Presidente Sebastián Piñera anuncia dos nuevas reformas:
"He llegado a la conclusión de que es urgente modernizar el funcionamiento del Congreso"

En entrevista con "El Mercurio", el Mandatario cuenta que antes del término de su mandato enviará una iniciativa que establezca normas "más severas y exigentes" al trabajo parlamentario; y una completa reforma previsional que incluirá "medidas duras y difíciles", como fomentar jubilaciones a mayor edad, aumentar las tasas de cotización y generar más competencia en el sistema.  

Mariela Herrera y Margaret Valenzuela 

Al alba, el Presidente Sebastián Piñera practica una de sus nuevas pasiones: el vuelo sin motor. "Tengo al día mi licencia de buzo, mi licencia de paracaidista, mi licencia de piloto de helicóptero y...".

-¿...y sumará otra?

-(Sonríe) Así es. Espero obtener mi licencia de piloto de planeador.

-¿Sigue practicando, entonces?

-Sí. Lo hago de madrugada.

-Goza de buena salud, Presidente...

-Gracias a Dios.

-¿Nunca ha faltado al trabajo desde que asumió?

-Nunca. No he faltado un solo día al trabajo como Presidente y eso no deja de ser, porque son siete días a la semana, 365 días al año, y así ha sido y así será.

Esta semana rindió su cuarta cuenta pública ante el Congreso Nacional, la última de su gestión, y en su escritorio aún luce el texto del discurso escrito a mano. "Terminé con tendinitis", bromea. Y es que pese a sus pocas horas de sueño, se ve de buen humor.

-¿Enfrentó con un estado emocional distinto este último discurso?

-Sí. Siendo el último discurso, uno se pone más reflexivo y más emotivo. Nos quedan nueve meses de gobierno y en ese tiempo se pueden hacer muchas cosas. Pero también es cierto que cuando uno hace un balance de lo que ha sido el esfuerzo de este Presidente, de sus colaboradores y de esas familias que abandonaron su vida privada para incorporarse al servicio público, uno siente emoción. Porque nada de lo que ha pasado estos últimos tres años es casualidad. Uno se va dando cuenta de que lo que hace o deja de hacer un gobierno cambia para mejor o para peor la vida de los chilenos. Y, finalmente, a uno le baja un sentimiento de gratitud cuando los procesos han madurado y están acercándose a su término. Estoy muy agradecido del apoyo de los chilenos, del honor que me dieron de elegirme Presidente.

-Hay quienes definieron su cuenta pública como la "Ceremonia del Adiós"...

-No fue una ceremonia del adiós, fue un balance, porque la Constitución dice que la obligación del Presidente, el 21 de mayo, es rendir cuenta al país del estado de avance de la nación. A la mañana siguiente volví a levantarme muy temprano, he tenido múltiples reuniones de trabajo, ya me reuní con los ministros para hacer una revisión de todos los temas pendientes y de los nuevos desafíos que anunciamos. (Abriendo una carpeta, se va a un documento y lee) Mire: Tema, ministerio, estado actual, tarea pendiente y fecha. Y fuimos revisando todo.

-¿No considera ambicioso hacer anuncios a nueve meses de que concluya su mandato?

-Todo lo que anunciamos el 21 de mayo es posible de cumplir.

-¿Cuáles son los tiempos legislativos? Los congresistas ya fijaron un receso para participar en las campañas...

-Algunos de los anuncios requieren simplemente de la acción del Gobierno y eso depende de nosotros. Los que requieren leyes también dependen del Congreso y por eso, en varias oportunidades, les pedí a los parlamentarios que apuraran el trámite legislativo, por ejemplo, de las leyes para mejorar la seguridad y el orden público -entre ellas la que protege mejor a nuestros carabineros y aquella que nos da instrumentos más eficaces contra los violentistas y encapuchados-, y la ley de fármacos que nos va a permitir reducir el costo de los medicamentos y facilitar el acceso de las personas. A ellas se suman las leyes en educación superior, como la superintendencia, la nueva agencia de acreditación y la subsecretaría.

-Pero este es un año electoral...

