Conscientes de los efectos colaterales para la directora saliente de ONU Mujeres:
Los pasos del bacheletismo para intentar frenar la acusación contra Harald Beyer

La falta de una señal nítida desde el círculo de la ex Mandataria generó dispersión en las filas opositoras. Ahora, el objetivo es mitigar el daño antes de su regreso a Chile, previsto para esta semana, para anunciar su candidatura presidencial.  

Macarena Vega 

"Esto va a ser un cacho para todos los candidatos, y particularmente para tu candidata", le dijo el martes el diputado Jorge Burgos (DC) a su par del PPD, Felipe Harboe, aludiendo a las repercusiones que podría tener para Michelle Bachelet la acusación constitucional que preparaba un grupo de parlamentarios contra el ministro de Educación, Harald Beyer.

Harboe coincidía con esa percepción, y durante las últimas tres semanas había manifestado su postura al interior del partido.

El miércoles, en el almuerzo de bancada del PPD -donde también es vicepresidente-, volvió a manifestar su desacuerdo: a su juicio, además de los cuestionamientos que la Alianza podría realizar a los ex ministros de la Concertación, el tema podría generar divisiones al interior del conglomerado opositor en un momento en que las relaciones se encontraban en buen pie y, peor aún, corrían el riesgo de que el oficialismo utilizara el asunto como una forma de emplazar a la ex Presidenta a días de su aterrizaje en Chile.

Las palabras de Harboe -considerado uno de los parlamentarios más cercanos al círculo de la probable candidata presidencial de la Concertación-, fueron interpretadas por algunos como la postura bacheletista. Para otros, sin embargo, no hubo una señal clara del entorno de la ex Mandataria. En efecto, a diferencia de lo que ha ocurrido en ocasiones anteriores -como lo que sucedió en el penúltimo aniversario del 27-F-, esta vez prácticamente no hubo contactos entre el principal asesor de Bachelet, Rodrigo Peñailillo, y los parlamentarios opositores.

Sin embargo, en el "círculo de hierro" de la saliente directora de ONU Mujeres también se evaluó negativamente el episodio. Sus cercanos dicen que ella no se ha referido el tema, ni siquiera en su esfera más próxima, ni tampoco lo hará antes de su regreso a Chile. Aún así, su equipo buscará frenar la acusación, o al menos tratar de bajarle el perfil al tema lo antes posible.

Pese a que en su entorno consideran que las críticas a la ex Presidenta pueden responderse -por ejemplo apelando a que recién ahora el país está "preparado" para atribuirle responsabilidades a un ministro por el tema lucro, y que antes sencillamente no era el momento adecuado-, creen que lo ocurrido durante los últimos días entrega "una señal errónea" de lo que el mundo político "debe transmitir a la ciudadanía en estos momentos", y que este tipo de conflictos y de muestras de desorden al interior de los partidos pueden acentuar el desencanto con la política.

La oposición de Quintana y la división en el PPD

El mismo miércoles en que Harboe repitió la arremetida contra la acusación constitucional, conversó el tema con el presidente del partido, Jaime Quintana. El PPD se encontraba dividido frente al tema: el jefe de bancada, Marco Antonio Núñez, se convirtió en uno de los más férreos impulsores, postura similar al del senador Guido Girardi, quien lidera la corriente interna de la colectividad a la que pertenece Quintana.

La vicepresidenta y diputada María Antonieta Saa, que pertenece al sector de Núñez y Harboe, coincidió con la opinión de este último: también estaba en contra de seguir con la acusación. Aunque no han abordado públicamente el tema, en el partido se comenta que otros rostros ligados al mismo sector y reconocidos por su cercanía a la ex Mandataria, como la alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, y el senador Ricardo Lagos Weber, en privado también se mostraron contrarios a impulsar la iniciativa.

El mismo día, y pese a que en su calidad de senador no debía referirse al tema que primero tenía que ser revisado en la Cámara de Diputados, Quintana decidió manifestar públicamente su desacuerdo con la acusación.

La posibilidad de ser inhabilitado no era lo único que arriesgaba Quintana: también se exponía a volver a tensionar su relación con Girardi y a ser criticado por los estudiantes a días de convertirse nuevamente en presidente de la comisión de Educación del Senado.

Pese a que en el bacheletismo descartan que haya habido una coordinación con el parlamentario, su actitud fue interpretada como un guiño a la probable candidata presidencial de la Concertación. Debido al complejo clima interno, el senador decidió poner el tema Beyer entre los principales asuntos de la agenda de la comisión política extraordinaria que llevará a cabo hoy el partido.

Molestia por los dichos de Andrade

La réplica que al día siguiente hizo el presidente del PS, Osvaldo Andrade, calificando de impertinentes las declaraciones de Quintana, causó desconcierto entre algunos bacheletistas. Incluso, algunos calificaron como inapropiado que se explicitara un distanciamiento entre los líderes de los dos partidos que planean proclamar en conjunto a Bachelet el 13 de abril.

De hecho, llamó la atención que el senador Camilo Escalona -uno de los más cercanos a la ex Presidenta en el partido-, no interviniera en la situación desde un primer momento. Consideraron que Andrade se equivocó y agudizó una polémica innecesaria en medio de un momento complejo, por lo que algunos incluso se atrevieron a señalar que el episodio podría marcar un enfriamiento en las relaciones de la saliente directora de ONU Mujeres con el líder del PS.

Aunque también hubo algunos que señalaron que les causó extrañeza que el diputado Carlos Montes, reconocido por ser uno de los parlamentarios socialistas que cuenta con la confianza de Bachelet, no se opusiera a la acusación. En reserva, el parlamentario explicó su postura argumentando que considera poco probable que se apruebe la acusación, y que las críticas oficialistas a la ex Mandataria se hubieran ocasionado igualmente aunque esto no hubiera ocurrido. Además, comentó que le parecía una buena oportunidad para que, cuando se refiera al tema, Bachelet "disipe dudas" sobre su postura frente al lucro en la educación.

Pese a que reconocen que es probable que durante los próximos días se idee una manera de controlar la situación, consideran que "el daño está hecho", por lo que las posibilidades apuntan, más que nada, a bajarle el perfil a la situación y a tratar de frenar el tema antes de que se vote en la Cámara.

 


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Senador y presidente del PPD, Jaime Quintana.
Senador y presidente del PPD, Jaime Quintana.
Foto:RICARDO ABARCA

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