El X-47B es un prototipo de reconocimiento y ataque invisible al radar:
Por primera vez un drone despega desde un portaaviones y revoluciona la aviación naval

En las próximas semanas, este nuevo avión no tripulado entrará en la etapa de pruebas para aterrizar en cubierta.  

ALBERTO ROJAS MOSCOSO 

"Hicimos historia. Despegó a las 11:18 am". Con este escueto mensaje en su cuenta de Twitter, la Armada de Estados Unidos confirmó ayer el éxito de uno de sus proyectos más ambiciosos: lograr que un avión no tripulado ( drone ) despegara exitosamente desde uno de sus portaaviones. Un ejemplo más de la importancia que estos vehículos teledirigidos de vigilancia y ataque han cobrado en los últimos años.

El X-47B, también conocido como "Iron Raven" -construido por Northrop Grumman-, despegó desde el portaaviones USS "George H. W. Bush", el cual se encontraba navegando frente a las costas de Virginia. Luego voló durante 65 minutos, hasta aterrizar en la base aeronaval de Patuxent River, Maryland.

"Hoy (ayer) hemos visto una pequeña pero significativa muestra del futuro de nuestra Armada, al comenzar la integración de los sistemas no tripulados al escenario de combate más complejo que existe en la actualidad: la cubierta de vuelo de un portaaviones de propulsión nuclear", dijo el vicealmirante David Buss.

Este prototipo busca cumplir con los exigentes estándares que la Armada estadounidense impuso para su killer drone : que cumpla funciones de reconocimiento y ataque (lo que implica capacidad para transportar diferentes tipos de armas), ser invisible al radar (tecnología stealth ), resistencia a la corrosión, y que sea capaz de interactuar en vuelo con aviones tripulados como los F-18 o los F-35.

El "Iron Raven" -que tiene un alcance de vuelo de 4.000 kilómetros- no es el único drone en competencia, ya que Lockheed Martin también tiene su prototipo: el "Sea Ghost", de similar geometría. Se espera que la Armada anuncie su decisión en 2015.

En las próximas semanas, el "Iron Raven" realizará ejercicios de aproximación a la pista de vuelo del portaaviones y eventualmente aterrizará en ella.

¿Pero cuál es el alcance de este episodio en el ámbito naval?

Un nuevo mundo

Desde que los primeros portaaviones surgieron, a comienzos del siglo XX, su importancia quedó clara. Estas verdaderas "bases aéreas móviles" permitían proyectar a través de mares y océanos el poderío aéreo de un país. Y los pilotos navales se volvieron altamente cotizados, por su habilidad de aterrizar en una pista en movimiento. Pero los futuros drones navales van a cambiar esa realidad.

"Una cantidad absolutamente ridícula (por lo alta) del presupuesto de la Armada se destina a que los pilotos practiquen el aterrizaje en portaaviones", dice a "El Mercurio" John Pike, analista en Defensa y director del think tank GlobalSecurity.org.

"No me refiero al aterrizaje en sí mismo, sino al mantenimiento de los aviones tras todas esas horas de práctica y al personal a cargo de ello, así como el costo de tener a un portaaviones navegando (para ejercicios)", agrega. "Pero los drones no necesitan practicar".

Del mismo modo, tal como ocurre con los drones que operan en zonas de conflicto o realizando operaciones antiterroristas, su uso minimiza el riesgo de bajas entre los pilotos.

Pero la existencia de drones que operen desde portaaviones también reduce los peligros a los que estos enormes buques y sus respectivos grupos de batalla (el conjunto de navíos que lo acompaña y protege) están expuestos: ser blanco de proyectiles de largo alcance y quedar a merced de aviones de combate enemigos al acercarse a costas hostiles.

"Los drones navales ofrecen grandes beneficios estratégicos. Si las fuerzas estadounidenses pudieran permanecer fuera del alcance de las armas enemigas, pero sin dejar de participar del combate, eso cambiaría los cálculos de costo/beneficio en Washington", afirma a este diario James Holmes, profesor de estrategia en el Naval War College, en Newport. "De esta forma, los portaaviones estadounidenses serían menos propensos a sufrir daños graves".

"Además, otras clases de navíos, que no fueran portaaviones de propulsión nuclear, podrían operar estos drones ", agrega Holmes. "Algunos de nuestros buques de asalto anfibios son básicamente portaaviones más pequeños desde los cuales podrían despegar estas aeronaves, aunque en menor número".

Un nuevo tipo de avión acaba de irrumpir en las pistas de despegue de los portaaviones, y los futuros pilotos tendrán que aprender a convivir con él.

 La "Espada afilada"

Junto con Estados Unidos, países como Irán, China e Israel están invirtiendo mucho tiempo y dinero en el desarrollo de aviones no tripulados. Y precisamente la semana pasada aparecieron en diferentes foros militares en internet -de acuerdo a la revista Foreign Policy- las supuestas primeras fotografías del equivalente chino del X-47B. Su nombre sería "Lijan", que en chino significa "Espada afilada". Y la forma de su fuselaje es muy similar al drone naval que Estados Unidos probó ayer con éxito.



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<b>EL AVIÓN NO TRIPULADO X-47B</b> en la cubierta del portaaviones USS George H. W. Bush se apresta a despegar.
EL AVIÓN NO TRIPULADO X-47B en la cubierta del portaaviones USS "George H. W. Bush" se apresta a despegar.
Foto:US NAVY

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