Alternativa frente a tributación por renta atribuida que incluirá la reforma tributaria
Bernardo Fontaine: La mayoría de las empresas optará por la renta percibida

Es el esquema vigente hoy y es más conveniente para las empresas que reinvierten utilidades, destaca.  

LINA CASTAÑEDA 

El economista Bernardo Fontaine, quien participó en las últimas tres semanas en las negociaciones con el Gobierno para perfeccionar el proyecto de reforma tributaria, no duda en señalar que entre las dos opciones de tributación que se abren para las empresas, lo más conveniente es que continúen haciéndolo en base a renta percibida, sobre todo para aquellas que reinvierten sus utilidades.

"Pienso que la mayoría de las empresas va a seguir con eso y no con la locura de la renta atribuida. A una empresa que retire toda su utilidad podría convenirle la renta atribuida", señala.

Fontaine formó parte del equipo que asesoró a Renovación Nacional en las negociaciones con el Gobierno, aunque deja en claro que él no es de RN, y tampoco de la UDI. Hizo públicos sus planteamientos, conversó con parlamentarios y técnicos de distintas tendencias; creó un portal y publicó insertos para mostrar el consenso técnico sobre la necesidad de "reformar la reforma".

Si bien se elimina el FUT, que es el corazón de la reforma, opina que lo que se hizo fue un "transplante de corazón". Se logra la recaudación y el principio que quería el Gobierno, que quienes tienen más, paguen más impuestos. Se mantiene el mecanismo propuesto de renta atribuida, pero opcional, porque también se mantiene el incentivo a la inversión por diferencias en las tasas de impuestos que no existían en la propuesta original

Es la empresa contribuyente la que elige; por unanimidad en el caso de sociedades de responsabilidad limitada y en junta de accionistas en el caso de las sociedades anónimas abiertas, y la idea es que también puedan cambiarse de un sistema a otro, precisa.

La tributación por renta percibida es similar a lo actual, solo que cambian los parámetros. Sube de 20% a 27% la tasa corporativa; se aplicará un 65% de crédito para el Global Complementario (GC) en lugar del 100%, y baja de 40% a 35% la tasa marginal máxima del GC. Con ello, los socios que están en este tope terminan pagando cerca de un 44,5%. Según sus cálculos, es similar a lo que ocurre hoy, porque la mayoría de las empresas está repartiendo utilidades acumuladas de años anteriores, que tuvieron una tasa corporativa más baja de 15%, por lo que su crédito es menor.

El FUT desaparece con esta reforma porque el crédito es un 65% del impuesto del año y ya no es necesario llevar ese registro contable, aunque sigue el FUT histórico, el que, en su opinión, podría perfeccionarse aplicando la regla general definida ahora o mantener el esquema actual en que por las utilidades que se retiran se paga el GC restándole la tasa a la cual tributó la empresa.

Deja en claro que esta no es la reforma tributaria óptima, pero destaca que se mantiene el incentivo a reinvertir utilidades, lo que constituye un cambio fundamental.

 


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El economista Bernardo Fontaine<br/>participó en la negociación del protocolo.<br/>
El economista Bernardo Fontaine
participó en la negociación del protocolo.

Foto:ANDREA AYALA


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