-Necesitamos que este Congreso mantenga el ritmo de trabajo a pesar de ser un año electoral. Mire, recogiendo mi experiencia como senador y como Presidente, he llegado a la conclusión de que es urgente y necesario modernizar el funcionamiento del Congreso Nacional. Hemos hablado mucho de la modernización del Estado, del Poder Judicial, de la Contraloría, pero no hemos hablado lo suficiente de la modernización del Congreso, que es uno de los tres poderes del Estado. Por eso, estamos trabajando en un proyecto para modernizar su funcionamiento y adecuarlo a las necesidades del siglo 21.

-¿En qué consiste este proyecto?

-Apunta en tres grandes direcciones. Primero, modernizar los sistemas, procedimientos, mecanismos e incorporar más tecnología y más asesorías para que el trámite de perfeccionar y aprobar las leyes sea más eficiente. No puede ser que algunas leyes se demoren años en el Congreso. En segundo lugar, el proyecto apunta a establecer normas más severas y exigentes respecto del trabajo de los parlamentarios. Por ejemplo, hoy un parlamentario podría no asistir nunca al Congreso ni a la Sala ni a las comisiones, y eso estaría dentro del marco legal y no parece razonable que así sea. Y también vamos a aprovechar de establecer un cierto ordenamiento en el mecanismo de compensaciones, porque la Constitución dice que un parlamentario tiene que tener un sueldo equivalente a un ministro, con sus asignaciones, pero -a partir de esa definición constitucional- es el propio Congreso el que autodefine sus compensaciones y asignaciones, y creo que eso es bueno que se haga por ley y en forma más transparente.

-¿Ha socializado esta reforma con los parlamentarios?

-Lo hemos conversado al interior del Gobierno y lo vamos a empezar a conversar más profundamente con los parlamentarios, porque si bien este es un tema que afecta directamente la vida de ellos, no por eso deja de ser una responsabilidad también del Gobierno.

-Los parlamentarios alegan que la lentitud de la tramitación depende de las urgencias que le dé el Ejecutivo a las iniciativas. ¿Cómo se manejará también ese aspecto?

-Bueno, ese es otro de los temas que vamos a incorporar en la reforma, en nuestro proyecto de modernización del Congreso.

-¿La reforma que plantea responde a que usted ha sufrido una tramitación lenta de algunos proyectos?

-Usted sabe que la mayoría de los presidentes son más presidencialistas que cuando entraron y tienen más reparos y exigencias con respecto al Congreso que cuando llegaron. Y mi caso no es la excepción.

Cuestionamientos y Bachelet

-En su discurso reiteró la frase "júzguenme por los resultados". ¿Le inquieta que lo juzguen bajo otros parámetros?

-Eso lo dije también en el primer discurso del 21 de mayo de 2010, cuando les planteé a mis compatriotas que nos juzgaran no solo por las buenas intenciones, sino especialmente por los resultados, porque sabemos que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones, y me parece sano que los gobiernos rindan cuenta del cumplimiento de sus compromisos y sus resultados. Sé que a algunos esto les molestó, pero creo que es parte de nuestro deber y responsabilidad como políticos, porque los ciudadanos tienen derecho a saber en qué se invierte el gasto público que ellos financian con sus impuestos.

-¿Y usted está siendo juzgado por intenciones o resultados?

-Siempre el juicio de la ciudadanía es una mezcla de muchas cosas: Expectativas, sentimientos y resultados, y yo siento que crecientemente las personas nos están juzgando por nuestros resultados. En un gobierno siempre hay un primer período de siembra y después viene un período de cosecha, pero no termina ahí, porque uno nunca deja de sembrar para el futuro. Hoy podemos mostrar resultados muy contundentes. Pero hay una mala costumbre de algunos políticos chilenos que son expertos en denunciar los problemas, pero no sienten ninguna responsabilidad en aportar a la solución de los problemas. Por eso, creo que una buena regla es que todo aquel que denuncie un problema, que es bueno y necesario, también entienda que tiene una responsabilidad en la solución de ese problema. Si esa fuera la filosofía, las cosas andarían mucho mejor.

-¿Por eso aludió al sentimiento de inconformismo que existiría en el país?

