Masivo aumento de inmigrantes de este país en el último año:
Las disímiles realidades de los haitianos que se refugian en Chile

Vienen en busca de oportunidades para vivir el "sueño chileno", escapando de la situación política y económica de su país. La mayoría tiene problemas para adaptarse y solo unos pocos han alcanzado el éxito. Sin embargo, todos aspiran a trabajar y a estudiar con un objetivo en común: regresar a Haití para intentar cambiar la trágica realidad de esa nación.  

Fernanda Vallejo y Jaime Sánchez 

Mientras unos viven con una plaga de insectos en su departamento, otros arriendan una cómoda casa cerca del colegio de sus hijos. Algunos no tienen para pagar la leche de sus recién nacidos, mientras que otros tienen trabajos que les permiten costear sus estudios. Los que viven bien, ya piensan en cómo retribuirán a su país, pero los recién llegados aún no encuentran trabajo para comenzar a emprender lo que llaman el "sueño chileno". Así son las diferentes realidades que viven los inmigrantes haitianos en Chile.

Desde el Departamento de Extranjería y Migración aseguran que el nuestro es uno de los países de la región que genera mayor atracción para los haitianos (ver recuadro). Quilicura, Recoleta y Estación Central son las comunas que suelen habitar y que los comenzaron a recibir desde la llegada de los primeros inmigrantes al país, fecha que no se maneja en datos oficiales. Ellos mismos cuentan que, en general, arriban los que tenían una mejor situación económica, pues los estratos de menores recursos no tienen la opción de salir de Haití.

La disconformidad con el sistema político y económico, aseguran, es la principal razón por la cual abandonan su tierra. Y escogen Chile precisamente por ser un país que se caracteriza por la estabilidad en ambas áreas.

Desde Extranjería explican que un factor importante que explica la inmigración haitiana son las casas de acogida que reciben y orientan a sus connacionales recién llegados. Además, sostienen que "vienen a realizar trabajos de mano de obra que los chilenos no están realizando". Por eso, no es raro verlos en empleos de servicios, como en bombas de bencina o en restaurantes. Vienen, también, porque tienen amigos o familiares en Chile y buscan la visa de residencia para poder hacer sus vidas junto a ellos (ver recuadro).

Así, los primeros haitianos que llegaron a Chile abrieron las puertas a sus familiares. Casi todos se mantienen en contacto con sus familias vía WhatsApp y ocasionalmente se comunican por videos a través de internet. El joven de nombre Peterson (23), por ejemplo, dejó en Haití a su pareja, su hermano y su mamá, para venirse a vivir con un tío que estaba en Chile. Hace tres meses llegó al país, ya entiende casi perfecto el castellano y está buscando trabajo. "Todos los días hablo por WhatsApp con mi novia", afirma.

Las complicaciones de los recién llegados

Cuando esperan a sus familiares o amigos, la inquietud se nota en sus rostros. En el segundo piso del aeropuerto Arturo Merino Benítez, por lo general de madrugada, se puede apreciar un grupo de unos 10 o 15 haitianos pendientes de si sus cercanos, que vienen a probar suerte, lograron pasar o no el control. La escena es casi cotidiana.

"Es un tema de suerte" dice Odiel Dessine (31), un haitiano que lleva cinco años en el país e indica que tuvo que hacer tres intentos para poder ingresar, pese a tener la documentación. "Dos veces no me dejaron entrar por Chacalluta, pero a la tercera lo logré. Es que a veces la PDI pone muchas restricciones", dice con respecto al paso fronterizo que se encuentra en el norte.

Para la mayoría no es solo llegar a vivir el "sueño chileno", como dicen, sino que "hay que trabajar por ello". En la comuna de Quilicura, por ejemplo, existen dos realidades de migrantes haitianos: los que han conseguido trabajo y los que no. Los primeros viven una mejor calidad de vida en el sector de La Campiña, en condominios de edificios donde se pueden ver niños jugando en los jardines o llegando del colegio.

En cambio, los que no comparten la fortuna de tener trabajo, se ubican en lugares como la población Valle La Luna, un sector de riesgo en la comuna. Ahí se alojan en blocks o departamentos por los cuales pagan hasta 150 mil pesos mensuales. En algunos viven dos o incluso tres familias, en condiciones precarias y a la espera de encontrar una fuente de ingresos que les permita trasladarse de lugar.

En los blocks de Valle La Luna, por ejemplo, una plaga de insectos afecta a una familia haitiana que aún no logra conseguir ayuda. Otra pareja, que lleva horas esperando en el consultorio de la comuna, acaba de tener mellizos. Necesitan leche para sus hijos. Viven en ese sector y pagan casi 140 mil pesos mensuales por un departamento que comparten con otra familia, por lo que prácticamente están hacinados en una pieza. El padre trabaja descargando camiones, pero asegura que el dinero que recibe no es suficiente.

Julbert, que labora en Lo Valledor, lleva ya tres años en Chile y cree que tiene "una buena casa", pero advierte que ese es uno de los principales problemas con que los haitianos se topan al llegar al país. "Es muy difícil encontrar casa, por eso muchos viven en malas condiciones", dice.

