Ramiro Mendoza culmina su período en abril:
La Moneda contacta a la oposición para iniciar búsqueda del nuevo contralor

Priorización de diálogo con la centroderecha evidencia el interés del Ejecutivo por lograr un acuerdo amplio frente al nombre que proponga la Presidenta al Senado, en medio de las críticas al Gobierno y a la clase política por los casos Caval y Penta.  

Marcelo Pinto E. 

R amiro Mendoza hizo una broma durante el receso de un seminario al que asistió el jueves pasado en Valparaíso. Cuando un periodista aludió a la proximidad del término de su período de ocho años, el contralor ratificó que efectivamente dejará el cargo en un par de semanas... salvo -agregó con humor- que una reforma constitucional le permita continuar.

El seminario en el puerto -cuyo tema central fueron los planos reguladores- se cuenta entre las actividades finales de Mendoza (55), cuya gestión culminará el 10 de abril. Fecha en que, teóricamente, debería ya estar zanjado el nombre de quien lo sucederá.

La búsqueda del nuevo titular del organismo -cuya tarea es controlar la legalidad de los "actos de la administración del Estado"- se dará en momentos en que el Gobierno y los partidos enfrentan un profundo cuestionamiento luego del estallido de casos como Penta y Caval. Escenario que ha puesto entre las prioridades de la agenda el tema de la probidad en la función pública.

El reemplazante de Ramiro Mendoza será resuelto en el Senado, a partir de una propuesta de la Presidenta Bachelet. El quórum necesario para la ratificación es de 3/5. En otras palabras, La Moneda necesita que a lo menos 23 -el oficialismo cuenta con 21- de los 38 integrantes de la Cámara Alta apoyen su carta.

Consenso de senadores: zanjar rápido el tema

El proceso para escoger al nuevo contralor (período 2015-2023) está en plena marcha. Lo revelaron esta semana la propia ministra de la Segpres, Ximena Rincón, y distintos senadores, tanto oficialistas como opositores.

A diferencia de lo que sucede con otros cargos -como el de fiscal nacional-, la norma no establece plazos para designar al contralor.

Sin embargo, los senadores coinciden en que es necesario zanjar lo más pronto posible el tema. Principalmente porque -según ellos- una excesiva dilación podría ser leída negativamente en la opinión pública, tomando en cuenta el actual escenario de cuestionamientos.

Los legisladores oficialistas tienen aún en la memoria la etapa previa al nombramiento de Mendoza, en 2007, bajo la primera administración de Michelle Bachelet. Oportunidad en que los desacuerdos con la oposición demoraron por nueves meses la designación en el Senado.

Las gestiones del Ejecutivo para reemplazar a Mendoza se iniciaron hace "dos o tres semanas", según confirman distintos senadores. Es decir, con alguna demora -como apuntan en la misma Cámara Alta-, tomando en cuenta la cercanía de la fecha en que el contralor dejará el cargo.

Además de coincidir en la necesidad de resolver pronto la sucesión, los senadores concuerdan en que el ritmo del proceso se ha visto afectado, precisamente, por el complejo panorama abierto durante el verano. Un senador oficialista lo sintetiza así: los casos Penta y Caval han mantenido "muy ocupados" al Gobierno y a los partidos.

Las tratativas de La Moneda para nombrar al nuevo contralor partieron con la oposición. Prioridad que se interpreta como una señal de que el Ejecutivo quiere contar con el mayor apoyo posible en el Senado para el candidato que levante la Presidenta, pues en el Gobierno explican que no estarían disponibles -al menos en este minuto- para ir a la Cámara Alta y ratificar al nuevo contralor con los votos "justos".

Los peligros de un "fallo fotográfico"

Los senadores opositores y oficialistas saben que el Ejecutivo tiene virtualmente "asegurado" el apoyo que necesita para confirmar a quien proponga Bachelet.

Con 21 legisladores, la Nueva Mayoría requiere solo dos sufragios más para alcanzar el quórum mínimo que exige la Constitución. Esas dos preferencias -advierten en el Senado- podrían perfectamente buscarse en la bancada de los independientes, donde Lily Pérez (Amplitud) y Antonio Horvath (ex RN) esperan ser contactados por el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, para darle a conocer su postura frente al tema.