-Mire, es un poco parte de la naturaleza de los chilenos el tener mucha conciencia de lo que nos falta, pero a veces también es necesario tener un poco de conciencia de lo mucho que hemos logrado, porque, de lo contrario, se empieza a gestar un clima de frustración y desesperanza que no corresponde. Por ejemplo, cuando uno escucha a los políticos de oposición o a algunos dirigentes estudiantiles hablar de asamblea constituyente, renacionalizar todos los recursos naturales, volver a estatizar muchos sectores económicos, da la impresión de que Chile transitara por un camino sin resultados. Eso no es así. Cómo no sentirnos orgullosos como chilenos de que en medio de un mundo en crisis, en que las palabras que uno escucha son recesión, desempleo, incertidumbre, recortes de beneficios sociales, Chile sea un país que está creciendo. Por eso uno tiene que tratar de poner una nota de cordura, tenemos que tener una cierta capacidad para apreciar y valorar lo que hemos hecho, no para bajar los brazos, sino para fortalecer el espíritu y seguir avanzando.

-¿Le preocupa que el ambiente de "crispación" pueda contribuir a ese clima que usted describe?

-Siento que algunos sectores de la oposición han definido una verdadera estrategia, a priori, de no reconocer ningún logro de este gobierno y poner en duda todas las estadísticas oficiales. Partieron poniendo en duda las estadísticas de la reconstrucción, después cuestionaron las cifras de empleo, hasta que la propia Universidad de Chile confirmó esas cifras. Luego, siguieron cuestionando las cifras de pobreza y de desigualdad hasta que la Cepal sacó las cifras de la pobreza que mostraban un avance mayor que el que había reflejado la encuesta Casen. Después cuestionaron las cifras de crecimiento. Eso es fruto de una estrategia. No es que ellos analicen, estudien o pregunten. Lo cuestionan a priori y eso es una mala forma de hacer oposición, porque al final terminan por debilitar la institucionalidad. Siento que hay mucha más crispación en los políticos y en la calle que en la gente. La calle a veces hace mucho ruido, pero un Presidente debe escuchar a todos, no necesariamente a los más vociferantes.

-¿Cuánto se debe escuchar a la calle?

-Por supuesto que escuchamos a los estudiantes, pero no son la voz de la democracia. Uno escucha a los que marchan, pero también a los que no marchan. Por eso hemos puesto un compromiso con la educación preescolar y sabemos que esos niños no protestan, pero si queremos una mayor igualdad de oportunidad tenemos que empezar por darle una educación de calidad y gratuita a los niños desde la más temprana infancia. A eso apunta la reforma constitucional que anuncié y que establece el kínder obligatorio. Y aprovecho de aclararle de inmediato al comando de la ex Presidenta: Lo que ellos hicieron, y que fue muy bueno, fue establecer un sistema de subvención para la educación preescolar. Lo que nosotros hemos hecho es ir más allá. Establecimos la obligatoriedad del kínder, de manera que todos los niños chilenos tengan un ciclo de educación de 13 años. Y anunciamos el establecer un sistema de subvenciones públicas para todos los niños desde los 3 años. Y, en consecuencia, el comando de la ex Presidenta no entendió o no quiso entender el anuncio que este Presidente hizo.

-¿Cómo recibió las críticas de Bachelet a su anuncio del bono por el tercer hijo?

-Es una medida justa, útil y necesaria. El bono por el tercer hijo es un reconocimiento a aquellas familias que tengan tres o más hijos, y es parte de una política más integral, ya en marcha, en favor de la maternidad como la extensión del beneficio del posnatal de 3 a 6 meses -favoreciendo así a 2,5 millones de mujeres-, el kínder obligatorio, gratuito y de calidad para todos los niños, la extensión universal de la subvención educacional para todos los niños desde los 3 años, la incorporación de la subvención educacional para esos mismos niños, la mejoría en la calidad de la educación preescolar, la filosofía y contenidos del ingreso ético familiar, entre otras. La tasa de natalidad ha caído en forma muy brusca, y si no fomentamos la maternidad, pronto la población chilena empezará a reducirse. Este Presidente defiende y defenderá la vida, la maternidad y la familia a pesar de las críticas de sectores minoritarios.

