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Código QR, asimetría y color: las tendencias en las tarjetas de presentación corporativas

El clásico formato rectangular ha dado paso a alternativas más llamativas, con formas, tamaños, grosores y texturas que varían de acuerdo a las características de las empresas y sus ejecutivos. También hay acercamientos con el mundo digital y ya existen aplicaciones para celulares que permiten el traspaso de las tarjetas de visita vía bluetooth .  

María de los Ángeles Pattillo 

"Lo que todos buscan con sus tarjetas de presentación es lograr visibilidad, que lo recuerden, y para eso hoy no hay un formato determinado", señala el director de Publicidad de Duoc UC en Viña del Mar, Jorge Benavente. La versión clásica -de 5,5 de largo por nueve centímetros de ancho, en papel de opalina y solo con letras negras- ha dado paso a un sinnúmero de alternativas. "El avance de la tecnología ha aminorado los costos, lo que sumado a las tendencias modernas de diseño, ha hecho que la gente se incline por trabajos con más colores y texturas", dice Mauricio Fierro, dueño de TDP Impresores.

La alternativa más tradicional se puede encontrar en el mercado entre $6 mil y $8 mil las 100 unidades. Pero, actualmente es común que se aprovechen ambas caras, con lo que el precio se tiende a duplicar. Para Reinaldo Avello, socio de la imprenta Mi Gráfica, esta opción es más conveniente pues evita la saturación de datos: "Generalmente en una parte se ponen los datos de contacto y en la otra el logotipo de la empresa o un código QR".

También está de moda laminar las tarjetas con polipropileno, un tipo de plástico que se pega en caliente sobre el papel y que confiere una textura distinta. El mismo modelo impreso en sus dos caras y con esta terminación sube de precio a entre $15 mil y $18 mil. "Con este agregado se protege, engrosa y preserva de mejor forma la impresión. Le da más consistencia a la tarjeta", destaca Rodrigo Sepúlveda, socio de Impresos Rari.

El grueso de la tarjeta es otro elemento a considerar. Las preferencias se mueven entorno a los 300 gramos. "Hace 10 años no se imprimía en papeles de gramaje tan grueso y máximo se veían tarjetas de 270 gramos. Hoy las máquinas permiten trabajar hasta en 350 gramos y el cliente siempre se fija en eso. Tiende a gustarle lo más consistente", indica Avello.

En todo caso, Luis Rojas dueño de Rojas Impresor, enfocada en la línea clásica de la tarjetería, cree que no es recomendable exagerar en este aspecto: "Una buena tarjeta ha de tener un grosor que permita cierto grado de flexibilidad, que no muestre rigidez o dureza al tacto".

Detalles hacen la diferencia

Actualmente, las tarjetas generalmente se hacen de papel couché u opalina. El primero es siempre liso y tiende a ser más brillante, mientras que el segundo puede pedirse con texturas, pequeñas líneas que hacen un trazado. A nivel mundial, la tendencia es a preferir papeles reciclables. "Si una empresa dentro de sus políticas tiene el cuidado del medio ambiente, debiera optar por este tipo", agrega Benavente. En el mercado local, este tipo de papeles se vende en tonalidades café. "Su principal característica es que tiene ribetes; unas vetas irregulares del papel molido, que le dan un sello propio", señala Mauricio Fierro.

Sin embargo, hay coincidencia en las imprentas que este tipo de tarjetas es aún poco demandada. Reinaldo Avello cree que es por su alto costo: "Una tarjeta de las mismas características, con el mismo gramaje, puede perfectamente salir 60% más solo por el costo del papel".

En el extranjero el uso de materiales alternativos es mucho más sofisticado y no se limita al papel reciclado. Hay tarjetas con planchas de metal, PVC, bandas elásticas y hasta micas transparentes. Por ejemplo, la tarjeta de presentación del personal traineer Paul Nielsen, en Canadá, es famosa pues se fabricó en un material elástico, que para leerla hay que hacer fuerza y estirarla. "Es difícil encontrar formatos tan sofisticados en nuestro país y difícilmente van a llegar, porque el celular ya le está quitando protagonismo a las tarjetas", agrega Leporati.

En Chile las alternativas más innovadoras pasan por las formas, donde el formato rectangular ha dado cabida a versiones con puntas redondas, bordes irregulares y hasta circulares. En TDP, por ejemplo, han hecho tarjetas con formas de camiseta, botellas de cerveza y de dos dados juntos. En Rari les tocó hacer una con la silueta de un paracaídas abierto

Mauricio Fierro, no obstante, advierte que son muy pocos los que se atreven. Situación en la que Rodrigo Sepúlveda coincide: "Prácticamente nadie pide este tipo de trabajos, la mayoría despunta las tarjetas, como mucho". En Mi Gráfica, por ejemplo, este servicio tiene un valor adicional desde $15 mil, por el trabajo que implica fabricar un molde de cuchillos que se adapte a la forma requerida.

En todo caso, Jorge Benavente recomienda no excederse con los tamaños, de manera que puedan guardarse en los tarjeteros; soporte donde por lo general caben tarjetas de hasta 6 por 9 centímetros.

El uso de los colores es otra herramienta que ha permitido diferenciarse. Los colores más combinables entre fondo y tipografía son los que generan contrastes: si el fondo es blanco no debe optarse por letras en tonos claros o pasteles, por ejemplo. "En las empresas relacionadas con el diseño o que son más de vanguardia, está muy de moda usar fondos negros, que utilizan con tipografía roja, blanca o amarilla", cuenta Rari.

