viernes 1 de febrero de 2013  
SEBASTIÁN LELIO:
"Hacer 'Gloria' fue entrar a un mundo desconocido"
 
"Gloria", la primera cinta nacional en competencia oficial en Berlín tras 22 años, marca la madurez de este hombre clave del Nuevo Cine Chileno. La cuarta película del director de "Sagrada familia" es sobre una mujer madura en busca de su destino entre fiestas y una banda sonora AM donde suenan Massiel y Myriam Hernández. Acá, este cineasta habla de sus desconocidas raíces argentinas, de su vida nómada y de su propia madre y el mundo femenino, componentes inspiradores esenciales de su notable último trabajo.  

Por Ernesto Garratt Viñes 

EL GATOPARDO. Sebastián Lelio responde: "¿Cómo supiste eso?". Y el recuerdo, lanzado a quemarropa, lo sorprende desprevenido en Madrid, ciudad donde se encuentra dándole los últimos retoques técnicos a "Gloria", su cuarta película, ahora clasificada para competir en Berlín a partir del 7 de febrero en la nueva edición de la Berlinale, uno de los festivales clase A del mundo.

"¿Cómo supiste eso?", repite Lelio y se deja llevar por el recuerdo de tres décadas atrás, en una oscura sala de cine de Viña del Mar. Éste empieza con su madre, Valeria, horas antes, dejándolo al cuidado de una niñera para, justamente, poder ir ella al cine. Pero quiso el destino que la niñera también decidiera ir al cine, a escondidas, junto a Lelio, y en la oscuridad de la sala, la madre reconoce a esta babysitter demasiado proactiva y a su hijo viendo la misma película. Un encuentro inesperado. Para todos.

 "Recuerdo que era 'El gatopardo', de Luchino Visconti, la película que estábamos viendo", cuenta este hombre de 38 años y para quien su madre no sólo fue protagonista de su primera exposición al cine de calidad, a pesar de sus cortos años, sino que además lo sigue siendo en su nueva película.

 "Gloria" es la historia de una mujer de 58 años (Paulina "Pali" García) en una fiesta permanente: asiste a festejos para gente mayor y la cámara de Sebastián Lelio muestra ese microcosmos con un fuerte punto de vista femenino. Y con escenas como esta señora manejando su auto y cantando temas de moral AM.

"La película surge de la pregunta de si sería posible una película sobre el mundo de las mujeres de la generación a la que pertenece mi mamá (Valeria). Y ese es el impulso inicial de 'Gloria'. Después ya entra la ficción. Tengo la sensación de que el cine está mucho más cerca de lo que uno cree y que no hay que salir a buscarlo a lugares recónditos sino que está a pocos metros de uno".

SIEMPRE VIVA. Y el mundo creativo que inspiró su progenitora, aunque es sólo una referencia, estaba al alcance de su mano. A metros de él para que Sebastián Lelio se sumergiera dentro de los códigos de esta mujer/personaje llamada Gloria, en la ficción, separada y asidua a abordar hombres canosos y dispuesta a un affaire de una sola noche sin problemas. "Entrar en el universo de Gloria fue como entrar a un planeta desconocido, porque todo este mundo de la vida de los solteros adultos la verdad era como viajar a Júpiter para mí", reconoce Lelio, quien pudo descubrir que había todo un circuito en Chile en torno las fiestas de gente que se acerca a los 60 años.

Dice Lelio: "Es gente que tiene  conflictos y situaciones de vida que a veces son tanto o más vitales que los de un adolescente", argumenta sobre escenas con señeros personajes que se muestran pletóricos de vitalidad. "Siento que la película invita a eso, te dice: 'mira lo que hay acá'. Hay muchas cosas pasando y está súper vivo, no es un mundo de ancianitos que se echaron a morir, sino que es un mundo de gente que incluso puede que esté más viva que tú".