-Ella también dijo que en su discurso notaba una cierta "tentación a creer que el país comenzó recién el 2010".

-Definitivamente no. De hecho, en el discurso hicimos muchos reconocimientos a cosas que hicieron los gobiernos anteriores. Lo que este Presidente quiso hacer es comparar el país que recibimos el 2010 y lo que tenemos el 2013, porque es natural hacer una comparación entre lo que se recibió y lo que se va a entregar.

-Generó algún revuelo la ausencia de Bachelet en su cuenta pública...

-Ella hoy día tiene dos condiciones, una de ex Presidenta, y ninguno de los ex presidentes asistió. Otra, de candidata, y nueve de los once candidatos asistieron. Ella tendrá que ver si va a actuar como ex Presidenta o como candidata. Es su decisión y yo la respeto.

-¿Cómo ha sido su relación con Bachelet ahora que usted es el Presidente y ella la candidata?

-Con la ex Mandataria hemos tenido distintas etapas en nuestras vidas. La primera etapa que yo recuerdo es como vecino del Lago Caburgua, cuando ninguno de los dos éramos conocidos ni teníamos aspiraciones de ser candidatos o presidentes. Después la reencontré cuando era ministra de Salud y de Defensa y yo era senador. Después nos volvimos a encontrar cuando competimos por la Presidencia el 2005. Luego, yo era candidato y ella Presidenta, y ahora toca la relación inversa, ella es candidata y yo el Presidente. Tengo respeto y aprecio por la ex Presidenta Bachelet sin perjuicio de tener el pleno derecho de evaluar el gobierno que ella hizo y poder comparar el país que recibimos con el país que vamos a entregar.

Continuidad de la Alianza

-Su discurso tuvo un marcado perfil de centroderecha, ¿esto responde a la necesidad de desmentir que su gestión sería como un "quinto gobierno de la Concertación"?

-Ha habido plena consecuencia entre los principios que son parte del alma de la centroderecha y que viven en el corazón de la inmensa mayoría de los chilenos, y todas las acciones que hemos emprendido, como el ingreso ético familiar, el respeto por los derechos de los trabajadores y los consumidores, la coexistencia de educación pública y privada, el posnatal de seis meses, entre otros. Por lo tanto, aquellos que piensan que los postulados de la centroderecha son solo crecimiento, orden y ley, tienen una visión muy estrecha de la centroderecha. Al menos, para mí, si esos valores no van acompañados de justicia, igualdad de oportunidades, tolerancia y respeto, el proyecto de la centroderecha no sería un proyecto integral.

-¿Cree que se rompieron ciertos mitos sobre su gestión?

-Aparentemente sí, pero insisto que los principios que orientan a la centroderecha y en los que yo creo, y por los que he luchado toda mi vida, son mucho más integrales y amplios que el mero orden y crecimiento. Tiene que ver también con una sociedad más tolerante, más pluralista. Por eso aprobamos la Ley Antidiscriminación y por eso presentamos la Ley del Acuerdo de Vida en Pareja. No veo ningún divorcio entre lo que han sido nuestros valores y nuestra acción.

-¿Le preocupa que en el próximo Senado ya no estén figuras del sector como Allamand, Longueira, Matthei o Chadwick?

-Tengo sentimientos encontrados. A medida que uno envejece, cree que todo tiempo pasado fue mejor. Y, desde ese punto de vista, por supuesto que echo de menos que figuras como Andrés Chadwick, Andrés Allamand, Evelyn Matthei y Pablo Longueira, y también figuras de la Concertación como José Antonio Viera-Gallo y como el propio Camilo Escalona, no estén en el próximo Senado. Pero, al mismo tiempo, tiene que haber savia nueva y renovación, porque si los mismos de siempre creen que son insustituibles, entonces ¿cómo habrá esa necesaria renovación?

-¿La ausencia de estas figuras hará más difícil llegar a acuerdos y consensos políticos?

-Es verdad, y particularmente en el Senado se requieren parlamentarios que no vengan con la mentalidad de la Cámara de Diputados, sino que entiendan que el Senado es la instancia por excelencia para esa voluntad de acuerdos que se ha ido perdiendo y, en cierta forma, deteriora la calidad de la política.

