sábado 23 de mayo de 2015  
 
En camino a ser más
 
Las ciudades "más sustentables" reciben sus premios por las medidas con el transporte urbano, por sus bajas emisiones, por la cantidad de parques, por el manejo de sus residuos. Dos expertas en sustentabilidad, Claudia Castillo, de la UDP, y Carolina Kast, de la UDD, ponen en tela de juicio la validez de aquellas mediciones que llevan a competir ciudades con características que no son comparables, con historias y desafíos distintos.  

Texto, Paula Donoso Barros.  

 

ristol ganó el premio Capital Verde Europea 2015, que entrega la Comisión Europea. Lo recibió por haberse convertido en la ciudad energéticamente más eficaz del Reino Unido. Una donde, por solo nombrar una de sus características, casi la mitad de sus residentes camina al trabajo. La sucesora de Bristol para 2016 ya está elegida: Liubliana, la capital de Eslovenia. La razón es haber alcanzado el 70% de los objetivos que se propuso para 2025, un ambicioso plan que desarrolla sistemas de transporte alternativos al automóvil.

Premiaciones hay muchas. Cada una destaca características particulares de sustentabilidad. City Climate Leadership Awards, por ejemplo, el grupo fundado en 2005 por 18 ciudades para sumar esfuerzos ante el cambio climático, distingue a las más sustentables. En 2015: Shen Zhen, ciudad china que implementó políticas en el transporte urbano que redujeron de forma importante las toneladas de emisiones de CO2; Ámsterdam, que ganó la categoría Desarrollo Económico y Financiero, donde se midió el efecto estimado que tiene cada euro que se invierte en políticas ambientales. Londres también obtuvo premio por su propuesta de nuevos taxis, con el que redujo en un ciento por ciento las emisiones de los clásicos autos de alquiler en el centro de la ciudad. Seúl, por sus avances en disminuir el uso de energía nuclear y reemplazarla por paneles fotovoltaicos.

En total fueron 9 las ciudades elegidas como "más" sustentables. Un título que a la coordinadora del área de Sustentabilidad de la Escuela de Arquitectura UDP, Claudia Castillo, le resulta ficticio y de poca utilidad.

-Creo que hablar de ciudades "más sustentables" es muy ambicioso -dice-. Me parece que intentan homologar cosas que no son homologables al comparar ciudades de distintas economías, tamaños e historias. Incluso, preferiría llamar "menos insostenibles" a las que obtienen las mejores ubicaciones dentro de una categoría; como una forma de decir nos falta, pero estas son las que mejor caminan.

Aunque reconoce en categorizaciones como las que generan los premios de Green Capitals, organizar un movimiento político -"Las ciudades medianas de Europa compiten por ser Green Capitals porque obtienen difusión, financiamiento de la UE, arman una red"- ve en ellos el defecto de medir siempre los mismos indicadores, cuando las aristas de la sostenibilidad son múltiples.

-Cada ciudad debe tomar su camino para alcanzar sus propias metas, porque cada una tiene singularidades dadas por su economía, cultura, apropiación del territorio, fuentes de energía y eso no es fácilmente comparable.

Para Carolina Kast, directora de los Magíster de Sustentabilidad en Construcción y Ciudades, de la Facultad de Arquitectura y Arte, UDD, ubicarse dentro de un ranking es un factor que energiza.

-Visualizarse dentro de una posición es bueno, los gobiernos sienten el deber de atinar con sus políticas, todo ayuda. El punto es ajustar las variables de medición para que tengan la mayor veracidad. Es como en el colegio, si te dicen que tienes el mejor promedio, no te han dicho que eres la mejor persona, advierten cómo vas. Las mediciones son injustas, pero si no existieran, ni siquiera estaríamos hablando de sustentabilidad.

Un tema de difusión que puede ser altamente positivo.

-Las grandes ciudades compiten entre ellas porque una bien categorizada es atractiva para que grandes empresas la elijan para instalar su sede o casa central en ella, lo que significa plata, orgullo, empleo, desarrollo, movimiento.

-El sistema de mediciones fomenta la competitividad -dice Claudia Castillo-, lo que va en contra de la misma sostenibilidad que es la colaboración y no la competencia. Lo colectivo, no lo privado. Y en esta colaboración entre distintos somos más fuertes que en las rivalidades.

Territorialmente hablando, plantea que no es desde la escala ciudad sino de la del barrio desde la cual se pueden promover las acciones más eficientes. Porque hay un conglomerado, explica, un poco más pequeño, donde están más identificadas sus deficiencias o patologías urbanas.

-Por lo mismo, muchas ciudades europeas son las que destacan en los rankings; porque tienen un casco histórico muy potente y son acotadas en su crecimiento. El gran problema de América Latina es que sus capitales sobre todo se han extendido como una mancha tan inmensa y se ha perdido en esas grandes extensiones el comportamiento sistémico. En Chile, por ejemplo, Vitacura y Puente Alto ya tienen distintas urgencias en sustentabilidad. Y son comunas dentro de una ciudad, ni siquiera barrios. Hablar de ciudades sostenibles es muy ambicioso.

La crítica de Carolina Kast va desde una mirada territorial.

-Qué se saca con ser una ciudad súper sustentable si donde esta termina, un poquito más allá está todo mal. La idea es una casa sustentable, dentro de un barrio sustentable, dentro de una ciudad sustentable y de un territorio sustentable... Son muchos los autores que plantean que el límite urbano ya no existe.

 

Texto, Paula Donoso Barros..

   
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