Poesía sin imposturas

por Francisco Véjar 

Lo que ocultan los vestidos , de Lila Calderón (Santiago, 1956), nos permite develar con humor los ropajes que la envuelven, protegen o enmascaran. Se trata de un volumen de variada invención, donde se mezcla prosa y poesía. Aquí se desarrollan temas como la muerte, la mujer, lo amoroso, lo familiar y lo cotidiano. Ejemplo de ello es el poema que lleva por nombre "Fabular por salud mental". Ahí apunta: "Hay señoras con cara de perro, piel de elefante,/ hombres morsa, monos, que son los más comunes,/ gatas, pollos, donde voy los veo, en la calle, en una reunión,/ en el supermercado, en una iglesia,/ y me da por escribir escenas humorísticas". Ahora no será necesario saber a qué línea poética se adhiere, o rastrear "la angustia de las influencias", al decir de Harold Bloom, pues la autora se asume aquí desde la tradición, y la gracia es que no pierde originalidad.

Para Calderón apura reinventar la vida y su propia escritura. Al respecto, ella misma confiesa: "La plasticidad de la historia que armamos cuando vivimos es inagotable e infinita. Sentí que no quería revelarla en un libro, sometida a reglamentos genéricos, ya hay demasiados límites al tener que elegir un solo lenguaje expresivo y la libertad que puedo ejercer en el mundo que origino la vivo al conectar elementos heterogéneos, al modo de un collage ". En la prosa poética, titulada "Enigmas", reflexiona y escribe: "(...) Qué extrañas son las diferentes miradas, las búsquedas, las lecturas, las atracciones, los imanes con los que capturamos las piezas del mosaico que nos conmueve y donde podríamos fijar la silueta de aquello que nos interroga y que al intentar definir, o fijar, se nos esfuma, se escapa y deja el vacío de un fondo donde alguna vez se posó un astro, un pez, una flor, el ala de un ángel, la melodía que da vida a la belleza (...)". Aquí se esboza la tarea fundamental de toda poesía, asir lo inasible.

Poeta y artista visual, Lila Calderón ha publicado con anterioridad Balance de blanco en el ángel triste de Durero (1993), In memoriam (1995), Por suerte había otra vida (1999) y Animal cautivo (2010), entre otras obras antológicas o de ficción.

Volviendo a sus versos, la autora no está ajena al tráfago cotidiano. En "Estampas de la vida diaria", señala: "Muy sencillo,/ tomo el bus que sale al amanecer y regreso./ Hago clases, escribimos cuentos,/ pienso en ti y en el mar/ como un horizonte (...)".

En suma, en Lo que ocultan los vestidos , encontramos la sutileza de una vida poética que nos concierne, pues no hay imposturas. Y su lectura se hace necesaria para ir armando el puzle de la poesía escrita por mujeres.


En "Lo que ocultan los vestidos", Lila Calderón se asume desde la tradición, y la gracia es que no pierde originalidad.

 


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<b>Lo que ocultan los vestidos</b> Lila Calderón Editorial Bordes, Santiago, 2014, 141 páginas, $7.000. Poesía
Lo que ocultan los vestidos Lila Calderón Editorial Bordes, Santiago, 2014, 141 páginas, $7.000. Poesía


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