Roberto Farriol: "El arte puede ser de la A a la Z"

Ya en su segundo período como director del Museo Nacional de Bellas Artes, el creador y académico habla del acuerdo que firmó con el MAC, tira una raya para la suma y no esquiva preguntas sobre los cambios en su equipo. "Todos tienen que seguir al director", dice.  

DANIELA SILVA ASTORGA 

-Ya completó tres años a cargo del museo. Si hace un balance tan personal como institucional, ¿en qué siente que ha fallado?

"Me habría gustado crecer más en los metros de exposición para la colección. Aunque la muestra permanente sí creció, de una sala que había en el segundo piso, en el ala sur, al ala norte. Además, hicimos seis exposiciones en torno al acervo, pero hubiese preferido más. ¿Cómo me justifico? De mil formas. Esa es una deuda que tengo; otra, el espacio físico, en lo que no hemos avanzado ni un centímetro. Aún nos pena la expansión hacia el Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Pero, en estricto sentido, con la alianza que firmamos sí crecimos espiritualmente", comenta Roberto Farriol (1956), artista y por más de dos décadas académico de la Escuela de Arte UC, que igualmente dirigió. Eso, hasta un par de años antes de asumir, vía concurso, la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), en 2012.

Pero antes de hacer su cuenta negativa, Farriol detalla los puntos positivos de su balance. Habla sin liberarse jamás de su postura institucional. Habla como si estuviese dando cátedra: explica con detalle, cita episodios de la historia del arte, a sus protagonistas, vuelve atrás y, con énfasis, pronuncia palabras como cambio, intolerancia, nuevas miradas y múltiples verdades. En especial, cuando se refiere a "Arte en Chile: tres miradas", la exhibición que en 2014 reemplazó a la anterior muestra permanente.

Para el director, esa renovación es un punto clave y valioso de su gestión. Siente que representa y conjuga varios de los objetivos de su plan estratégico. "Uno de ellos -dice- es dar cuenta de que el museo es mucho más que un museo, y de que hay un cambio en la forma de percibir la historia. Eso, entendiendo que debíamos cambiar la idea de museo que existía, la de un museo que estaba instalado en la historia y no en la revisión de la historia, lo que es distinto".

-¿Sugiere que el museo estaba estancado en un estilo o época?

"No quiero decir que pasamos del negro al blanco. Sería injusto, ciego, inconsistente. Esta es una carrera de posta y cada director ha hecho lo suyo. Lo que hemos venido ejecutando, que es reflejar historia e introducir variables con intervenciones en la colección, ya se hacía. Cuando uno se instala aquí, tiene la misión de crecer, y eso lo interpreto como abrir y enriquecer. Soy el primero en decir que para una obra no existe una sola lectura".

-Innovar en un museo con tanta historia no es simple. ¿Cómo toma las críticas que ha recibido por muestras como "Arte en Chile" o la de Los Jaivas?

"Si uno hace un gesto, algunos lo encontrarán legítimo; otros no, como a quienes les parecen desagradables las cosas que no comprenden, y solo aceptan lo que reconocen. Pero cuando uno está dispuesto a entender que el arte puede ser de la A a la Z, las críticas sobre lo que uno hace se entienden desde esa perspectiva. Solo son visiones e ideas distintas del arte. El museo debe estar abierto, estamos para buscar amplitud nacional. Si no abrimos espacio para cruzar miradas, no será un museo de todos".

Liderazgo misceláneo

Cuando habla de déficit de espacio, Farriol menciona al Museo de Arte Contemporáneo porque comparten edificio. Y el proyecto de ampliar el MNBA -usando la mitad del MAC- le pena, porque se archivó desde que, hace dos meses, los museos están conectados por un corredor interior. Ahora, ambas instituciones ofrecen un recorrido común. Y hay buenos números: en la primera quincena, más de 7 mil personas pasaron de un museo a otro. Lo que Farriol incluye en sus cuentas positivas, tal como el incremento de asistentes: si en 2012 se registraron unas 242 mil visitas; en 2014, fueron 335.915.

Un punto negro, a juicio rápido del público, es la poca presencia de grandes artistas extranjeros en el programa de 2015. Comenzó con Mario Carreño; sin embargo, ahora, después de la exposición temporal sobre Gil de Castro, el museo presentará una retrospectiva de Sergio Castillo y una colectiva de acuarelistas. ¿Qué pasa con lo foráneo? " Piano piano, ¿de qué hablamos al decir internacional? Puede ser también un artista nacido aquí, pero de rango internacional (como Sergio Larraín). Los grandes proyectos son millonarios y dependen de muchas variables. En todo caso, para fin de año sí pensamos presentar una gran exhibición extranjera", apunta.

Los tiempos de Farriol -que en enero inició su segundo período- han estado marcados por cambios en el equipo curatorial. A fines de 2013, la curadora Soledad Novoa dejó el cargo, porque no le renovaron contrato. Y a mediados del año pasado, arribaron al museo Gloria Cortés, quien venía del Centro Cultural La Moneda, y Macarena Goldenberg, desde la Sala CCU. Pero, a inicios de mes, esta última renunció a su cargo a través de una carta que se hizo pública y que contenía críticas al esquema de trabajo del MNBA.

-Ante estos cambios en el equipo, ¿hizo su revisión de cómo se trabaja en el museo?

"Cuando uno asume una responsabilidad debe ser capaz de negociar, dialogar, aprender. Todos tenemos que trabajar con jefes, sumarnos, y en ese sentido creo que no hay nada extraordinario aquí. Simplemente, hay un director, un equipo, y todos tienen que seguir al director".

NUEVA CURADORA

Tras la salida de Macarena Goldenberg, asumió como una de las curadoras del museo Paula Honorato (1971). Es licenciada en Estética de la PUC y doctora (en curso) en Estética de la U. de Chile.



 Una colección en crecimiento

Este año, tal como en el período pasado, el MNBA cuenta con $100 millones para la adquisición de obras. Durante 2014, entre otras, se compraron 40 fotos de la serie "Ephemera", de Luis Poirot, y 32 acuarelas de Israel Roa, además de imágenes de Sergio Larraín, con fondos adicionales. ¿Cómo se define qué comprar? "Es variado -dice Farriol-, no hay una línea. En el caso de las obras del siglo XIX, por ejemplo, nos llegan ofertas, y las evaluamos aquí o con especialistas". El museo no cuenta con un comité de adquisiciones, como suele verse en grandes instituciones internacionales. O, sin ir muy lejos, en el Mali de Lima.



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<b>Una vista</b> de la nueva exposición permanente Arte en Chile: tres miradas, con serie Cautivas, del fotógrafo Jorge Brantmayer.
Una vista de la nueva exposición permanente "Arte en Chile: tres miradas", con serie "Cautivas", del fotógrafo Jorge Brantmayer.
Foto:JORGE SEPÚLVEDA

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