Fernando Montes y exclusión de la gratuidad para universidades no tradicionales:
"Esto me deja desconcertado, me hace perder toda confianza"

"Dolido" luego del anuncio presidencial del 21 de mayo, el sacerdote jesuita y rector de la Universidad Alberto Hurtado arremete contra el "poder del lobby ", que, acusa, se habría terminado por imponer en el Gobierno.  

M. Soledad Vial 

No se lo esperaba. Que la gratuidad comience en 2016 solo para los alumnos que estudian en universidades del Consejo de Rectores (CRUCh), como lo anunció este jueves la Presidenta Bachelet, tomó por sorpresa al rector de la Alberto Hurtado.

Las señales que el padre Fernando Montes había recibido eran otras. "Me habían dicho que tratarían de bajar el peso que tiene la pertenencia al CRUCh, y que la primera medida sea precisamente discriminadora, me hace perder toda confianza", afirma, sin querer entrar en detalles o personas. Y se entiende: conocida es su amistad con Nicolás Eyzaguirre, que comenzó mucho antes del Ministerio de Educación, en reuniones de amigos que también frecuentaba la Presidenta, haciendo muchas veces dúo musical con su hoy ministro. El "de los guitarreos" le puso la prensa a ese grupo que también convocaba a otro jesuita, el sacerdote Felipe Berríos; al ex presidente del Consejo de Defensa del Estado Carlos Mackenney, otro cercano a la Compañía, y al ex vocero Francisco Vidal.

Posiblemente esos afectos son los que, además de molesto, tengan dolido a Montes luego de la cuenta presidencial. "He quedado sorprendido y dolido, muy dolido, de que la gratuidad se haya limitado solo a las universidades del Consejo de Rectores. Me parece arbitrario y no tiene como primer criterio a la gente que más lo necesita", dice desde la comuna de Padre Hurtado, donde los jesuitas chilenos estuvieron reunidos este fin de semana. Y el motivo no fue solo un retiro espiritual: como cada cuatro años, deliberaron sobre la próxima elección en Roma del nuevo General, título que los hijos de San Ignacio dan al superior de la orden fundada hace casi 500 años y que informalmente se conoce como el "papa negro", por la influencia que su figura tiene en el concierto Vaticano.

Ahí estaba para el inesperado anuncio, que coincidió con una de las plenarias y le impidió seguirlo en la transmisión en directo. Su desacuerdo no es con la gratuidad; el enojo del rector es contra "el lobby del CRUCh", que, asegura, forzó la opción del Gobierno por los estudiantes de las universidades allí presentes, varios miles menos de los que estudian en las privadas.

-¿No supo del anuncio antes de la cuenta presidencial?

-Nadie me habló de esto y creo que estoy suficientemente disponible para conversar. Se habló de gradualidad, de llegar a un 70%, pero no de discriminación arbitraria.

-¿Tampoco lo conversó en alguna oportunidad con la Presidenta? Son amigos; alguna vez le habrá preguntado su visión.

-No lo he conversado con ella. He conversado con la gente del Ministerio de Educación y me parece que había buena disponibilidad. Lo doloroso para mí es que, teniendo una enorme confianza en la autoridad, me he sentido defraudado.

"Soy partidario de la reforma porque toca los problemas de igualdad. A la larga, y si el país tiene los recursos, soy partidario de un sistema que sea gratuito. Pero en las circunstancias actuales tienen que priorizarse gastos más importantes, como la educación escolar básica y media, que es donde se genera la desigualdad. Si no, se ayuda a las clases más altas y no se resuelve el problema de la discriminación".

-En el trabajo permanente que los rectores tienen con el ministerio, ¿no había tenido ninguna señal en este sentido?

-No. Habíamos oído el porcentaje de gratuidad y es razonable. Me parece obvio comenzar por el primer y segundo quintil, pero es inaceptable que pongan encima otro rasero que no son la necesidad y la pobreza del postulante, sino el poder del lobby de la institución que actúa.

-Usted ha sido particularmente crítico del CRUCh y ha pedido que cambie su actual estructura...

-Son lobbies muy poderosos, más centrados en el dinero que en la calidad y la equidad. Tengo el honor de haberles oído al rector de la Católica y al de la Chile decir que la Universidad Alberto Hurtado debería estar en el CRUCh, ¿me pueden decir por qué no estamos? Tenemos más de 60 años en Chile, si tomo en cuenta la existencia de Ilades y Cide, dos instituciones que preceden a la universidad, archiconocidas y respetadas. Además, pertenecemos a la red internacional de 200 universidades jesuitas con casi 500 años; tenemos una tradición y seriedad reconocidas, ¿por qué somos excluidos? No deseo ofender, pero pienso que se asemeja a un cartel con enorme poder de lobby.

-El ministro Eyzaguirre habló de la posibilidad de reformar el CRUCh, de abrirlo a nuevos actores.

-Después de haber escuchado y creído en alguien que respeto mucho como el ministro, esto me deja completamente desconcertado, me hace perder toda confianza. Al ministro le he oído decir que con las nuevas reformas quieren romper esa distribución que no es racional ni democrática. Hoy, que le hacen caso a la OCDE: la OCDE ha sido terminante en lo obsoleta que es la composición actual del CRUCh.

-¿Hay una visión negativa de la Nueva Mayoría hacia las universidades privadas y eso fue lo que finalmente se impuso?

-Es obvio que es así. Hay mucho prejuicio y desconocimiento de realidades concretas. Poniendo un ejemplo, la Universidad Diego Portales tiene mucha calidad, fue central en la reforma procesal penal y es mucho más integradora que otras. ¿Por qué alumnos más pobres que quieren estudiar ahí no pueden recibir apoyo y lo tienen otras universidades del CRUCh que son de peor calidad y menor acreditación?

