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Una disciplina que se ha "masificado" entre las personalidades del país:
Secretos y técnicas del coaching a los políticos y líderes de opinión

Domingo 2 de diciembre de 2012

 

Foto:CHEO GONZÁLEZ
Cada vez son más los que requieren a un coach que los oriente en la forma en que deben enfrentar a la opinión pública. Tres expertos consultados por "El Mercurio" analizan por qué hoy se ha extendido esta práctica y por qué no sólo quienes se dedican a la política, sino también empresarios y deportistas, muchas veces solicitan sus servicios.
 


María Angélica Pérez de Arce 

Preguntas sin respuestas. Preguntas para que el otro se haga una pregunta. Conversación. Reflexión. Acompañamiento.

Cinco características clave de una disciplina que hoy se ha instalado con fuerza en el ámbito político, empresarial, artístico y deportivo: el coaching .

El método, que se define según la Asociación Chilena del Coaching como "un proceso de acompañamiento a una persona o grupo de personas en su contexto profesional y relacional para ayudarlos a encontrar su propia solución a un determinado problema, y que se desarrolla a través de una serie de conversaciones", ha ido ampliando sus fronteras a lo largo de los años. Hoy, por ejemplo, el 70% de los empresarios en Estados Unidos cuenta con un coach que lo asesora en estas materias.

Y en Chile el tema está avanzado en esa dirección. Además de los altos ejecutivos que han optado por someterse a sesiones de este método, los políticos cada vez más recurren a esta técnica. Desde ministros, senadores, diputados y hasta alcaldes han decidido contratar a un coach , con el objetivo de mejorar en sus herramientas para desenvolverse de buena manera frente al público.

La mayoría de "los alumnos" son recelosos a la hora de reconocer que trabajan el coaching , pero personalidades como el intendente de Santiago Juan Antonio Peribonio, quien en su anterior cargo como director del Sernac se destacó por su estilo mediático y su perfil público, mantuvo sesiones de esta disciplina. Al igual que el senador por Aysén de Renovación Nacional Antonio Horvath y artistas como el actor Juan Pablo Sáez.

El coach no es un psiquiatra ni un asesor comunicacional o de imagen. Su objetivo es, a través de preguntas, hacer reflexionar al político o líder al que entrena y ampliar su forma de pensar. Una definición en la que coinciden tres expertos de esta disciplina consultados por "El Mercurio": la ex ministra de los gobiernos de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, Marigen Hornkohl y que hoy se dedica al coaching , el uruguayo Jorge Méndez -quien lleva once años en esta disciplina- y el experto español Juan Vera.

Para Méndez, hoy el ser político está desvalorizado; "desbastado", califica. Y su trabajo como coach es lograr "separar el rol de la persona; que no exista el político, sino que sea una persona que hace política", dice. "El político termina creyéndose mucho su rol de ser político y así se pasa por alto algunos fundamentos humanos, como por ejemplo la forma de cómo hablar. Es por eso que la clase política tiene una baja adhesión", asegura.

Por su parte, Juan Vera ha adiestrado a ministros de los tres últimos gobiernos de la Concertación, y reconoce que "hay que partir porque el político declare la importancia de ser ayudado". El asesor hispano considera que la habilidad fundamental del coach es "hacerle preguntas al político que nadie más le ha hecho y que lo llevan a darse cuenta de sus paradigmas".

Marigen Hornkohl enfatiza en que el rol del coach no es ser consejero. "El coach no escucha la historia que cuenta la persona, lo importante es de dónde dice lo que dice y cómo lo dice. Así se va haciendo que la persona se observe y aprenda a observar a otros, lo que es muy importante para los políticos. El coach no da consejos, sólo muestra lo que ve", explica.

Cada coach tiene su sistema. Méndez, por ejemplo, recurre a una técnica propia que es que la sesión se lleve a cabo mediante la práctica de algún deporte. "Mientras la persona hace deporte, en su cuerpo y en su actuar deportivamente muestra una faceta que no se ve cuando está sentado en su escritorio, o cuando está liderando a un equipo", asegura el experto.

La ex ministra también cuenta con su propia metodología. Ejercicios corporales con música y detenerse a observar por unos minutos la naturaleza le ayudan a la persona que entrena a lograr un mayor nivel de relajación y confianza, observándola de otra manera.

Enfrentar la timidez y miedos

Los políticos requieren una manera particular de coaching dada la exposición pública que tienen. "Para los políticos que trabajan con público, el mayor impedimento es justamente la exposición, el miedo a la timidez, el miedo a equivocarse, eludir las preguntas que se le hacen, y todo esto hace ensuciar la política", explica Méndez.

Y frente a esto propone tratarlos con ciertos objetivos: "Bajarles las resistencias; disminuir la timidez y el miedo a la ridiculez, y por último desmarcarlo del término angustioso de ser político. Ahí está la gran diferencia entre Sebastián Piñera y Michelle Bachelet", asevera.

Para Juan Vera, el poder del político y su trabajo "lo van distanciando de la realidad" y considera que la labor del coaching es acercarlo nuevamente a esa realidad, "aterrizarlo". Mientras que Hornkohl dice que lo más importante para el político es "reconocer las emociones que tiene, de manera que así pueda captar lo que al otro le pasa, generando empatía". Esta última es considerada una herramienta muy útil para hacer política, "desde la empatía se puede ofrecer lo que la persona necesita, y si se hace de manera asertiva, puede entablar una relación de comunicación, y ahí está la clave", explica.

Las habilidades del liderazgo y la oratoria (ver recuadro), claves al ejercer la política, "son habilidades que se pueden entrenar", asegura Méndez y agrega que "los políticos de primer nivel dirigen mucho por lo académico, lo intelectual, lo que les da cierta autoridad, pero que les puede generar conflicto en las mal llamadas habilidades blandas, emocionales". Y es en este punto donde entra el coach .