Pero a veces no es la vivienda ni el trabajo el problema, sino los objetivos. Es el caso, por ejemplo, de Malie Plaisimo, que llegó hace ya un año y medio a Chile luego de haber estudiado enfermería en Haití. Ella quería ejercer su profesión, pero después de intentarlo no pudo, porque no se le reconoce su título. Sin embargo, la necesidad fue mayor, y hace 15 días comenzó a trabajar en un consultorio, pero haciendo fichas de los pacientes.

Odiel, que ingresó a Chile por Chacalluta, admite que cuando llegó tuvo que vivir en una casa con otros extranjeros y no pudo soportar la humedad, la suciedad ni los baños compartidos porque "no tenía esa vida en mi país. Eso no era vida, más para un inmigrante que tiene un sueño". "Trabajé muy duro, siempre con un objetivo" y asegura que así pudo cambiar su situación.

Sus aspiraciones al volver a Haití

Así como muchos viven en condiciones precarias, también están quienes han salido adelante y han logrado cumplir sus objetivos. Un ejemplo de esto en la comunidad haitiana es el mismo Odiel Dessine.

Dejó la casa de acogida para vivir en Estación Central, en una casa que arrienda para él, su señora -también haitiana y que conoció estando acá- y su hijo de casi 2 años. Es el modelo a seguir de los haitianos en Chile. En 2009 llegó al país tras haber pasado un año en Ecuador y otro en Perú, y hace cuatro meses llegó a trabajar al Departamento de Extranjería y Migración (DEM) del Ministerio del Interior, convirtiéndose en el primer haitiano con empleo estatal.

"Me gustaría ser un líder político", asegura con orgullo. Abandonó Haití por los constantes golpes de Estado y ahora quiere hacer algo para cambiar eso. "Quiero estudiar ciencias políticas porque quiero volver y ayudar. Por eso tengo que prepararme bien aquí y después ir a mi país", dice.

Similar es el objetivo de Lyne Francoise (34). Llegó en 2010 a Chile y vive en la comuna de Pedro Aguirre Cerda, en una casa con su señora, también haitiana. Tras encontrar un trabajo de ayudante de maestro en una empresa que fabrica muebles, pudo entrar a estudiar Trabajo Social. "En Haití era presidente de una organización sociocultural y me gustaría seguir el tema de asunto social. Mi idea es estudiar acá y volver para participar en el desarrollo de mi país", dice.

Ambos aseguran que los haitianos vienen, generalmente, con el objetivo de prepararse en Chile y volver a retribuir en Haití lo aprendido. Odiel cuenta que sus amigos estudian medicina, economía y trabajo social, entre otras carreras. "Casi todos tenemos la misma visión: prepararnos, estudiar y volver a servir al país", afirma.

Lo Valledor, el punto de partida

Odiel y Lyne no llegaron de inmediato a tener la vida que llevan ahora. Ambos cuentan que en un comienzo sus amigos los llevaron a trabajar a la Central de Abastecimiento Lo Valledor. Y es común encontrarse con rostros de color en el mercado ubicado en la comuna de Pedro Aguirre Cerda. Es más, la mayoría de los haitianos comienza su vida laboral en este lugar.

Usualmente se desempeñan como peonetas, bodegueros o repartidores en la feria de alimentos. De cinco de la mañana a dos de la tarde, se les puede apreciar conversando entre ellos en creole -su idioma nativo-, muy abrigados -sin importar la época del año- y acercándose a los consumidores para vender sus productos.

Comienzan su trabajo entre tres y cuatro de la madrugada, descargando los camiones en los que llevan los diversos productos. Durante la mañana venden -quienes visitan la feria, aseguran, siempre con una sonrisa en la cara- y se quedan hasta alrededor de las cinco de la tarde cerrando sus puestos y volviendo a cargar los camiones.

Los haitianos califican Lo Valledor como un "buen lugar para comenzar", ya que ahí aprenden a hablar bien castellano, conocen "a la gente buena y a la gente mala" y pueden llegar a ganar hasta 12 mil pesos diarios.

Incluso, algunos buscan emprender dentro de la feria. Julbert trabaja en un puesto como vendedor de paltas hace tres años y dice que "le gusta su trabajo". Pero su objetivo es dejar pronto la venta. "Quiero ser dueño de mi propio local", afirma, y espera que sus ahorros alcancen para su propósito.

El mismo Odiel dice sentirse "orgulloso" de sus dos años de trabajo en el mercado. "Muchas veces nos quedábamos hasta las siete de la tarde, había que trabajar duro. Agradezco la experiencia porque ahí conocí los garabatos chilenos, la comida chilena, la gente que no te quiere ver y te grita 'oye, ándate a tu país' y la gente que te dice 'qué lindo tu cabello, qué lindo tu color'. Lo mismo con los empleadores", asegura.

"Little Haití": de Miami a Chile

Una de las ciudades por las que optan los haitianos al salir de su país es Miami, principalmente porque se encuentra a una hora y media en avión. El estado de Florida es famoso por su flujo migratorio y su carácter "multicultural", tanto así que al norte de Miami existe un pueblo llamado "Little Haití", conocido por ser una zona pintoresca, con pequeños locales coloridos de comida sencilla y barata.