-¿Qué perfil socioeconómico tienen sus alumnos?

-En el estudio "Mide universidad", que analiza dónde viven los estudiantes de distintas universidades, la Católica y la Chile tienen una concentración muy fuerte en los barrios altos de Santiago. Nosotros somos de las poquísimas que tenemos alumnos de todos los barrios, de todas las comunas, bien distribuidos. Somos una universidad radicalmente integradora; más del 80% de los estudiantes recibe algún tipo de ayuda.

"Nadie puede entender que, haciendo una cosa de calidad, se excluya a nuestros alumnos de estos beneficios. Me parece inicuo, injusto y antidemocrático, y pierdo confianza en las autoridades si no revisan una cosa así".

"¿De qué democracia estamos hablando?"

-¿A quiénes apunta con lobby , si usted señala que el rector de la UC y el de la Chile, que hoy preside el CRUCh, comparten su visión?

-Hay que tener mucho cuidado con la presencia corporativa de una institución que funciona dentro del Ministerio de Educación, donde tiene sus oficinas, que tiene al ministro y al encargado de educación superior sentados en su mesa, porque nos dejan fuera de la discusión de fondo. He insistido en que, por favor, dejemos las platas aparte, que el Estado vele por sus universidades, pero que los temas educacionales y sociales podamos hablarlos todos los rectores sin exclusión. ¡De qué país estamos hablando, de qué democracia estamos hablando!

-¿Conversará con el ministro para intentar revertir este anuncio?

-Es que he perdido la confianza. Es lo más triste, porque les tengo enorme aprecio a las personas y no sé qué presiones tienen, cuál es la situación. Espero que haya cordura, porque es difícil volver totalmente atrás una cosa; ampliarla siempre es más fácil.

"Hay un trato desigual e injustificado"

-Con este anuncio, ¿en qué situación quedan las universidades privadas?

-¡Imagínese la interrogante que tengo para la admisión del año próximo!

"Me cambian las reglas del juego. Tengo más del 60% de alumnos de los primeros quintiles y si a esos muchachos les ofrecen otra parte gratuita, obviamente se van a ir aunque nuestra universidad sea mejor. Están jugando con fuego. ¿Por qué les cortan las alas a estudiantes más pobres?".

-¿Qué efecto tendrá sobre el sistema, al considerar que hoy más jóvenes estudian en las Ues privadas que en las públicas?

-Es lo primero que yo les preguntaría. Y les diría que velen por la calidad, porque hoy más de la mitad de los estudiantes y la enorme mayoría de los más pobres estudia fuera del CRUCh. Si el criterio es social, me gustaría que fueran coherentes.

-Además de calidad, la Presidenta ha insistido en que el criterio de la reforma es la inclusión.

-Lo que se ha propuesto va a generar más exclusión. Hay tres o cuatro universidades donde va gente de más recursos, que tienen muy pocos alumnos becados y que podrán seguir funcionando, cobrar todavía más. Van a tener más prestigio, y por lo tanto habrá más discriminación en el sistema educacional chileno.

"Para otras universidades que hemos querido ser integradoras, podría ser la muerte si las autoridades persisten en una política errada".

-¿Qué fórmula habría propuesto usted para la gratuidad?

-Me gusta la gratuidad y tiene que ser gradual si no hay fondos, pero fijándose en los jóvenes, en las ofertas de mayor calidad, no en la mera pertenencia al CRUCh. Habría preferido becas a la gente de menores recursos hasta la cantidad que el Estado puede entregar, sin discriminaciones, poniendo dinero hasta ciertos grados de acreditación, pero eso no lo hacen porque afectaría al CRUCh, donde hay muchas universidades que están apenas acreditadas.

-¿Cómo debe avanzarse ahora? El nuevo sistema debe estar listo en enero de 2016.

-Después de esto, yo tengo dudas de todo, de la verdadera claridad en conceptos fundamentales. Si antes me han dicho que van a tratar de bajar el peso que tiene la pertenencia al CRUCh y ahora la primera medida es precisamente discriminadora, me hace perder toda confianza.

"Hoy estamos con una pregunta brutal. Nos dicen que tenemos que firmar un documento y estoy feliz de firmarlo porque el Estado tiene algo que decir en nuestras universidades, pero tengo que saber qué me van a pedir que firme. Si lo harán con criterios discriminatorios como este, me duele y sinceramente preferiría alejarme de todo el mundo universitario".

"Soy partidario de un recurso judicial"

-¿Ha podido conversar con el grupo de universidades que comparten el sistema de admisión del CRUCh?

-No hemos conversado aún. En lo personal, sería partidario de poner un recurso judicial porque no hay derecho de que en un país democrático se hagan discriminaciones. No puede ser, es contra la Constitución, afecta a los jóvenes. Hay un trato desigual e injustificado.

"O si no, de recurrir al Tribunal de la Libre Competencia, porque se habla mucho, pero a la hora de la verdad, este es un mundo que se cierra".

''He perdido la confianza; es lo más triste porque les tengo enorme aprecio a las personas y no sé qué presiones tienen, cuál es la situación".

''No hay derecho de que en un país democrático se hagan discriminaciones. No puede ser, es contra la Constitución, afecta a los jóvenes. Hay un trato desigual e injustificado".

''Hoy, más de la mitad de los estudiantes y la enorme mayoría de los más pobres estudian fuera del Consejo de Rectores. Si el criterio es social, me gustaría que fueran coherentes".

''Para las universidades que hemos querido ser integradoras, podría ser la muerte si las autoridades persisten en una política errada".

 


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Foto:CLAUDIO CORTES

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