María Loreto Ried, síndico de la Universidad del Mar:
La mujer de las quiebras que gana portadas

Descendiente de José Miguel Carrera y madre de ocho hijos, ha participado en las quiebras del ex ministro Sergio de Castro y de la minera San Esteban, entre otros casos. Esta es la historia y el estilo de trabajo de la encargada de administrar la quiebra de la Universidad del Mar.  

Matías Bakit R. 

El 25 de marzo de 2010, la síndico de quiebras María Loreto Ried debió hacerse cargo de la quiebra de la forestal Santa Elena, en Angol.

Por ello, partió inmediatamente al sur para notificar de la situación a los trabajadores de la empresa. Fue difícil, pues tras el terremoto del 27-F, los caminos no estaban en condiciones ni había dónde alojar.

Cuando llegó, se encontró con una situación crítica. Una empresa en muy malas condiciones y miles de trabajadores en incertidumbre, pues no sabían qué sería de ellos tras el desastre natural y tras la quiebra de su lugar de trabajo.

Loreto Ried, la síndico de quiebras que por estos días se ha hecho conocida por hacerse cargo del caso de la Universidad del Mar, ha tenido otros trabajos tanto o más importantes.

En 2010, por ejemplo, fue síndico e interventora de la Minera San Esteban, la dueña de la mina San José, donde estuvieron atrapados "los 33".

Ya antes había aparecido en los medios como administradora de la crisis del ex ministro de Hacienda y Economía del régimen militar Sergio de Castro.

Sin embargo, al ser consultada, ella da el caso de Santa Elena como un buen ejemplo para retratar su trabajo.

Ese día de marzo, tuvo que despedir a 1.000 de los trabajadores de la forestal, como parte de su rol.

"Había saqueos por todas partes. Tuve que tomar decisiones difíciles para proteger los bienes", dice.

Es así como, asegura, actúa en su trabajo. "Hago lo que tengo que hacer".

Reconoce que los síndicos tienen una imagen de "duros y malos"; sin embargo, "hay casos en que la quiebra es la opción menos mala, la única solución para llegar a un buen término para empresa, acreedores y demases", agrega.

Pese a esto, para ella, su trabajo tiene otro significado: "Ser síndico es una forma de ayudar a la gente", dice.

De Estados Unidos a la mina San José

¿Cómo se llega a ser síndico de quiebras?

En el caso de Ried, fue casi por casualidad. Esto, porque, apenas terminó la universidad, a los 17 años, se casó con el empresario Matías Silva, y poco después, ya teniendo un hijo muy pequeño, acompañó a su esposo a Estados Unidos, donde este iba a hacer un posgrado.

Volvieron a Chile casi dos años después, a principios de los 90. Pronto comenzó a trabajar como abogada, y luego como socia en el estudio legal de su suegro, Juan Enrique Silva, uno de los síndicos de más renombre en el país.

"Esta fue su escuela. Acá adquirió la expertise que tiene ahora en el tema", cuenta Silva. Poco después, Ried le propuso trabajar también como síndico en el estudio. Al poco tiempo, entre ambos acaparaban los casos más importantes.

Si bien ya había trabajado en asuntos de cierta connotación, en 2008 fue nombrada síndico de la quiebra del ex ministro de Hacienda Sergio de Castro -provocada por múltiples deudas-, y comenzó, como ella dice, "a ganarse portadas".

El caso no fue muy complicado. Y de hecho, años después, la quiebra se levantó, pero la síndico que embargó los bienes de uno de los líderes de los Chicago Boys fue noticia todo el año.

Así, de a poco, fue ganando más y más casos importantes. Hasta que en agosto de 2010 se independizó de la firma de su suegro para formar su propio estudio.

Poco tiempo después se enfrentaría al caso más difícil de su carrera: el de la Minera San Esteban, donde se reclamaban los sueldos impagos de los trabajadores, al mismo tiempo que los 33 mineros estaban atrapados en el refugio de la mina San José. Acá, primero fue interventora, para facilitar los acuerdos entre las partes, y luego síndico.

Hoy recuerda este episodio: "Los principales inconvenientes fueron mediáticos. La opinión pública tenía demasiadas ideas preconcebidas. Se pensaba que los dueños de la mina eran delincuentes. La gente me preguntaba cómo era posible que trabajara con ellos. Pero se ha demostrado que todo fue un accidente".

Durante este proceso, le tocó hablar con Enami, con el Ministerio de Interior, con los abogados de la minera y de la defensa penal. Al principio la miraban con desconfianza, pero logró transformarse en un catalizador de las diferentes posiciones, para que finalmente se lograra un acuerdo para pagar los dineros pendientes. Hoy se está en proceso de venta de los activos mineros, lo que concluiría el proceso.

De acá en adelante, su estilo, motivador -tanto, que quienes la conocen dicen que suele terminar afónica de tanto dar discursos- y psicológico, se ha hecho popular entre los acreedores, que la llaman una y otra vez.