En la oposición estiman que la ratificación de un contralor con el mínimo de votos despertaría críticas generalizadas en torno a la "solidez" del nombramiento. Hecho que, conforme los mismos análisis, empeoraría para el Gobierno el escenario generado por el caso Caval.

Un senador oficialista explica que el Ejecutivo no puede apostar a una ratificación por "fallo fotográfico" en el Senado, pues de inmediato comenzaría a hablarse del "contralor del Gobierno".

Bajo esta misma premisa, en los comités oficialistas de la Cámara Alta adhieren, en general, a la idea de buscar un acuerdo amplio con la oposición. Un entendimiento que le dé "espaldas" al candidato que proponga La Moneda y, de paso, envíe a la opinión pública una señal que contribuya a revertir el actual panorama.

El consenso frente al postulante que resuelva el Ejecutivo no está garantizado en todo caso, pues en la Nueva Mayoría algunos advierten que el sector "debe hacer valer" los votos que tiene, si se frustra un acuerdo con la oposición.

Entre los senadores con los que el Gobierno ha tomado contacto se cuentan Hernán Larraín (UDI), Andrés Allamand y Alberto Espina, ambos de RN, a quienes se les ha pedido sugerir nombres para el cargo.

De manera preliminar, en los comités opositores de la Cámara Alta algunos defienden la idea de escoger a alguien que tenga un doble rasgo: "Competencia profesional incuestionable" y "completa independencia política", como resume Allamand.

En esa lógica, algunos parlamentarios de su bloque sugieren que el nombre del sucesor debería salir de la misma Contraloría: la subcontralora Patricia Arriagada (segunda en la línea de mando), y el jefe de la división de infraestructura, Osvaldo Vargas, se cuentan entre los mencionados.

En las bancadas oficialistas tienden a descartar esa opción. Coinciden en que el elegido -o elegida- debe tener una calificación técnica a toda prueba. Pero advierten que un cargo de esa naturaleza demanda también una cuota importante de "criterio político", además de un "mínimo" conocimiento de ese mundo, por la naturaleza de la Contraloría.

Los nombres que "suenan"

Más allá de la viabilidad de levantar un nombre desde la propia institución, un senador de la Nueva Mayoría que sigue las tratativas asegura que esta vez las opciones de llegar a un acuerdo son mayores con la UDI que con RN. Pues, según él, la bancada del primer partido aparece más "ordenada" que la otra, donde visualizan liderazgos internos a veces antagónicos entre sí.

Con la búsqueda del reemplazante de Mendoza ya en marcha, en los pasillos del Senado empiezan a "sonar" distintos nombres para tomar la posta. Desde conocidas figuras políticas hasta personas con sellos más bien técnicos o académicos.

Los parlamentarios oficialistas mencionan, por ejemplo, al ex ministro José Antonio Viera-Gallo (PS). Unos dicen que -por su trayectoria- podría despertar consensos. Otros acotan, en cambio, que su edad le juega en contra: tiene 72 años y el cargo de contralor puede ejercerse solo hasta los 75.

Dentro del mismo sector se habla también de dos mujeres: la ex ministra Paulina Veloso (PS) y la ex senadora Soledad Alvear (DC).

Un nombre que coinciden en señalar opositores y oficialistas es el de Luis Cordero Vega: abogado, profesor universitario y especialista en derecho administrativo.

¿Una contralora?

El actual presidente del TC, Carlos Carmona, figura también en las nóminas de los senadores. Se habla igualmente de los abogados Juan Carlos Ferrada (quien colaboró en el equipo constitucional de Bachelet, cuando era candidata); Jorge Claissac (ex asesor jurídico de Interior y de la Segpres bajo el primer mandato de la Presidenta), y Carlos Mackenney (actual abogado consejero del CDE).

En círculos próximos a la Contraloría se agregan nombres con un sello "técnico", como María Eugenia Manaud (consejera del CDE) y los profesores de derecho Jorge Bermúdez y Manuel Núñez.

El hecho de que "suenen" algunas mujeres concuerda con una estimación originada en el entorno de la entidad contralora: la Presidenta podría considerar la cuestión del género -un tema que le es propio- a la hora de hacer su propuesta al Senado.

En el oficialismo advierten que la aprobación de un nombre en el Senado con los votos "justos" abriría un nuevo flanco, pues de inmediato comenzaría a hablarse del "contralor del Gobierno". 


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Foto:HÉCTOR ARAVENA


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