Semblanza | A diez años de la muerte del escritor chileno
Roberto Bolaño de cuerpo entero

Publicado en México por editorial Almadía, El hijo de Míster Playa recurre a diversas voces para construir una semblanza del autor de Los detectives salvajes . Su autora es la periodista Mónica Maristain, quien se convirtió, a su pesar, en la última persona que entrevistó a Bolaño.  

MARÍA TERESA CÁRDENAS 

El destino quiso que la argentina Mónica Maristain fuera la última periodista que entrevistara a Roberto Bolaño (1953-2003). Pero fue el propio escritor chileno quien tuvo la idea. No conocía la fecha de su muerte, por supuesto, pero intuía que estaba cerca. O bromeaba con eso. Imposible saberlo. Lo cierto es que en uno de los tantos mensajes de la correspondencia electrónica que sostuvieron, Bolaño le escribe: "¿Por qué no hacemos una entrevista, ligera, levísima, frívola incluso -son las que más me gustan- casi póstuma?".

Radicada en México desde el año 2000, Mónica Maristain cuenta que se conocieron "gracias a los buenos oficios del escritor colombiano Santiago Gamboa". En ese entonces ella era subeditora de la revista Playboy en ese país y quería que Bolaño colaborara con un cuento. Así iniciaron una relación vía e-mail y teléfono -no se conocieron físicamente-, como otras tantas que cultivaba el autor. Vino entonces la propuesta. Es la posdata a un mensaje más breve en el que le dice: "Aún respiro. Y ya soy el segundo de la cola". Aquejado desde 1992 de una grave enfermedad al hígado, finalmente había aceptado anotarse en la lista para un trasplante y un año y medio más tarde alcanzaba el segundo lugar. Por qué no lo hizo antes es uno de los tantos temas que Mónica Maristain toca en El hijo de Míster Playa , "una semblanza" de Roberto Bolaño. El punto de partida es la -a estas alturas- famosa entrevista publicada en Playboy y ya incluida por la autora en un volumen anterior: La última entrevista a Roberto Bolaño y otras charlas con grandes escritores (Axial, 2010).

-¿Te sorprendió que te propusiera esa entrevista?

-Me sorprendió mucho, pero más me preocupó el no saber si la íbamos a poder publicar. Por suerte, el editor de entonces era fan de Bolaño, sabía de su importancia y decidió darla a conocer en julio, desafortunadamente el mes de su muerte.

En El hijo de Míster Playa (Almadía, México, 354 páginas) algunas de esas respuestas se insertan en un texto mayor confeccionado con las entrevistas que la autora realizó para el documental "La batalla futura", de Ricardo House, así como las que hizo especialmente para este libro, junto con numerosas declaraciones que Bolaño dio a otros periodistas y citas sobre él tomadas de distintos medios nacionales y extranjeros. Están los entrañables testimonios de amigos, como Rodrigo Fresán y Carmen Boullosa; también del padre, León -"míster playa"-; de la madrastra, de las amigas de la madre, de sus correligionarios infrarrealistas, de sus detractores, de su primer editor, Juan Pascoe; del editor y amigo Jorge Herralde, a quien visitó poco antes de su muerte en las oficinas de Anagrama; del crítico Ignacio Echevarría. Y de Carmen Pérez de Vega: "la última mujer" se titula ese capítulo. Así, con notable oficio, Mónica Maristain va despejando incógnitas, combatiendo el mito y plasmando también su propia mirada en este retrato en el que sobresale el humor de Bolaño y su entrega absoluta a un destino literario. "El otro día en Tijuana, un muchacho que me presentaba destacó mis 'partes literarias', que son las que menos se mencionan. Creo tener una idea propia del valor de su trabajo y me parece que eso queda claro en el libro", señala Maristain.

-¿Cuál fue tu principal motivación para hacer esta semblanza?

-Conocerlo un poco más, extender esa fascinante experiencia de recibir sus correos, de hablar con él por teléfono, de saber si era tan entrañable como yo pensaba que era. Por suerte, creo que sí.

-¿Qué dificultades enfrentaste?

- La propia pertinencia de hacerlo, ver que no lo terminaba nunca; a veces me preguntaba por qué me metí en esto. Soy fundamentalmente periodista, tengo siempre afán de interesarme por los temas sin prejuicios, pero cuando comenzó a haber esa disputa entre la viuda y la última mujer de Bolaño, quería escapar.

-La gran ausente en el libro es Carolina López. ¿No quiso hablar?

-Si habla Carmen Pérez de Vega, no habla Carolina. Así están las cosas. Y el testimonio de Carmen es sustancial, creo, porque es la que compartió sus últimos días.