Lo habitual es que se repitan las tonalidades institucionales o bien que en el reverso se opte por un solo color, que potencie el logo como figura central. "Lo que mejor funciona son las tarjeras blancas con algunas áreas de color", recomienda Avello.

Además, las tarjetas más exclusivas están incluyendo un lacado UV sectorizado, que es un líquido que se vierte sobre un lugar específico de la tarjeta. Gracias a su barniz brillante, permite resaltar ciertos elementos clave de la tarjeta, como el logo. "Le imprime una textura especial a la tarjeta que hace que la experiencia no sea solo verla, sino tocarla", dice Fierro.

Esta aplicación encarece el proceso de impresión ya que requiere de hacer un molde. "Eso tiene un costo fijo, por lo que si se hacen menos unidades, igual se debe pagar la matriz", explica Reinaldo Avello. En el mercado, por mil unidades con UV más todas las características antes mencionadas, los precios van desde los $50 mil y hasta $100 mil

Cristián Leporati segura que más allá del precio, la clave para lograr una buena tarjeta de presentación es que ella esté en sintonía con la identidad de la empresa. "La tarjeta debe ser parte de la estrategia de la imagen corporativa de una compañía, por lo que su identidad debe estar absolutamente representada en ese soporte. No es lo mismo la tarjeta de un banco, más formal, que la de una agencia, que debiera ser más creativa".

Además, el académico agrega que las tarjetas deben contener la información básica de contacto: nombre, teléfono, cargo, empresa, mail. Algunos incluyen la dirección web u otro idioma si la persona hace negocios en el exterior.

EN CHILE, TARJETAS GENERALMENTE SE HACEN DE PAPEL COUCHÉ U OPALINA. EL PRIMERO ES SIEMPRE LISO Y SUELE SER MÁS BRILLANTE, MIENTRAS QUE EL SEGUNDO PUEDE PEDIRSE CON TEXTURAS, PEQUEÑAS LÍNEAS QUE HACEN UN TRAZADO. EN EL MUNDO, LA TENDENCIA ES A PREFERIR PAPELES RECICLABLES.

 Aplicaciones digitales captan clientes corporativos

"No hay reunión de negocios que no comience con un intercambio de tarjetas, no es para nada una herramienta en retirada", señala Alfonso Mujica, gerente para Latinoamérica de Spencer Stuart. En las distintas imprentas coinciden en que la demanda no ha bajado en los últimos años, a pesar de que ha aparecido un sinnúmero de aplicaciones para telefonía móvil que ofrecen almacenar y compartir tarjetas en forma digital.

Para Mujica, el intercambio de tarjetas es un rito social en el ambiente de los negocios: "Es una herramienta insustituible para presentarte y entregar algo para que te recuerden". Pero Cristián Leporati, director de la Escuela de Publicidad de la UDP, estima que el celular puede cumplir perfectamente la misma función: "Basta con enviar un WhatsApp, y quedas conectado; por lo que la utilidad de las tarjetas ya no es tan grande".

El problema con esta forma de mensajería, así como con las tarjetas físicas, es que no se actualizan los datos automáticamente si es que hay algún cambio de teléfono o de cargo. Cosa que sí hacen aplicaciones como eCardflow, desarrollada por el chileno Cristián Engelbert, que en tres años pasó de 20 descargas diarias a casi dos mil en 130 países.

El servicio para particulares es gratuito, mientras que a las empresas se les hace un cobro (aproximadamente de $50 por tarjeta, dependiendo del volumen), ya que pueden administrarlas de forma central, editándolas o llevando un control de a quiénes se les ha enviado, por ejemplo. En todo caso, el propio Engelbert reconoce que es bueno que haya un tiempo en que convivan ambos soportes: "Hay personas a las que les cuesta un poco. Para que la tecnología se instale en una empresa, se requiere de cierto tiempo, por lo que es mejor hacer una transición".

A juicio de Cristián Leporati, mientras la generación digital no sea mayoría entre los ejecutivos, la tarjeta de visita va a seguir siendo importante.

Otra barrera para las aplicaciones de celulares es su penetración en otros países, advierte Jorge Benavente, director de Publicidad de Duoc, UC en Viña del Mar. "Muchos ejecutivos deben viajar para que los conozcan y generar lazos de credibilidad y confianza. ¿Qué pasaría si hago negocios con orientales y no tengo tarjeta de presentación? Para ellos, este soporte tiene un valor especial, no sé si será bien visto compartir los datos desde el smartphone".

En todo caso, las tradicionales también podrían dar un guiño a la tecnología. Actualmente se limitan a imprimir códigos QR, los cuales permiten direccionar el smartphone al sitio web institucional o mostrar imágenes, por ejemplo. Pero Benavente dice que perfectamente podrían incorporar microchips integrados al papel.



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<p>Muchas firmas dejaron el formato tradicional al redondear las puntas de sus tarjetas. Es una terminación que está de moda y que entrega una presentación más moderna.</p><p>Los expertos coinciden en que las firmas relacionadas con las comunicaciones, publicidad y diseño son las que optan por tarjetas más innovadoras. Otra práctica es incluir códigos QR de diversas formas.</p>

Muchas firmas dejaron el formato tradicional al redondear las puntas de sus tarjetas. Es una terminación que está de moda y que entrega una presentación más moderna.

Los expertos coinciden en que las firmas relacionadas con las comunicaciones, publicidad y diseño son las que optan por tarjetas más innovadoras. Otra práctica es incluir códigos QR de diversas formas.


Foto:Héctor Yáñez

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