Cómplices y jueces de la barbarie

 

En 1993 Austin Wright publicó Tres noches y de inmediato el libro fue saludado como una obra maestra a ambos lados del Atlántico. Más aún, Wright recibió apasionados e inusuales elogios de colegas de la talla de Saul Bellow, Ruth Rendell o Ian McEwan, quienes volcaron superlativas exclamaciones a favor de esta narración. El escritor murió en 2003 y, como ahora sucede con frecuencia, fue prácticamente olvidado. El año pasado, el volumen fue reeditado y The New York Times lo calificó como "la mejor ficción perdida de la narrativa americana". Hasta febrero de 2013, la traducción al español llevaba cinco impresiones.

Es natural que, ante tal avalancha de aclamaciones, uno espere encontrarse con un texto grandioso. Y la verdad es que el tomo posee genuina calidad, aunque no cumple con las expectativas que tantas celebraciones suscitan. Tal vez la historia, que bucea en los miedos y prejuicios que sustentan la cultura estadounidense, puede sacudir a un público cada vez más hundido en el marasmo de la sociedad de consumo; también es posible que Wright, autor talentoso e inteligente que careció de reconocimiento, esté hoy cosechando los frutos de la culpa por parte de quienes nunca hicieron nada en su favor mientras vivió. De alguna manera, este caso recuerda al de John Kennedy Toole, quien se suicidó cuando La conjura de los necios , un título magnífico, nunca fue aceptada y solo salió a la luz en forma póstuma, después del deceso del novelista a los 32 años. Wright falleció de causas naturales, pero al igual que Toole, únicamente sus herederos han conocido el éxito que se le negó cuando era un oscuro profesor universitario.

Tres noches consiste en dos tramas superpuestas, a las que habría que agregar una tercera, compuesta por dos capítulos llamados "Interludios". Susan enseña literatura cerca de Chicago, está casada con Arnold, cirujano cardiovascular, tiene un par de hijos adolescentes y, por lo general, se siente feliz, salvo cuando la asaltan los temores de una persona acomodada. Un buen día recibe por correo un paquete, en cuyo interior hay un manuscrito firmado por Edward, su primer marido. Ambos se casaron muy jóvenes y el matrimonio se fue a pique porque Susan no aprobó que él abandonara los estudios de derecho y se dedicara a escribir a tiempo completo. Además, para ella la prosa de Edward era enclenque, mediocre, sin vuelo y así se lo hizo saber.

La mayor parte de Tres noches se ocupa de la compulsiva lectura de "Animales nocturnos", que es el nombre del relato enviado por Edward. Este trabajo imaginativo, intercalado con las peripecias domésticas de Susan, es absorbente y echa por tierra la seguridad en la que ella y los suyos pasan los días. Grosso modo , el texto cuenta las aventuras de Tony, catedrático de matemáticas que, una noche, viajando con su mujer e hija, sufre un encuentro en la carretera que afectará a su existencia para siempre. De súbito, se ve enfrentado a una violencia sin precedentes, descubre que el medio civilizado en el que se desenvolvía es un delgadísimo barniz que oculta barbarie y crueldad, pues todo aquello en lo que creía era un farsa montada para hacerlo sentirse superior a los demás; entonces se convierte en un ser más rencoroso y vengativo que los propios malhechores que destruyeron la frágil caparazón que lo cubría.

Susan sigue con fascinación una intriga que reaviva su biografía sentimental, cuestiona su presente y se cierne amenazadora sobre su futuro. Las circunstancias personales de Susan y Tony se suceden, proyectándose las unas sobre las otras en un tejido de suspenso que nos vuelve, a la vez, cómplices y jueces de esta profesional madura, atrapada por "Animales nocturnos", ansiosa por saber qué pasará con los protagonistas.

En forma paralela, Tres noches se remonta a la infancia y adolescencia de Susan y Edward, a quien ella no puede sino identificar con el Tony del sutil thriller que tiene entre manos. Wright intenta crear un todo unitario y hasta cierto punto lo logra: los macabros sucesos del borrador son el telón de fondo real, agresivo, inesperado, que irrumpe en la placidez cotidiana de Susan, impidiéndole pensar con claridad mientras devora la crónica, se plantea alternativas, quiere sugerir cambios o corregir algunos fragmentos.

Tres noches cae en las faltas comunes de muchos argumentos detectivescos, con un final forzado de toques oníricos. Con todo, en lo relativo al papel de Susan, es un retrato implacable acerca de las crisis valóricas que experimentan las mujeres inteligentes.

"Tres noches" consiste en dos tramas superpuestas, a las que habría que agregar una tercera, compuesta por dos capítulos llamados "Interludios".

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Tres noches Austin Wright Editorial Salamandra, Barcelona, 2013, 380 páginas, $16.250.
Tres noches Austin Wright Editorial Salamandra, Barcelona, 2013, 380 páginas, $16.250.


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales