Del pulp a la novela social

 

Apuntes de un vendedor de mujeres , de Giorgio Faletti - Yo mato , Yo soy Dios -, marca un súbito giro con respecto a sus anteriores thrillers : hay truculencia, situaciones inusuales, asesinatos en masa, pero la trama posee un carácter inédito en la actual narrativa negra, y en vez de la solución al misterio, lo que importa es el trasfondo político, moral y psicológico del libro. Estamos en la Italia de 1978, en concreto en Milán, convertida en el centro de la moda mundial y del consumo conspicuo u ostentoso. El ex Primer Ministro Aldo Moro ha sido secuestrado, y es sometido a un "juicio popular" por presuntas malversaciones, el terrorismo es rampante, y cada día hay atentados con miles de muertos, los medios de comunicación están crispados ante el aluvión de violencia, la policía y los dirigentes emiten declaraciones que nadie cree y el país está al borde del caos.

Bravo, el protagonista, fue castrado en la flor de la vida y sobrelleva su mutilación ejerciendo como proxeneta de lujo: proporciona chicas espléndidas a magnates, a gente de las altas esferas y a algún cliente casual, dispuesto a pagar fortunas con tal de pasar momentos de felicidad por los servicios de estas beldades. Bravo es muy cauto, y aunque sus relaciones podrían llevarlo lejos, se esmera en realizar su trabajo con la máxima discreción, manteniendo siempre un bajísimo perfil. Su sistema de seguridad es perfecto, y en un tiempo en que nadie soñaba con la internet, él se las arregla a la perfección con los teléfonos fijos y una memoria privilegiada. De más está decirlo: no tiene cuenta corriente, y sólo maneja dinero en efectivo. Su único amigo, si es que puede llamársele así, es Lucio, un guitarrista ciego que toca tan bien como Eric Clapton y comparte acertijos con este profesional del sexo pagado. El resto son meros conocidos del Club Ascot, que funciona toda la noche con rondas de cocaína y donde se dan cita celebridades o apostadores dispuestos a perderlo todo en pocos minutos.

La historia se complica cuando irrumpe Clara, una joven deslumbrante que desea abandonar la pobreza y dedicarse a la prostitución bajo la tutela de Bravo, lo que sería muy natural si la chica no escondiera, detrás de una fachada dócil, una vasta gama de personalidades: asesina en serie, guerrillera, informante y de un cuanto hay. Los hechos se precipitan cuando Bravo le sugiere a Tano Casale, el capo mafioso de la capital lombarda, un fraude de proporciones inimaginables. A continuación, todo se vuelve incontrolable en el mismo momento en que se elimina a Salvatore Menno, un rufián psicópata a quien le ha dado por golpear a Laura, protegida de Bravo.

En adelante, Apuntes... se convierte en una laberíntica madeja de suspenso y acción que nunca se adivina para dónde va o de dónde viene, porque nadie sabe para quién trabaja, y lo que parecía una simple diversión, algo corrupta y sin mayores consecuencias, escala a niveles de complejidad y contradicciones insospechadas. De este modo, es imposible siquiera resumir una fracción del argumento, pues a cada vuelta de página tenemos sorpresas, pasamos sustos o bien debemos hacer esfuerzos para mantener la calma y así evitar la taquicardia o síntomas peores.

Al promediar el relato, ya está claro que el gobierno, la magistratura, los ricos y famosos, así como también los peones de un sórdido e invisible engranaje, están completamente involucrados en una infernal e interminable red de descomposición institucional. Faletti no perdona nada ni a nadie, especialmente a las Brigadas Rojas, que, amparadas en un idealismo contestatario radical, sembraron la anarquía en Italia, causaron la muerte de muchos inocentes, actuaron con una frialdad pavorosa y, lo peor de todo, terminaron confundiéndose con el hampa, no sólo por emplear los mismos métodos, sino debido a que su actuar demostró que carecían de fines superiores.

En medio de este oscuro tejido de engaños y masacres sin sentido, en el que se revuelven todos, desde jueces hasta delincuentes menores, desde matones de poca monta a cantantes talentosos, Bravo, un sujeto poco recomendable como compañía, resulta bastante más decente de lo que podría pensarse en sus esfuerzos por sobrevivir. En forma un tanto perversa, Faletti logra que simpaticemos con él, tal vez porque no hay otros mejores, tal vez porque su impotencia es el símbolo obvio de un mundo incapaz de reproducirse.

Apuntes... vuelve a probar la vigencia del género policial y, en el caso de Faletti, su capacidad de pasar del pulp a la novela social.

El nuevo thriller de Faletti sigue los pasos de un proxeneta de Milán, en 1978, año en que el secuestro de Aldo Moro y los atentados de las Brigadas Rojas tienen a Italia al borde del caos.

 


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Apuntes de un vendedor de mujeres Giorgio Faletti, Editorial Anagrama, Barcelona, 2012, 390 páginas, $22.370 NOVELA
Apuntes de un vendedor de mujeres Giorgio Faletti, Editorial Anagrama, Barcelona, 2012, 390 páginas, $22.370 NOVELA


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