Monseñor Juan Barros Madrid:
Nuevo obispo de Osorno asumió en ceremonia marcada por protestas contra su nombramiento

Cerca de 200 manifestantes en el templo obligaron a modificar el programa, lo que incluso impidió al prelado decir su homilía.  

SOLEDAD NEIRA y HERNÁN CISTERNAS 

"Soy el obispo de Osorno, siempre estoy en las manos de la Iglesia", expresó ayer monseñor Juan Barros Madrid, al responder si renunciaría al cargo que había asumido solo un par de horas antes en una agitada ceremonia de entronización en la Catedral San Mateo.

Centenares de globos blancos, de los fieles que fueron a recibirlo, contrastaron con una cantidad similar de color negro, al igual que banderas y carteles de personas que vistiendo de luto exigían su salida, incluso, antes de que asumiera.

Otras 650 personas, según Carabineros, se manifestaron afuera; entre ellos, los diputados Fidel Espinoza (PS) y Sergio Ojeda (DC). Hubo tres detenidos.

Barros debió soportar una protesta durante toda la ceremonia, con cánticos y gritos de "fuera", que obligaron a continuos ajustes del programa que estaba planificado que se cumpliera en una hora y 20 minutos y que se redujo a una hora.

Así, los ritos de la entronización debieron ser abreviados; realizados en la sacristía, como las firmas de los decretos, o simplemente no efectuados, como la lectura del Evangelio o la comunión para los fieles.

Muchas personas, impactadas por lo que ocurría, lloraban. Otras, discutían acaloradamente.

Monseñor Barros no pudo ofrecer su homilía, e incluso sufrió un intento de agresión que lo dejó sin su mitra cuando avanzaba, acompañado por el nuncio apostólico, monseñor Ivo Scapolo, y ocho obispos e integrantes del clero, hacia el altar.

El sacerdote Enrique Hernández, quien debía leer en latín la Bula Papal de la designación del nuevo obispo, tuvo que conformarse con mostrarla, guardarla y ofrecer un resumen que, probablemente, nadie pudo oír.

Barros recibió de manos de monseñor Fernando Chomali el báculo, en un gesto casi inadvertido por los asistentes.

Tampoco hubo procesión, antes o después de la entronización, y el nuevo obispo tuvo que salir por una puerta lateral.

El nuncio tampoco pudo leer el mensaje enviado por el Papa Francisco a los fieles de Osorno.

"Esto que ha ocurrido hoy es una profanación", dijo el padre Tom Gavin, sacerdote jesuita, impresionado por lo sucedido.

"Apenado, al ver que ha habido una manifestación tan violenta, con tanto insulto, sin respeto por el lugar sagrado... Uno se pregunta si verdaderamente son creyentes", dijo monseñor Cristián Caro, obispo de Puerto Montt. "Recomponer es difícil", dijo por el clima de división que enfrentó a los fieles, "pero para Dios nada es imposible", acotó.

Caro recordó una situación similar, cuando en 1969 asumió monseñor Ismael Errázuriz como obispo auxiliar de Santiago, ordenado por el cardenal Raúl Silva Henríquez. "Se manifestaron, pero no con esta violencia".

Monseñor Chomali afirmó que "lo único que puedo decir es que lo conozcan y le den una oportunidad. Y si es consecuente, espero que se gane a la gente".

Entre los feligreses, María Verónica Garabed y María Teresa Arndt llegaron a "apoyar a la Iglesia chilena". Arndt recordó que cuando asumió monseñor Francisco Valdés (el primer obispo de Osorno), enfrentó una gran resistencia, "y ahora está a punto de ser canonizado".

Lidia Guala, también lloraba. "Soy madre y abuela, y en mi familia sufrimos un caso de abuso de un cura. No queremos que esas cosas se repitan y nadie haga nada. Voy a vivir mi catolicismo, pero a misa con él, no", dijo.

Tras la ceremonia Barros habló con periodistas a quienes sobre el caso Karadima planteó que "jamás supe de estas cosas tan trágicas, y me duele enormemente el dolor de las víctimas".

 Cardenal Ezzati: "Todo intento de agresión es repudiable"

El cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago y presidente de la Conferencia Episcopal, calificó ayer como "repudiable" el ambiente agresivo de quienes ingresaron a la catedral de Osorno.

Monseñor Ezzati dijo que "todo intento de agresión, sea en cualquier manifestación, es repudiable. Somos personas civilizadas. Podemos dialogar. El diálogo se hace a través de la palabra, de la inteligencia, no a través de la fuerza". Añadió que "hubo una ordenación episcopal en los años 70 donde hubo manifestaciones. Lo que es inédito es que se haya provocado una manifestación tan violenta".

Ante la ausencia de gran parte de los obispos en la ceremonia de ayer, Ezzati dijo que se debió a que "estamos en el inicio del año pastoral. Estoy acá en Punta de Tralca con un grupo de 500 laicos que están en jornada de formación para la misión. Desde hace seis meses yo tenía la tarea de llevar adelante una conferencia, presidir la misa, dar inicio a la asamblea y participar en las conclusiones (hoy domingo)".

Consultado sobre una posible renuncia de Barros, el arzobispo de Santiago respondió que "si hay algunos motivos especiales, de salud y otras situaciones, uno puede renunciar al cargo de ejercer en una dióceis. El que decide siempre es el pastor supremo, que es el Papa".



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Foto:Diario Austral de Osorno

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