Francisco Morales fue arrestado cuando compraba en una panadería:
Las técnicas de seguridad del cabecilla del "Robo del siglo" para estar prófugo nueve meses

Pocas horas de sueño, vigilancia de vehículos, cuidado con las cámaras de seguridad, viajes al exterior y estrés marcaron la fuga del ahora detenido.  

Pedro Lezaeta 

Los jueves en la tarde eran de los pocos momentos de tranquilidad para Francisco Morales Silva (25), el octavo detenido por el robo de seis mil millones de pesos ocurrido en agosto del año pasado en el aeropuerto de Santiago.

Esos días, quien ha sido sindicado como uno de los cabecillas del llamado "Robo del siglo", iba a una iglesia a rezar. Creía que allí los efectivos del OS-9 y la Fiscalía Occidente no llegaban.

Así al menos lo dio a entender a los policías que lo capturaron el lunes pasado, mientras compraba en una panadería del barrio Italia.

Lo anterior corresponde a parte de declaraciones extrajudiciales de Morales -quien no obstante se ha declarado inocente en la investigación penal- y que efectuó poco después de su arresto, las cuales fueron reveladas por altas fuentes de la pesquisa.

Ellas dan cuenta de una parte desconocida de lo vivido en el último tiempo por el ahora imputado y en prisión preventiva, quien en los días previos a su captura dormía poco, según las fuentes.

Estas añaden que se levantaba no más allá de las 6:00 de la mañana y lo primero que hacía era leer diarios y ver noticiarios, para ver qué tan cerca estaban de él las policías. Luego, se encargaba de supervisar que su hijo llegara bien al colegio. No lo iba a dejar directamente, pero siempre estaba allí mirando desde lejos.

Al salir a la calle, chequeaba constantemente las patentes de los autos que le parecían sospechosos y si tenía que desplazarse muy lejos, no manejaba él, pedía que otra persona lo llevara. De esta forma, estiman las fuentes, evitaba que lo descubrieran en algún control policial de tránsito, pues procuraba que sus acompañantes no tuvieran antecedentes. Junto con esa medida, cada vez que pasaba por un pórtico de las carreteras concesionadas se echaba bien atrás en el asiento y agachaba la cabeza. Sabía que había cámaras que lo podían captar.

Intentaron quitarle el supuesto botín

También se cuidaba de los "enemigos" que, supuestamente, andaban detrás del botín. Llegó a comentar también a sus captores que un día llegaron unas camionetas a un escondite que tenía en Lonquén, cuyos ocupantes rodearon la vivienda. Por tal motivo escapó de ese sitio. Sin embargo, quienes lo buscaban no eras policías, sino supuestamente otros delincuentes que andaban detrás del millonario botín, según revelaron cercanos a la investigación.

Luego vinieron su salida de Chile y sus viajes a Brasil y Argentina. En este último país optó por arrendar una casa amoblada -y no ir a un hotel- en el sector de Olivos, Buenos Aires. Allí fue donde recibió a familiares.

A su regreso al país, el 6 de enero de este año, volvió a su rutina de seguridad y, según habría comentado, otra vez vino el estrés. Algo que se reflejó en parte en su captura, pues al momento de ser esposado comentaba que estaba cansado. De hecho, según versiones de cercanos al caso, una vez en el cuartel policial hizo un gesto como si fuera a aplaudir señalando a los captores que le habían "ganado".

Conforme ha ido avanzando la investigación del caso, ha ido trascendiendo una serie de elementos ligados al esclarecimiento. Entre ellos, el que señala que una primera hebra que encausó las pesquisas se logró justo siete días después del robo.

Para entonces, los investigadores contaban con dos pistas básicas: un napoleón (herramienta usada para cortar cadenas y candados) y un vaso de bebida de una cadena de comida rápida.

El primero fue encontrado chamuscado en uno de los vehículos usados por los imputados, que tras la huida fue incendiado. No obstante, la herramienta igualmente pudo ser peritada y se estableció que era de fabricación inglesa. Fueron revisadas varias ferreterías hasta que un dato contribuyó a acercarse a la banda: su comprador.

En tanto, el vaso de bebida que estaba en el furgón en que se trasladó el dinero sustraído permitió chequear cámaras de restoranes de comida rápida hasta que hubo otro dato. Si bien las fuentes no entregan mayores antecedentes al respecto, explican que sirvió para ubicar un local cuya cámara registró a algunos de los sospechosos juntos, antes de ejecutar el atraco.

Si bien quedó la impresión, el día 12 de agosto, que la huida después del robo -ocurrido a las 6:15 de la madrugada- fue sencilla, conforme a datos de la investigación tuvo unos primeros instantes complejos. Esto, pues cuando iban a arrancar hacia la reja perimetral del aeropuerto, uno de los integrantes se habría dado cuenta que venía aterrizando un avión.

Por eso es que habrían tomado un camino más largo que el planificado, lo que eventualmente pudo haber hecho fracasar el golpe. Un golpe que inicialmente, según datos policiales, habría apuntado a apoderarse de una remesa de $34 mil millones, pero al llegar la banda gran parte ya había sido embarcada en aviones.

De hecho, trascendió que Morales y Alexis Niñoles, el detenido señalado como otro de los presuntos cabecillas, debieron descartar la idea de algunos de los integrantes de la banda de subirse a buscar más plata a las aeronaves. Se estimó demasiado peligroso.

El defensor de Morales

Más allá de las versiones policiales y extrajudiciales antes descritas, el abogado de Morales, Nelson Navarro, indicó a "El Mercurio" que se están reuniendo los antecedentes para desvirtuar las imputaciones contra su representado.

El martes pasado, Francisco Morales Silva quedó en prisión preventiva, a petición del persecutor Eduardo Baeza, de la Fiscalía Occidente. "Existe una imputación directa por parte de un coimputado, don Marcelo Moya, quien relata que fue Morales Silva el que le solicita el vehículo Peugeot Boxer, y posteriormente le cuenta, cuando los periodistas hacían notas en relación con el robo, que había utilizado el vehículo para esos fines", indicó en su momento Baeza.

$ 6 mil millones fue el botín del robo en el aeropuerto de Santiago, el 12 de agosto del año pasado.

Ocho personas han sido detenidas. Seis de ellas se encuentran en prisión preventiva. Una ya recibió condena y otra está con medidas cautelares.

 


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Bajo arresto.- Francisco Morales Silva (25), el octavo detenido por el robo, quedó en prisión preventiva luego de ser formalizado.
Bajo arresto.- Francisco Morales Silva (25), el octavo detenido por el robo, quedó en prisión preventiva luego de ser formalizado.
Foto:Aton

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