-¿El éxito de su gobierno será medido por la capacidad de entregarle la banda presidencial a un candidato de su sector?

-Un gobierno siempre tiene muchos objetivos. El más importante es cumplir sus compromisos y entregar un país mucho mejor que el que recibió, pero también es legítimo que un gobierno aspire a entregarle la banda presidencial a una persona de sus propias filas y que continúe la obra. Y, con respecto a los candidatos presidenciales de nuestro sector, quiero decir que tengo un gran aprecio tanto por Andrés Allamand como por Pablo Longueira. Los dos son personas que han destinado su vida al servicio público y han demostrado con hechos y con una vida entera su vocación de servicio público. Los dos son personas con muy buena formación académica y capacidad. Los dos fueron muy buenos ministros de este gobierno y los dos son grandes candidatos, y espero que uno de ellos sea un gran Presidente de Chile.

-Desde la Concertación algunos dirigentes vieron en su discurso una intención de ser candidato presidencial en 2017. ¿Ha pensado en eso?

-(10 segundos de silencio) Mire, solo los trenes tienen absolutamente planificado su recorrido y tienen que seguir los rieles. A mí me gusta la libertad. No tengo planificado mi futuro. Tengo un millón de ideas y proyectos en la cabeza que me gustaría realizar después de ser Presidente, y me voy a empezar a preocupar de ello el 12 de marzo de 2014. Hasta el 11 de marzo voy a dedicar todo mi tiempo y esfuerzo en ser un buen Presidente de todos los chilenos, porque esa es mi obligación.

-A nueve meses de que culmine su mandato, ¿cuáles son los temas que quedarán pendientes?

-En materia de logros yo destacaría el haber recuperado la capacidad de crecer, de crear empleos, mejorar los salarios y haberlo hecho recuperando y fortaleciendo los equilibrios macroeconómicos y manteniendo la inflación bajo control. También los avances que hemos logrado en la lucha contra la pobreza y la reducción de las desigualdades excesivas, las reformas a la Educación y a la Salud que están en marcha. Entre los desafíos pendientes se encuentran el tema de la seguridad ciudadana y el orden público, a pesar de que hemos tenido avances. Y, el segundo tema pendiente y que no lo traté en el discurso, pero que sí lo estamos trabajando en este gobierno, es la necesidad de enfrentar una nueva reforma previsional para asegurarles a todos los chilenos que, cuando llegue el tiempo de la jubilación y el tiempo de la tercera edad, van a tener jubilaciones y pensiones que les aseguren una vida con mayor dignidad y con mayores oportunidades.

-El gobierno anterior abordó este tema...

-La reforma previsional que hizo el gobierno anterior, que fue una buena reforma, donde se creó la pensión básica solidaria y el aporte previsional solidario, ha demostrado que no fue suficiente y que requerimos un nuevo paso adelante. Esto va a significar cambios importantes a nuestro sistema previsional.

-¿Podría precisar algunos aspectos de la iniciativa?

-Nuestra intención es entregar a fines de año una propuesta que apuntará, por una parte, a reducir las lagunas previsionales, hacer que los pagos por seguro de desempleo sean imponibles, fomentar las cotizaciones de los trabajadores independientes, aumentar las tasas de cotización y fomentar jubilaciones a mayor edad. Y, por otra parte, a aumentar la competencia del sistema previsional de forma de bajar sus costos de operación, y, en consecuencia, bajar comisiones y aumentar la rentabilidad de las inversiones. Todo esto permitirá una mejoría significativa de las pensiones.

-¿Por qué hasta ahora no se avanzó más en esta materia?

-Es un tema que venimos estudiando desde hace meses. No lo quise mencionar en el discurso porque hay que socializarlo más, pero antes de que termine nuestro gobierno vamos a hacer una propuesta para una nueva reforma previsional que permita mejorar el sistema de pensiones, y para eso vamos a tomar medidas duras y difíciles.

"REFORMA AL CONGRESO Hoy, un parlamentario podría no asistir nunca al Congreso ni a la Sala ni a las comisiones, y eso estaría dentro del marco legal y no parece razonable que así sea".

