Publicado por la Dibam, con financiamiento Subdere:
Libro rescata las misiones anglicanas en Tierra del Fuego

Una nueva mirada a la historia del encuentro entre los evangelizadores europeos y los yaganes.  

Romina de la Sotta Donoso 

No fue fácil para nadie. Décadas demoraron los anglicanos en establecer su misión en el extremo austral del continente. Algunos misioneros murieron de hambre, otros fueron masacrados por sorpresa, y alguno hubo que se ahogó tras un confuso incidente de abuso.

Los yaganes tuvieron que abandonar las canoas en las que habían recorrido los canales hasta el Cabo de Hornos durante seis mil años, y fueron obligados a usar una muda de ropa occidental, empapada todo el año.

Épica que ahora tiene libro propio: "La Casa Stirling. Misiones anglicanas entre los yaganes de Tierra del Fuego". Financiado por la Subdere, el volumen de 170 páginas fue escrito por el sociólogo Alberto Serrano, director del Museo Antropológico Martín Gusinde (MAMG), en Puerto Williams, más los investigadores Luna Marticorena y Paola Grendi. Se distribuye gratis en Magallanes, y se puede bajar en www.dibam.cl

Allí se cuenta la historia de la famosa Casa Stirling, vivienda de hierro prefabricada que fue importada desde Inglaterra para ser la sede de la misión, hasta su cierre, en 1916. Luego vino el olvido, hasta que recién en 1998 fue identificada. Tras declararse Monumento Nacional, la desarmaron y rearmaron en Puerto Williams, donde hoy es parte del MAMG.

Pero el libro no se queda en eso, sino que viene a paliar el profundo desconocimiento que, en Chile, se cría en la infancia. "En los textos escolares todos los pueblos fueguinos son considerados extintos, negando así el desarrollo de su cultura a los actuales descendientes del pueblo yagán", acusa Alberto Serrano. "En el museo, los visitantes se sorprenden de que las misiones anglicanas hayan incidido directamente sobre el proceso de extinción y transculturación del pueblo yagán".

Lo primero, por el menú de enfermedades que trajeron, desde sarampión y neumonía, hasta sífilis y tuberculosis.

Lo segundo, por su estrategia de evangelización. Lo explica Luna Marticorena: "Aunque llegaron con intenciones positivas, el trabajo de los misioneros es una gran paradoja. Siempre estuvo marcado por la negación del otro, por cambiar el modo de vida, la cultura y las creencias de los yaganes. Sólo reconocieron los gravísimos errores que estaban cometiendo cuando la población yagán era inferior a los doscientos individuos".

La alerta la dio, en 1882, una expedición científica francesa que constata una epidemia de tuberculosis y las numerosas bajas que provocan entre los yaganes que viven "confinados" y "con aireación insuficiente".

Entonces, el jefe de la misión era Thomas Bridges, quien había llegado a la zona como hijo adoptivo de un pastor, y había aprendido la lengua yagán en la adolescencia. El reverendo exige cambios. La South American Missionary Society se niega, él renuncia en 1886, y funda la estancia Harberton en 1886, la primera de Tierra del Fuego.

"Además, Bridges hizo un enorme trabajo: un diccionario 'Yamana-English' o yagán-inglés, con alrededor de 32.000 vocablos yaganes. Eso ayudó a cambiar la errada imagen que habían construido los expedicionarios europeos sobre los yaganes", asegura Serrano.

Darwin había llamado "miserable" a la lengua yagán. "Desde Occidente imperaba un discurso sobre estos pueblos considerados 'primitivos', en especial sobre los yaganes", dice Marticorena.

Por eso mismo, apunta la antropóloga, se desvalorizó su modo de vida, de habitar, de organizarse, de producir. También, su vida espiritual: "Los documentos lo demuestran, lo primero que debía enseñarse a los yaganes era el concepto de propiedad privada, por la agricultura y la ganadería". Requerían mano de obra.

Y si en la década de 1880 la población se reduce a la mitad, en 1907 sólo quedan 150. En los registros ya no son "pescadores nativos", sino "peones".

"Entre las familias yaganes se transmitía el peligro que corrían al ir a la misión. Gracias a esa resistencia se mantuvo el conocimiento ancestral", cierra la antropóloga.

 


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<p>Fotografía de la Casa Stirling en Bahía Douglas, 1907.</p><p>W.H. Stirling , misionero que gestionó la casa de hierro, con cuatro nativos. Inglaterra, 1866.</p><p>Jóvenes yaganes cristianas en la misión de Tekenika.</p>

Fotografía de la Casa Stirling en Bahía Douglas, 1907.

W.H. Stirling , misionero que gestionó la "casa de hierro", con cuatro nativos. Inglaterra, 1866.

Jóvenes yaganes cristianas en la misión de Tekenika.


Foto:IMÁGENES: ARCHIVOS MAMG

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