El promedio de edad de los personajes no baja de los 55 años -contando a los que hacen de hijos de Gloria-, entre canas y bailes y con un cameo de Pablo Aguilera, el icónico conductor radial. La historia sigue a Gloria y cómo su rutina se rompe cuando conoce a un hombre maduro (Sergio Hernández) que la lleva a una relación más seria y comprometida.

-En "Gloria" muestras la abierta sexualidad de esta gente madura que actúa como adolescente...

"Más que actúen como adolescentes, es que están tan vivos. Les pasan muchas cosas a estas personas: bailan, son divertidos, coquetean, tienen sexo. Y una de las cosas fascinantes fue definir cómo encarar el sexo porque con Sergio y la Pali sentimos que había que tratar súper de verdad todo. Se trabajó para llegar a un híbrido lo más fino posible entre mostrar cómo es y al mismo tiempo cuidar la continuidad estética de la película. Pero sí, fue difícil y lento. Fue complicado".

LA BANDA SONORA. Cuando Sebastián Lelio habla de "Gloria", por momentos aborda este trabajo como si fuera una canción. Como si hubiera sido su trabajo filmar sonidos y letras de canciones y de hecho el soundtrack tiene vida propia. Las voces de Massiel ("Eres"), Paloma San Basilio ("Libre"), entre otras, conviven y dan forma a un arco dramático del cual es imposible escapar; da lo mismo la edad, porque forma parte del cancionero de la música pop con filtro chileno. "En algún momento tuve la noción de que la película misma tenía que ser una especie de bossa nova", dice Lelio y sigue: "Es una película que oscila entre la risa y el sufrimiento, y en ambas cosas aborda la dulzura, como lo hace el bossa nova".

"Yo escucho mucha música, siempre mucha. Y esta no es una banda sonora de placer culpable, sino que de canciones que realmente me gustan. Para mí 'Eres' de Massiel es genial, y 'Gloria' de Tozzi es un temón", comenta.

 Para Lelio, las canciones son un elemento fundamental de la maquinaria que hace funcionar a la película y un cable a tierra para hablar de una realidad chilensis. "Cuando veo a mi mamá cantando, en el auto, sola, manejando, eso para mí es tan de esa generación, tan chileno, tan de la señora de Providencia que anda con la frente en alto, con el pisco sour en la mano".

Se trata de una radiografía a una faceta nacional, pero además se trata de un tema que ha tenido aceptación universal: "Hay interés de muchos países por comprar los derechos de la cinta y creo que es porque el mundo también está lleno de Glorias. En España , en Italia, en Alemania. Algo pasa con esa generación de mujeres que fueron adolescentes en los 60, que fueron criadas con un paradigma de un mundo que ya murió y que han tenido que transformarse. Muchas de ellas se han separado y han quedado solas. Y han tenido que volver a vivir en un mundo que ha cambiado demasiado. Y esa generación tiene una cosa súper lúdica ahora, de no echarse a morir. Gloria es como Rocky, el mundo la golpea y ella se levanta.

NÓMADA EN ADAPTACIÓN PERMANENTE. Hay algo que siempre llama la atención del modo de filmar de Sebastián Lelio. Ataca el set como si fuera un cine de guerrilla. Así fue con su ópera prima "La sagrada familia" (2005) y sus siguientes piezas ("Navidad", "El año del tigre"). Es un cine de ataque y retirada y algo de eso tiene su propia vida, con muchos cambios geográficos e incluso cambio de apellido: primero fue Lelio, luego Campos y después, otra vez Lelio.

"Yo en realidad nací en Argentina, mi padre es argentino, y hasta los 21 años me moví por distintas ciudades de Chile, viví un tiempo en Estados Unidos, en Viña del Mar, mi familia materna es de Viña... en el fondo nunca estuve más de dos o tres años en una misma ciudad", dice sobre una formación nómada y que lo ha llevado a lo largo de su carrera a conocer, durante un año que estudió periodismo, a gente como Sergio Lagos. En esos años de juventud, cuando optó por el audiovisual, la gente lo conocía -y aún es así- por el seudónimo de "Cebra". "Por lo indomable... No, broma", corrige. "Es por Sebastián".

