HidroAysén. ¿Cómo lo ve como militante de un partido que se dice "ciudadano"?

-Hay algunas cosas que requieren políticas de Estado. Por ejemplo, no podemos hablar y hablar de Educación durante 20 años y tener hoy universidades chilenas que no están en los primeros lugares de los rankings internacionales. Si queremos llegar al desarrollo el 2018, se necesita un sistema educacional acorde con eso, pero no existe. Y trasciende a los gobiernos. No se pueden hacer las cosas pensando en los próximos tres años. Debe haber un acuerdo político de largo plazo. Estas son políticas de Estado. Lo mismo pasa con la Energía y con las Relaciones Exteriores y sólo se ha logrado en esta última. El desafío es ver cómo lo hace el sistema político para canalizar todo esto y no trabajar en la coyuntura, con crisis en la calle, moviendo las fichas a cada rato y viendo cómo queda cada uno políticamente instalado.

-Muchas de las movilizaciones han sido por temas energéticos.

-En energía no puede haber una política energética basada en crisis y ley corta, crisis y ley corta. No puede ser. Por eso son tan importantes los programas políticos. Cuando yo trabajaba en el área programática, nosotros hablábamos con el candidato de ese momento, Ricardo Lagos, y decíamos "cuál es su idea de país y cómo se proyecta". Como ejemplo, Lagos siempre tuvo visión estratégica. Cuando dijo que no a la guerra de Irak no fue una decisión coyuntural basada en la conveniencia del TLC con Estados Unidos sino que fue una mirada estratégica de cómo él ve el mundo. Pero ahora no se da, el sistema político no está haciendo su pega, el debate se está llevando en la calle y en los tribunales. Y las políticas públicas no se pueden discutir en las calles y en los tribunales. La calle tendrá su rol... pero el sistema político debe construir acuerdos plausibles. Debe existir un liderazgo proactivo y creo que ahí tenemos una carencia bien grande como país.

Relación con Girardi

-A comienzos de los 90 usted trabajó junto con Guido Girardi en la comisión de medio ambiente del PPD. Hoy, el senador es uno de los más críticos a HidroAysén. ¿Cómo es su relación hoy con él?

-Con Guido tengo una relación de amistad que es histórica. Su papá es médico broncopulmonar, atendió a mi hijo, o sea, hay una relación que no se pierde por opinar diferente. Pensamos radicalmente distinto en muchos temas y no por eso dejamos de conversar. Ahora, claro, conversamos menos que antes para no discutir tanto. Él tiene todo el derecho a cuestionar públicamente el proyecto y yo a defenderlo y a discutir de política. Y cuando hablamos, discutimos de políticas energéticas, ambientales.

-Algunas personas de Expansiva que compartieron con usted ahora apoyan la candidatura de Andrés Velasco, ¿cómo ve su opción?

-Considero positivo que haya la mayor cantidad de candidatos posibles y que se debata sobre programas de gobierno. Y que visiones legítimas y distintas se confronten con ideas para que la gente pueda elegir. Me parece que es súper sano que esté Andrés Velasco, Marco Enríquez-Ominami y todos los demás. Y mejor aún con primarias institucionalizadas, pero espero que de aquí a junio haya debates de contenidos.

-¿Su partido no debió apoyar liderazgos propios para enfrentar una primaria? En un momento se habló de Carolina Tohá, de Ricardo Lagos Weber...

-El PPD debe reflexionar sobre qué proyecto de país le interesa y ahí verá quién lo promueve, si es de adentro, bien; si es de otro partido, no importa.

-¿Considera que la figura de Michelle Bachelet frenó el surgimiento de nuevos liderazgos?

-Los liderazgos se van expresando solos. Se necesitan líderes potentes para mover un país, pero nadie regala liderazgos. La llamada nueva generación, si no se hizo un espacio, es culpa de esa nueva generación y no de los líderes vigentes. Es un proceso.

 "Si hay algo que está muerto es la seguridad energética del país"

-El candidato presidencial de RN, el ex ministro Andrés Allamand, dijo que HidroAysén estaba muerto. ¿Es así?

-Si hay algo que está muerto es la seguridad energética del país. Eso es lo que está muerto. Es necesario que lo tomemos con seriedad y que elaboremos un plan en este sentido. Debemos discutir sobre qué es lo que el país necesita y buscar consensos básicos para hacer una política de Estado. Y digo que está muerto porque tenemos una matriz energética oscura, contaminante, no sustentable y que viene del extranjero. Tuvimos gas argentino ¿y qué pasó con la dependencia? Tuvimos que hacer el Terminal Quinteros. Parece que no es tan segura nuestra provisión. Necesitamos una base de energía que sea propia, segura y estable y eso es la hidroelectricidad, la geotermia, la eólica y la solar. ¿Vamos a seguir haciendo termoeléctricas y contaminando más? ¿O tomaremos el camino de las energías renovables? Esa es la discusión que importa y que no puede esperar.

-¿Por qué lo plantea con esa urgencia?

-Porque estamos viviendo en una burbuja, estamos creciendo al 6% anual, la energía crece al 6% anual y la oferta está tacha. Y las burbujas no se desinflan de a poco... se revientan. A mí me parece una irresponsabilidad seguir echándole aire a la burbuja sin hacerse cargo del problema. Después, cuando venga la crisis, todos se lavarán las manos y la cuenta la pagará la gente.

-¿Cuándo se tuvo más liderazgo en generar acuerdos? ¿En los gobiernos de la Concertación o en el de la Alianza?

-Es que la Concertación estuvo 20 años y en un contexto social y político diferentes. Creo que era difícil prever esta sensación de la gente, que le llaman enfermedad de los países de ingreso medio, que empieza a exigir cosas. Eso se dio en este momento, no sé si otro Gobierno lo hubiera manejado mejor o peor.

-Y en medio de este escenario ¿está o no muerto HidroAysén?

-Nosotros somos 47 profesionales, la mitad trabajando en la región, los accionistas acaban de aprobar un aumento de capital de 11 millones de dólares. La gente nos ve todos los días en la zona trabajando. En enero un comité de ministros debe resolver las reclamaciones nuestras y de los opositores. El proyecto está cumpliendo sus etapas. El problema es la línea de transmisión y nuevamente eso es de política pública. Las líneas requieren planificación y si bien la "carretera pública" es una buena iniciativa, está pensada en un horizonte de largo plazo y no resuelve el problema a corto plazo que vamos a tener en 2015.



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Foto:CARLA DANNEMANN

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