Entregará propuesta a La Moneda en los próximos días:
Huenchumilla alista plan por conflicto en La Araucanía, en medio de adverso clima político

En la antesala de un ajuste del equipo de intendentes y bajo fuego cruzado de distintos legisladores de su zona, el jefe regional trabaja en una propuesta "global" que pretende abordar desde el problema de las tierras exigidas por los indígenas hasta los atentados que después de casi dos décadas siguen multiplicándose.  

Marcelo Pinto e. 

El auditorio de la Intendencia de La Araucanía se repletó de seremis, directores de servicio y otros altos funcionarios de esa región la mañana del último 21 de mayo: todos habían sido citados por Francisco Huenchumilla (DC) para ver con él la cuenta anual de la Presidenta Michelle Bachelet.

El jefe regional quería que conocieran de primera mano los anuncios y definiciones, en especial los relacionados con la zona. Pero el tiempo que dedicó la gobernante al tema fue breve. Al punto que no hizo referencia al conflicto indígena, cuya temperatura subió en los últimos días, con nuevos incendios y atentados.

Después de catorce meses en el cargo, ese tópico sigue figurando entre las prioridades del intendente. Tanto, que dentro de los próximos días entregará una propuesta sobre el tema a La Moneda.

Huenchumilla trabaja el documento bajo reserva. Pero ha trascendido que lo concibió como un plan que aborde el problema en su "totalidad". Así, englobaría los aspectos más complejos del conflicto: la "deuda" de tierras con los indígenas, la violencia y otros puntos que, como los anteriores, tienen -según él- una "dimensión política".

Entre estos últimos se contaría, por ejemplo, su planteamiento en cuanto a declarar la "multiculturalidad" de la región. Zona, donde -a su juicio- conviven chilenos con grupos indígenas que no se reconocen como tales.

Uno de los ejes centrales de la propuesta se relacionará con otra premisa que suele esgrimir Huenchumilla. Aquella de que el problema excede el ámbito de acción de un intendente, y que debe ser encarado por "el Estado".

Cuestionado y con "jefe" nuevo

El jefe regional entregará su plan en momentos en que enfrenta un adverso escenario político, y el Ejecutivo prepara un ajuste en su equipo de intendentes.

La redacción del documento se dará, además, tras el cambio de gabinete. Hecho que, en la práctica, modificó el escenario para Huenchumilla. Entre otras razones, porque su "jefe" -el ministro Rodrigo Peñailillo- salió del Gobierno.

Los detractores del intendente aseguran que esa remoción y la entrada de Jorge Burgos (DC) a Interior lo perjudicaron. Dicen que el jefe regional tenía una "buena relación" con Peñailillo, quien lo "dejaba hacer". Y que, en cambio, el vínculo con el nuevo secretario de Estado es todavía una incertidumbre.

Como sea, hasta el viernes de esta semana Burgos no había tomado contacto con Huenchumilla.

Pero el clima "cuesta arriba" que afronta, obedece en lo medular a cuestionamientos que enfrenta en su región, tanto en el oficialismo como en la oposición.

Algunas de esas críticas se vinculan con su gestión. Puntualmente, con el hecho de que en su período la violencia se ha mantenido, pese a los mayores recursos que le han entregado para ayudar a los indígenas.

Como la mayor parte de los dirigentes políticos de esa zona, el senador Alberto Espina (RN) le reconoce haber puesto el conflicto "en la agenda nacional". Pero lo acusa de "quedarse" en el diagnóstico: "Va vertiginosamente de más a menos".

Bajo reserva, algunos legisladores oficialistas de la IX Región coinciden en que uno de los errores de Huenchumilla ha sido "enemistarse" precisamente con los líderes de su sector, incluso de la DC. Lo que, según ellos, le ha impedido ejercer un liderazgo para tratar de resolver el conflicto indígena.

Como ejemplo, citan "la" vez en que el intendente fue al Congreso, en noviembre de 2014. Y terminó protagonizando un duro altercado con uno de sus correligionarios, el diputado René Saffirio.

¿En campaña?

Hay, en todo caso, parlamentarios de La Araucanía que apoyan su gestión. Como el diputado Mario Venegas (DC) o su colega radical Fernando Meza, quienes vislumbran motivaciones políticas detrás de las críticas al jefe regional.

Los dos advierten que esos reparos provienen de legisladores que lo ven como una "amenaza", por la anticipada carrera senatorial que -según algunos- habría iniciado Huenchumilla.

De acuerdo con este análisis, el jefe regional haría "sombra" a quienes en 2017 buscarán mantener sus escaños por Temuco en la Cámara Alta. O a los diputados de la zona que tratarán de dar un salto al Senado.