En ese tema Mónica Maristain toma partido. Aunque en el libro dice que son "problemas de alcoba" que no afectan a la "justipreciación" de la obra, también escribe que los detalles de esta pelea son "un reflejo de las mezquindades humanas que se acrecientan cuando el objeto en disputa genera excesiva atención pública y una industria redituable que es en lo que, al fin y al cabo, se ha convertido la administración de la obra de Bolaño". Sin embargo, aclara: "No me parece sinceramente que Carolina esté mal administrando la obra de Roberto. La obsesión de Carolina es borrar a Carmen de su biografía, pero no ha llegado a mayores. No puede impedir la realidad. Al punto tal de que Carmen estará presente en el congreso Estrella Distante. Y me da mucho gusto". En efecto, el mayor congreso organizado en Chile en homenaje a Bolaño no tendrá entre sus participantes a Carolina López, su viuda, sino a Carmen Pérez de Vega.

-¿Por qué elegiste titular "El hijo de..." un libro sobre Bolaño? ¿Fue una ironía?

-Porque creo que él estaba determinado por la fuerza física del padre, un hombre que no leía, aunque sí leyó la obra de su hijo, y al que decidió combatir en un terreno donde León no podía ganar. Recientemente, releyendo La universidad desconocida me sorprendió encontrar el poema dedicado a su hijo Lautaro, donde le dice que se parece mucho a su padre León. Por otra parte, su progenitor aparece mucho en su obra.

En las primeras páginas del libro, Maristain plasma esta difícil relación. Y cuenta cómo padre e hijo se reencontraron en Barcelona después de tres décadas. Según Juan Villoro, otro de sus grandes amigos, después de esa cita Roberto le dijo a su hijo Lautaro: "Te doy permiso para que me pegues un tiro si llego a ser como mi padre cuando llegue a viejo". Le molestaba la falta de sensibilidad, que "sí desbordaba su madre". Pero en el testimonio de León Bolaño hay orgullo por el hijo y recuerdos conmovedores. "Hay hechos que demuestran que el lazo entre Roberto y León fue mucho más estrecho que lo que aciertan a marcar las notas biográficas presurosas, escritas al calor -al frío- de la muerte del escritor", escribe Maristain. Y añade más adelante: "Por lo pronto, fue la madre, Victoria, quien dejó a Roberto en México cuando decidió separarse de su marido y partir a España, llevándose a María Salomé".

-Fue un acierto incorporar a algunos detractores de sus años en México. ¿Te costó que hablaran?

-No, todos hablan de Bolaño. Además, muchas de esas entrevistas fueron hechas para el documental "La batalla futura", cuando muchas personas estaban decididas a bajarlo un poco del podio. Ahora es más difícil, creo.

Uno de los 18 breves y ágiles capítulos del libro, en tanto, se titula "Un verdadero hijo de Parra" y habla precisamente de la admiración de Bolaño por el antipoeta desde la lectura, a los 19 años, de Artefactos . Se conocieron en 1998 en Las Cruces. Maristain cita a Ignacio Echevarría, testigo de ese encuentro: "Creo que, como suele ocurrir con los grandes talentos, Parra y Bolaño se reconocieron, de algún modo, a primera vista".

-Aparte del humor de Bolaño, que queda muy expresado en tu entrevista y en este libro, ¿qué otras características rescatas de él?

-Su bondad. Era un hombre profundamente bueno, casi ingenuo, diría. Su estar enamorado de la idea del amor más que de una mujer, su identificación con los menos afortunados, el amor por su hijo Lautaro.

-"Muy rápido lo convirtieron en una estatua", dice Carmen Boullosa, ¿estás de acuerdo?

-Bueno, cuando un autor muere tan joven como Roberto, creo que se hace lo que se puede. Lo importante para mí es que es el mejor escritor latinoamericano de los últimos tiempos, el mejor de todos, lejos de casi todos. Su obra perdurará y es la batalla futura de sus lectores darle el justo lugar que se merece.

______________

Rodrigo Fresán:

"A Roberto, además, le gustaba mucho Philip K. Dick y tenía otra sospecha muy philipdickiana de que él cuando había tenido esa primera crisis hepática había muerto, y que todo lo que estaba pasando frente a sus ojos en los siguientes diez años de esa crisis, era toda la vida que no iba a poder vivir en realidad. Yo le decía que era un poco desagradable que me dijera esas cosas, porque significaban que yo era entonces un mero personaje suyo, todos nosotros somos fantasías tuyas.

Entonces el me respondía: "Bueno, Rodrigo, peor sería que fueras un personaje de Isabel Allende, hay destinos peores...".

 


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Foto:U. DIEGO PORTALES

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