"Siempre hay que transmitir, de forma muy transparente, lo que está pasando. Hay que estar siempre disponible para contestar las llamadas, recibir a la gente. Me ha tocado recibir a empresarios que me entregan las llaves con lágrimas en los ojos. O trabajadores que me cuentan sus problemas familiares. Por eso, hay que tratar de hacer el proceso lo menos traumático posible, y pagar lo antes posible", explica.

Descendiente de Carrera

Con 42 años, egresada del Colegio Los Andes, del Opus Dei, y abogada de la Universidad de Chile, hoy María Loreto Ried es una de las síndicos más solicitadas y prestigiosas de Chile, por estadísticas e importancia de casos. Es, de hecho, la única en esa posición de entre las solo cinco mujeres que se dedican a esto.

"Soy exitosa", dice sin falsa modestia.

Hoy, la oficina Ried y Parot Abogados -que fundó en 2010, donde trabaja con un equipo de 8 personas- maneja al menos 15 casos de quiebras importantes en Chile, contando solo los aún activos.

El pudor sí aparece cuando habla de sus ancestros, que se remontan al mismísimo José Miguel Carrera. "Soy chozna -descendiente de quinta generación- de él", dice, pero no le da más importancia. La que sí lo hace es su tía, Ana María Ried, presidenta del Centro de Investigaciones Históricas, José Miguel Carrera, quien cuenta que la línea de ambas proviene directamente del único hijo hombre del prócer, José Miguel Carrera Fontecilla, padre de Ignacio Carrera Pinto.

Ried tampoco está muy cómoda al hablar de su tiempo libre. En este caso, es porque le faltan horas para estar con los 8 hijos -entre 18 y dos años- que tiene con su esposo. Reconoce que al llegar a la casa del trabajo, tiene que encargarse de los problemas de su familia, pero que les pide colaboración en ese sentido. "No me pueden venir a pedir cosas a última hora. Saben que no puedo", dice.

De todas maneras, su trabajo le da cierto espacio para la vida familiar, porque "no todas las quiebras son como la Universidad del Mar", cuenta, refiriéndose a los lapsos de calma, en los que no hay grandes crisis.

En esos momentos sale al cine con sus hijos. Lee, principalmente clásicos; se junta a conversar con sus amigas del colegio y, sobre todo, juega tenis. "Soy una gran tenista. Mi sueño dorado es ir un mes a un rancho de esos que hay en Estados Unidos para pegarle a la pelota todo el día". Una de sus rivales habituales es la esposa del ministro de Hacienda Felipe Larraín.

Otra cosa para la que siempre encuentra tiempo es para ir a misa. Asiste todos los domingos, e incluso, se da espacio en la semana.

A los estudiantes: "Que crean"

A María Loreto Ried le encantan los casos entretenidos y polémicos. Le gustan los desafíos. Y no solo eso, también le sirven para solidificar su posición en el cerrado círculo de los más reputados síndicos de que quiebras del país.

Se define disciplinada, responsable. Una defensora a ultranza del "trabajo bien hecho". Es -dice- lo que la tiene en la posición que está. Y también lo que hace que no tema a los grandes casos.

Se rumoreó que sería la encargada de la quiebra de La Polar. Pero no sucedió, y ella lo lamenta. Le habría gustado tomar un caso al que califica como "entretenido y novedoso".

Sabía que el de la Universidad del Mar sería un proceso complejo y quería estar lista para las eventualidades.

Sin embargo, la toma de los alumnos de la sede de Reñaca de la Universidad del Mar y, según ella, "su situación", la sorprendieron.

"La realidad es demasiado tremenda. Hay demasiados alumnos que están o estaban a la deriva", asegura.

Es por eso que no tiene contemplado pedir iniciativas legales contra los estudiantes en toma. De hecho, hace un llamado al respecto. "Invito a los estudiantes a creer en este proyecto. Sabemos que tiene problemas, que todos quisiéramos que fuera de otra manera. Pero los invito a creer, a que se matriculen, a que estudien. Haremos un esfuerzo por fortalecer los cursos, las sedes. Probablemente, tendremos que racionar recursos, pero queremos que terminen sus carreras".

Para ella, el caso de la universidad es similar al de la Minera San Esteban. Siente que ambas empresas tienen muchos problemas, pero quieren cumplir con sus acreedores.

Es por eso que está segura de que el 1 de abril, la Universidad del Mar estará funcionando nuevamente, en el inicio de clases para el establecimiento.

''Invito a los estudiantes a creer en este proyecto. Sabemos que tiene problemas, que todos quisiéramos que fuera de otra manera. Pero los invito a creer".

 


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<p> La síndico (a la derecha), tras un partido de tenis con sus amigas.</p>

 La síndico (a la derecha), tras un partido de tenis con sus amigas.


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