Así, la disciplina consiste en mostrarles a las personas sus habilidades ocultas y trabajar en ellas. "Es un proceso de reformateo", según Méndez.

Algunas de las técnicas que se usan para este punto son la neurolingüística, que es la reformulación de determinados dichos; la gestáltica -o terapia Gestalt-, que ayuda a tomar conciencia de lo que va sucediendo y sobreponerse; también está la mayéutica, que es el método socrático de preguntar, generando reflexión, y arrancando la esencia de la verdad. De esta forma, el coach le hace una pregunta a su entrenado para que éste -a su vez- se haga una pregunta: es "la pregunta para la pregunta".

Marigen Hornkohl explica que hoy "hay un cambio de era, por eso esa inquietud en la relación entre los seres humanos. La gente cree que uno está hablando de cosas de segundo orden, porque las de primer orden sería el conocimiento intelectual, que es muy importante, pero no es suficiente. Hay que meterse en estas otras áreas del ser humano que son tanto o más importantes que las otras".

Bitácora y reportes

Para seguir al pie de la letra el tratamiento del coaching , que cuenta con alrededor de 8 a 12 sesiones personales con el coach en un transcurso de tres meses -aunque puede ser variable-, la persona debe seguir ciertas reglas.

Los tres especialistas consultados coinciden en que siempre están ubicables para cualquier duda, ya sea por teléfono o vía e-mail . Además, al contrario de lo que ocurre con un psicólogo, cada persona se hace responsable de llevar su propia bitácora del tratamiento y no la ficha que suelen llevar estos últimos profesionales.

"Yo les pongo las reglas del juego a las personas que les hago coaching . Por ejemplo, que el reporte es sagrado; es la manera que yo tengo para poder ir controlando esto. Además no pueden llegar tarde sin avisar. Siempre tienen que estar con su bitácora, ellos mismos llevan sus registros, es como su libro de vida. Y por último, que pueden llamar cuando quieran", cuenta Jorge Méndez.

 El libro de oratoria de Alan García

El ex Presidente de Perú Alan García se ha destacado, según los entendidos, como uno de los mejores oradores de la lengua española. En enero de este año publicó su libro "Pida la palabra, por la libertad, la plenitud y el éxito", en el que plasma sus técnicas para hablar frente al público.

García parte de la base en que "la plenitud anímica, la libertad social y el éxito están unidos a la palabra" y que "todo aquel que destaca lo logra en un 90% de los casos porque habla bien".

Analiza el miedo a hablar y la ansiedad que se genera cuando se debe hacerlo, explicando que "hay que asumirlos como sensaciones imprescindibles y necesarias para expresarnos bien". Además, considera que una de las cosas más importantes al hablar es "conocer lo que se habla, estudiar profundamente el tema".

En su escrito, el ex Mandatario limeño también observa que "el público percibe de inmediato si el que está hablando miente o vacila, y enseguida cambia la estación televisiva". Según García, no se nace orador, sino que "el orador se hace a sí mismo en un esfuerzo eterno y permanente de memorización, de repetición, de trabajo sobre las palabras, de creación. Cualquiera de nosotros puede serlo", escribe.

Su principal consejo para quien quiera aprender a comunicar es: "Si le es posible, no lea (...) Si uno está sintiendo emocionalmente y pensando, en el momento en que habla dejará hablar a su cuerpo y transmitirá sentimientos y convicción. Es preferible hacer un mal discurso, pero de uno mismo, dejar expresarse al cuerpo, tener miedo, tal vez transpirar, mover las manos de acuerdo con lo que uno está pensando, en vez de leer lo que otro escribió y presentarse como una esfinge".

Entre los postulados del ex Presidente peruano, el "nunca dar la razón al público por temor a él" ocupa parte del capítulo El Miedo. "A partir del minuto que uno le tenga miedo, será el público el que se exprese y usted pasará a ser un ejecutor de sus órdenes (...) Al público hay que orientarlo, controlar sus impromptus y nunca darle la razón por miedo", asegura.

Otro de sus capítulos está exclusivamente orientado a la posición del cuerpo al dar un discurso "comenzando por la voz, que es una modulación del cuerpo".

Dentro de los ejemplos que ocupa de sus propios discursos está el de bienvenida al Presidente Sebastián Piñera en noviembre de 2010. Además de discursos de destacados personajes a lo largo de la historia, como Martin Luther King, Nixon y hasta Cristo.

"Coaching" informático

El experto informático Pablo Matamoros, quien trabajó como encargado de las redes sociales en el Gobierno, y el comunicador Rodrigo Navarro realizaron una capacitación en el uso de redes sociales a los candidatos a alcaldes de Renovación Nacional para las municipales pasadas, con el fin de que sacaran provecho de un espacio gratuito de campaña. "Establecer un mensaje claro, definido y directo, que recoja el elector", afirma Navarro, es el principal objetivo a la hora de utilizar las redes.

En tanto, Matamoros aconseja "evitar los errores que fácilmente se pueden cometer en las redes sociales y que pueden costar hasta el trabajo: no enganchar en peleas vía Twitter, usar un lenguaje correcto a la hora de responderles a las personas y mantener un perfil auténtico, no dejar que otros administren tu cuenta", dice. Ambos explican que manejar una cuenta en Facebook o Twitter es un trabajo a largo plazo, ya que como usuarios deben ganarse la confianza de los que los siguen. Matamoros hace la distinción entre el uso de ambas redes, estableciendo que la ventaja de Facebook "es el volumen, que llega a una mayor cantidad de gente; mientras que Twitter es una red donde se puede tener más influencia en los seguidores".