Como sea, las fricciones con algunas de las figuras políticas de La Araucanía no son el único motivo de censura hacia el intendente.

Tanto en su sector como en la oposición se levantan voces sobre una cuestión más sensible: el supuesto montaje de una red de "clientelismo político" por parte del jefe regional, gracias a los abundantes recursos públicos de que dispone.

Las acusaciones -que no han sido probadas- indican que esa "palanca" permitiría a Huenchumilla contar con múltiples operadores y mover "hilos" clave a nivel de consejeros regionales, concejales de distintas comunas, funcionarios públicos de alto rango y la Agencia de Desarrollo Productivo de La Araucanía: una corporación privada que cuenta con financiamiento público.

Sobre esta última entidad, el diputado Gustavo Hasbún (UDI) -que aspira a convertirse en senador por La Araucanía- formula una acusación lapidaria: "Se convirtió en una 'bolsa de trabajo' desde que llegó Huenchumilla".

El intendente -asegura- ha "puesto" allí a personas de su círculo o vinculadas a sus "aliados". Hasbún entregó esos y otros datos a la Fiscalía y a la Contraloría, pero ninguna de las dos instituciones ha emitido hasta ahora un pronunciamiento.

 Atribuye críticas en su contra a que lo ven como un "peligro" y a que tiene una gran "chequera"

"Yo no busqué este cargo", suele repetir entre sus cercanos Francisco Huenchumilla, cuando cada cierto tiempo surgen especulaciones de que La Moneda podría removerlo de la Intendencia de La Araucanía.

De esa manera, intenta evidenciar que no tiene "ninguna ansiedad" frente a lo que finalmente resuelva la Presidenta Bachelet, con quien no habla desde octubre de 2014, cuando se reunieron en Palacio.

Últimamente ha dicho en su entorno que podría enfrentar un cierto "agotamiento político". Pero por factores externos, como la conducción política del Ministerio de Desarrollo Social. Debido a lo cual -según él- "la Conadi anda por su cuenta". Con el nuevo titular de la cartera, Marcos Barraza (PC), espera que sea distinto.

Sus "jinetas" frente a Burgos

No ha conversado todavía con el nuevo ministro del Interior, Jorge Burgos. La razón que ha dado es que le parece imprudente molestarlo. Más aún cuando los intendentes -como él- están siendo evaluados.

Cree, en todo caso, que ambos tendrán una relación fluida. Entre otras razones, porque su trayectoria - "jinetas", acostumbra a decir él- le permiten hablar de "tú a tú" con cualquier ministro.

Con el subsecretario del Interior ha tenido, en cambio, más contacto. Principalmente porque Mahmud Aleuy ha visitado varias veces La Araucanía.

Según Huenchumilla, Aleuy no ha ido a enmendarle la plana, sino a ver temas de seguridad. Ocasiones en que los dos han sostenido diálogos marcados por un "estilo directo" y "sin eufemismos".

De alguna forma, el intendente esperaba las críticas que han empezado a deslizar en su contra algunos legisladores de la zona, tanto opositores como oficialistas.

Puertas adentro, ha señalado que esos parlamentarios lo ven como un "peligro", de cara a las elecciones de 2017.

Resquemores que -según él- se originarían también en la "gran chequera" de recursos que le confió el Gobierno para ejecutar distintas iniciativas en favor de los indígenas y otros sectores postergados.

La relación sin contratiempos que dice tener con los 32 alcaldes y los 20 cores de la IX Región probaría -conforme a su análisis- que los roces con los parlamentarios tienen una estricta explicación política.

Huenchumilla sabe que lo critican por salir con frecuencia a terreno y entregar obras de adelanto. Pero ha planteado que eso no lo convierte en candidato. "No ando buscando cargos", es una frase que acostumbra repetir.

El "muerto" que no acepta

La red de "clientelismo" que le achacan -ha comentado- tampoco existe. En su opinión, ese cuestionamiento podría deberse al hecho de que cuenta con un equipo de asesores que lo ayudan a relacionarse fluidamente con distintos actores sociales en la región.

Injustas considera también las crecientes críticas por su presunta "incapacidad" para frenar la violencia en la zona. Al respecto ha dicho que el gran error de los sucesivos gobiernos ha sido tratar de resolver ese problema con la lógica de quien investiga un robo en Santiago, sin darse cuenta que el conflicto es político y debe ser resuelto por el Estado. "Es un muerto que no pueden cargarme", ha sentenciado.



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Foto:ilustración: Rodrigo Valdés

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