Gran parte de quienes residen en Quilicura, Recoleta y Estación Central tienen familiares en la ciudad estadounidense. Sin embargo, optan por Sudamérica para evitar el trámite de visa -que suele demorar un tiempo- cuando ellos, por lo general, quieren salir de Haití de inmediato. Así, llegan a estas comunas y comienzan a crear su "Little Haití" en Santiago.

Odiel, por ejemplo, tomó la decisión "de un día para otro", por lo que no pudo esperar para el trámite de visa norteamericana, pese a que cinco de sus hermanos vivían allá. Cuenta que ellos tienen un negocio en que llevan contenedores de mercadería de Miami a Puerto Príncipe y que, después del terremoto de 2010, el resto de su familia se fue a Estados Unidos. "Soy el único que está acá", dice. "No veo a mi mamá desde 2009 y la extraño mucho. Me siento triste a fin de año cuando todos se juntan y me llaman". Todos los hermanos de Odiel viven en Naples, en el mismo barrio, y se ven todos los días con sus respectivas familias. "Me gustaría ir a Estados Unidos porque no puedo estar sin mi familia. Extraño la comida de mi mamá y los gritos de mis hermanos".

Pero no quiere vivir allá, solo espera poder visitarlos para luego volver a Chile y seguir cultivando su futuro aquí. "Me gusta Chile", dice, y piensa que "todos los países son iguales, la gente tiene que aprender a saber eso".

"Aquí en Chile yo empiezo mi madurez", asegura, pese a la dificultad de vivir lejos de su familia.

 "No es necesario restringir el acceso de inmigrantes"

El director nacional del Departamento de Extranjería y Migración (DEM), Rodrigo Sandoval, asegura que una de las razones por las que los haitianos se sienten atraídos por Chile se debe a que no se les exige visa de turismo. Así, pueden ingresar como turistas, buscar trabajo y postular a la visa de residencia, sin la necesidad de volver a Haití para realizar el papeleo.

Sandoval advierte, sin embargo, que hay dos problemas en cuanto al ingreso de inmigrantes a Chile. El primer inconveniente, para él, radica en la competencia de la Policía de Investigaciones (PDI), encargada del control de frontera. "Ellos fueron formados para perseguir delincuentes, no para timbrar pasaportes; entonces, es normal que analicen a las personas como un potencial delincuente", comenta. Por esta razón "siempre hay haitianos angustiados en el aeropuerto, esperando a ver si sus cercanos pasan o no". Considera que esto es un "problema del sistema", y la solución, según el jefe del DEM, estaría en que el Estado se asegure de que en las escuelas de formación policial "se amplíe el adiestramiento en términos de sensibilidad y lógicas de comprensión cultural", junto con protocolizar "al máximo" la función de la PDI en la frontera.

Para él, "no es necesario restringir más el acceso de inmigrantes", sino modificar la ley. "Con la actual ley provocamos que todos pasen por turistas, y eso nos hace perder el control. Hoy no existe un formato legal para las personas que vienen a buscar trabajo y, en la práctica, todos vienen a eso", dice. Sandoval piensa que la ley migratoria debe ampliarse y abarcar todas las razones por las cuales los extranjeros optan por Chile: para vivir, trabajar, casarse, estudiar o tratarse una enfermedad, por ejemplo.

Nueva visa por motivos laborales

La visa sujeta a contrato es el único permiso que posibilita la residencia de extranjeros en el país. Esta contempla un contrato, en el cual el empleador se compromete a pagar el pasaje de vuelta del extranjero y, si esa persona es despedida, tiene 30 días para buscar un trabajo nuevo y avisar a Extranjería; de lo contrario, se le clasifica como "irregular". "No tiene sentido lo del pasaje de vuelta porque se trata de personas que quieren trabajar acá y no en sus países", explica Sandoval. Afirma, además, que de esa manera es más caro contratar a un extranjero que a un chileno, por lo que se opta por trabajar de manera ilegal, donde los extranjeros hacen el trabajo de chilenos, pero por un monto bastante menor. "De esa forma, ambos salen perdiendo".

Como una alternativa, en marzo Extranjería creó la visa por motivos laborales. Consiste en entregar la visa a quienes tienen contrato en Chile y luego de un año comprobar que efectivamente trabajaron. Si es así, se les otorga la permanencia definitiva. Con esto, Sandoval asegura que la visa sujeta a contrato quedará para las personas que quieran venir a Chile y, a diferencia de Haití, sí requieran este documento para ingresar.



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La mayoría de los haitianos inicia su vida laboral en la Central de Abastecimiento Lo Valledor. Trabajan de vendedores, peonetas y bodegueros y consideran que es un buen lugar para comenzar.<br/>
La mayoría de los haitianos inicia su vida laboral en la Central de Abastecimiento Lo Valledor. Trabajan de vendedores, peonetas y bodegueros y consideran que es un "buen lugar para comenzar".

Foto:Óscar Órdenes

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