-Qué opinas de mi teoría de que filmas como filmas debido a tu itinerancia...

"Sí. El hecho de estar cambiándome siempre de ciudad me obligó siempre a lo nuevo, y eso me hizo desarrollar un mundo interior bastante autosuficiente y, al mismo tiempo, una cierta habilidad para adaptarme, pasar medio desapercibido y desaparecer rápido, y eso creo que me marcó bastante en un momento, en la conformación de mi personalidad. Creo que para hacer películas necesitas un pensamiento bastante independiente, porque si no se te hace muy difícil... y al mismo tiempo hay algo de eso, de llegar, adaptarse rápido, no sé, de sociabilidad precisa".

La ruta de vida de Sebastián Lelio comenzó en Buenos Aires en 1974. Después de vaivenes familiares, el siguiente destino fue Viña del Mar con su madre. "Crecí bastante en Viña. Después nos fuimos a Concepción, luego vivimos un año en Estados Unidos, y después llegué a los 12 años a un pueblo que se llama Cholguán, que es el pueblo donde hacen el cholguán". Ahí vivió entre los 12 a los 17 años y creció rodeado de naturaleza, a cinco minutos del río Itata, y lo que le llamaba la atención del lugar era que resultaba un microcosmos de Chile: "Cholguán es un pueblo de cuatro manzanas, partido por la mitad por una división de pinos, y en un lado del pueblo viven los gerentes y en el otro viven los trabajadores".

El cambio de apellido, de Campos (padre adoptivo) a Lelio (padre biológico) tampoco fue fácil. "Este cambio tuvo que ver con ordenar un poco la casa y hacerle reverencia a la verdad nomás, más allá de cálculos estratégicos donde yo había estrenado ya mi primera película ('La sagrada familia' con el apellido Campos) y de que tenía una cierta primera notoriedad. Para mí eso no fue un factor. Fue una decisión íntima, intuitiva. Era lo que había que hacer, lo correcto".

Y las reacciones de su decisión fueron bienvenidas en su núcleo familiar: "Todas las partes se lo tomaron de la mejor manera. Un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer. Y eventualmente cuando yo tenga hijos, no quería traspasarles esta situación un poco disonante".

"Yo siempre digo que tengo la suerte de tener dos padres. Tres, contando el cine", remata.

 

EN BERLÍN, UNA

CIUDAD CULTURAL. El año pasado fue auspicioso para Lelio. Ganó la Beca Guggenheim para el arte y también la DAAD para cine. La Beca DAAD le ha garantizado una residencia en la capital alemana con un departamento y apoyo económico para trabajar en sus creaciones artísticas. La última vez que entrevisté a Lelio fue en el Festival de Toronto 2011 por su película "El año del tigre" y hablamos de "Drive" y de su personaje, Ryan Gosling, una especie de monje de la violencia. De alguna manera Lelio se ha convertido en una especie de monje del cine: aprendiendo idiomas, riguroso, metódico en su manera de acercarse a este medio.

"El cine es mi vida. Y en cuanto a cómo la vida y el trabajo se mezclan es porque yo no los separo, no puedo, para mí mis relaciones o mi relación amorosa y hacer una película son siamesas", dice sobre su oficio. "Yo no voy al trabajo y vuelvo a la casa. No es que trate de ser un profesional, sino que... una de las cosas fíjate que yo admiro de los alemanes y sobre todo de los artistas alemanes es su concepción integral: que son como maestros en su materia, en su quehacer, en su artesanía, pero también son filósofos y al mismo tiempo hacen teoría y al mismo tiempo... o sea, no es dedicarse a una parte pequeña del hacer, sino que es entender el hacer como una misión de vida. Como un misión en la que se está siempre, no para, y más allá de los altos y bajos y de los momentos de iluminación y los momentos pedestres, en general tiene que ser ascendente".