"BACHELET Ella hoy día tiene dos condiciones, una de ex Presidenta, y ninguno de los ex presidentes asistió. Otra, de candidata, y nueve de los once candidatos asistieron. Ella tendrá que ver si va a actuar como ex Presiden o como candidata".

"REFORMA PREVISIONAL Antes de que termine nuestro gobierno vamos a hacer una propuesta para una nueva reforma previsional que permita mejorar el sistema de pensiones, y para eso vamos a tomar medidas duras y difíciles".

"CANDIDATO 2017 Solo los trenes tienen absolutamente planificado su recorrido y tienen que seguir los rieles. A mí me gusta la libertad. No tengo planificado mi futuro".

"ÚLTIMO AÑO A uno le baja un profundo sentimiento de gratitud que siempre pasa cuando los procesos ya han madurado y están acercándose a su término".

"LA CALLE Un Presidente debe escuchar a todos, no necesariamente a los más vociferantes".

 Las dos reformas que enviará antes de dejar La Moneda

Modernización del Congreso Nacional

1 Modernizar los sistemas, procedimientos y mecanismos e incorporar más tecnología y más asesorías para que el trámite de perfeccionar y aprobar las leyes sea más eficiente.

2 Establecer normas más severas y exigentes respecto del trabajo de los parlamentarios.

3 Establecer un ordenamiento en el mecanismo de compensaciones y asignaciones.

Reforma previsional

1 Reducir las lagunas previsionales.

2 Hacer que los pagos por seguro de desempleo sean imponibles.

3 Fomentar las cotizaciones de los trabajadores independientes.

4 Aumentar las tasas de cotización.

5 Fomentar jubilaciones a mayor edad.

6 Aumentar la competencia del sistema previsional de forma de bajar sus costos de operación, como las comisiones, y aumentar la rentabilidad de las inversiones.

"Decidí votar en las primarias"

-En su discurso usted lamentó que los partidos no utilizaran el sistema de primarias tal como el gobierno esperaba. ¿Qué falló?

-Aprobamos la Ley de Inscripción Automática y Voto Voluntario que incorporó a 5 millones de electores a los registros electorales, la mayoría de ellos jóvenes, y por eso aprobamos la ley de primarias para darle más participación y más poder a los ciudadanos en la selección de los candidatos, para que esto no quedara radicado en las cúpulas, entre cuatro paredes. Esta ley de primarias, por decisión de los partidos, será mucho menos utilizada de lo que hubiéramos querido y de lo que los chilenos merecían.

-¿Pero qué falló, Presidente?

-Pienso que los partidos no estuvieron a la altura del desafío. Y tal vez algunos, como el Partido Socialista, no estarían en el lío en que están si es que hubiesen utilizado este instrumento. A propósito de democracia, agradezco al Congreso porque recién se aprobó la elección directa y democrática de los Consejeros Regionales. Y, además, estamos promoviendo el voto de los chilenos en el extranjero. Aprovecho de clarificar a algunos que tienden a confundir a la opinión pública: Creemos que se debe establecer que los chilenos en el extranjero sólo pueden votar en elecciones nacionales y tienen que inscribirse previamente para saber dónde están y dónde van a votar. Así, por el hecho de inscribirse previamente, en un consulado o embajada, están manifestando su voluntad de votar y eso significa que reconocen un vínculo con su país. En consecuencia, quiero decirles a algunos parlamentarios de oposición que no olviden que este gobierno envió una reforma constitucional y que el Senado, con los votos de la Concertación, la rechazó.

-¿Usted votará en las primarias?

-Sí. Lo pensé y decidí votar. No me pregunte por quién porque no le voy a responder.

-Pero usted es RN...

-Otros Presidentes se definieron y se metieron en grandes líos. Esto es muy simple: Yo fui el candidato de toda la Coalición por el Cambio y han apoyado con lealtad y generosidad a este Gobierno. Hoy, soy el Presidente de todos los chilenos y, por tanto, no me parece prudente ni aconsejable responder la pregunta.



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Foto:HÉCTOR YÁÑEZ

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