-Y Berlín ha sido nutritiva para ti como artista, ¿no?

"Esa ciudad es nutritiva para cualquier persona porque es realmente excepcional: combina esa certeza de que todo es posible con el máximo respeto del espacio del otro".

-Bueno lo malo es el frío nomás.

"No hay mal clima, hay mala ropa".

Y por lo menos su llegada a Berlín está avalada por su pasado. En 2005 la revista francesa Cahiers du Cinéma habló del nacimiento de una generación de cineastas chilenos. Elogió a cineastas como Lelio y ocho años después esta generación está sembrando éxitos, con Lelio compitiendo por Chile por primera vez en Berlín desde que lo hizo "La frontera", en 1991. Está Pablo Larraín y "NO" en los Oscar, los triunfos de Sebastián Silva en Sundance y un largo etc. "Siempre habíamos querido que estas cosas buenas pasaran para el cine chileno", dice Lelio y rememora sobre el origen de esta bonanza. "En un momento nos encontramos personas de la misma edad con el interés de hacer películas. Yo hice 'La sagrada familia' con mucha sensación de 'los demás están más preocupados de un fuera de foco que de hacer una película que emocione'. Y por eso esa es una película mal filmada, es más sobre la actitud que sobre el virtuosismo o el manual de Carreño del cine, algo que nunca me ha interesado. Lo que no significa que yo no pueda filmar bien".

De hecho, "Gloria" está bellamente filmada y es la película más lograda de Lelio en esta aventura y amor por el cine que comenzó aquel día de su infancia en Viña del Mar, cuando su niñera lo llevó y expulsó al elevado arte de "El gatopardo". 

Junto a Pablo Larraín ("NO") y Sebastián Silva ("La nana"), Sebastián Lelio es responsable activo del éxito del Nuevo Cine Chileno en festivales internacionales.

"La banda sonora de la película no es un placer culpable. A mí  realmente me gusta la canción 'Eres' de Massiel o 'Gloria', de Umberto Tozzi".

 El pulso de berlín 2013

¿Con qué se enfrentará Chile, este año en el Festival de Berlín? Para empezar con un trío de divas del cine francés. Catherine Deneuve en "Elle s'en va" interpreta a una sesentona en fuga. Juliette Binoche en "Camille Claudel, 1915", de Bruno Dumont, retrata a la escultura francesa cuando se recluye en un siquiátrico, e Isabelle Hupert, en "La Religieuse", de Guillaume Nicloux, es una madre superiora en un convento.

En un año de crisis europea, el cineasta estadounidense Steven Soderbergh y su "Side effects", hacen su aporte a la visión de la merma económica con su desconfianza hacia las corporaciones. Y en esta mirada desconfiada hacia el estado de las cosas, el director Gus Van Sant acompaña con "Promised land", con Matt Damon como un vendedor de una corporación que busca que los vecinos de un pequeño pueblo vendan sus derechos de perforación.

Fuera de competencia se presenta la esperada "Before midnight", la tercera parte de la saga con Ethan Hawke y Julie Delpy iniciada hace 17 años (con "Antes del amanecer" y que siguió con "Antes del atardecer"). También se presenta "Dark blood", el filme que no alcanzó a terminar River Phoenix. Se trata de un postwestern apocalíptico, sobre un chico llamado Boy y su inexorable camino hacia el fin del mundo en un desierto contaminado por pruebas nucleares. Phoenix murió 10 días antes de terminar el rodaje y la compañía de seguros se apropió del material. Salvando de la destrucción segura, recién en 2012 su director George Sluizer pudo terminar este proyecto. Los muertos como Phoenix resucitan en pantalla, el amor se resiste a morir en "Before midnight" y Chile compite por el Oso de Oro tras más de dos décadas. Y quizás gane. Porque todo parece posible en este festival de los imposibles.

 

 

Por Ernesto Garratt Viñes.

   
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