Entrevista al académico de la U. de Tsinghua Daniel Bell:
"Creo que habrá una pérdida gradual del control sobre la economía en China"

Autor de "The China Model" sostiene que las caídas de la bolsa son un ajuste esperable y que hay consenso entre los líderes de que el foco no solo debe estar en el crecimiento, sino que en otros temas, como la sustentabilidad medioambiental.  

Alicia Tagle Crichton 

Las señales que está transmitiendo la economía china en los últimos meses preocupan al mundo. El crecimiento se ha desacelerado, la bolsa ha sufrido abruptas caídas y el Banco del Pueblo de forma inusual devaluó el yuan en más de 4%. Sin embargo, quienes no parecen alarmados son los líderes chinos, que ven la situación como una oportunidad para continuar "mejorando e innovando".

"Hay consenso de que el foco no tiene que estar solo en el crecimiento económico ahora", explica a "El Mercurio" Daniel Bell, profesor de teoría política y filosofía en la Universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas de Beijing, precisamente donde el Presidente Xi Jinping estudió en los años 70.

"Hay muchas otras cosas que importan ahora, como la sustentabilidad medioambiental y dar un giro de una economía orientada a la exportación hacia una más conducida por los servicios y el consumo interno. Y naturalmente eso significa que la tasa de crecimiento irá hacia abajo con los años", agrega.

Según el académico canadiense, lo que realmente preocuparía al gobernante Partido Comunista sería que se redujeran los puestos de trabajo y que los ciudadanos vieran comprometidos sus ahorros. Por eso aclara que no ve una "amenaza existencial al sistema, como lo reflejan los medios occidentales". "La caída de la bolsa es más bien un ajuste sobre la base de niveles muy altos, un ajuste que era esperable. Y la devaluación de la moneda está asociada con tener más convertibilidad del (yuan) renminbi y permitir que más fuerzas del mercado puedan determinar su alcance".

Autor de numerosos libros, el último "The China model", Bell vivió ocho años en Hong Kong para instalarse hace 11 en Beijing y estuvo esta semana en Santiago para dar una conferencia en la Universidad Andrés Bello.

-Entre las cosas que busca el gobierno chino con las zonas de libre comercio piloto, como la de Shanghai, está convertir al yuan en una divisa de peso internacional. ¿Cómo pretende lograrlo con el fuerte control que hemos visto sobre la economía?

"El modelo chino es muy centralizado, pero en muchos aspectos es descentralizado. Y una virtud es que permite la experimentación en niveles inferiores del gobierno, para ver si funcionan -incluyendo reformas económicas- y así replicarlas en el resto del país. También lo hacen para mejorar la transparencia, para tener distintos sistemas de incentivos. Es lo que ocurre con la liberalización del renminbi.

Es una buena forma de llevar a cabo reformas en un país grande como China, donde no quieres probar todo de una sola vez".

-¿Pero pretenden mantener así de fuerte el control sobre la economía y la moneda?

"Mi punto es que se ha permitido menor control en niveles más bajos del gobierno central, se han permitido experimentos y proyectos privados, reformas al mercado y experimentación con la moneda. Después de ver si funciona sin generar demasiada inestabilidad, se ve si se puede generalizar al resto del país. Hay control en la parte superior, pero creo que habrá una pérdida gradual del control".

-¿Cómo se estableció esta gradualidad en las reformas?

"Se dieron cuenta de que, bajo Mao Zedong, esa constante especie de revolución a nivel nacional dejó un gran desastre. Primero fue el 'Gran salto adelante' (1958-1961), que provocó la muerte de decenas de miles de personas y luego la 'Revolución cultural' (1966-1976). Entonces Deng Xiaoping adoptó esta estrategia para reformar China, pero de una manera mucho más cauta y experimental".

Volver a Confucio

En el campo social, las últimas reformas llevadas a cabo por el actual liderazgo han permitido flexibilizar la política del hijo único, una mayor movilidad en el territorio y ampliar el rol de los mercados.

"Creo que habrá continuos movimientos hacia mayores libertades personales, lo que ha sido la tendencia en las últimas tres décadas", sostiene Bell.

No obstante, este proceso tiene otra cara que es la concentración de poder por Xi, el Presidente más fuerte desde Mao.

Una forma para hacer converger estas políticas a los ojos de la sociedad, ha sido retomar los valores del confucianismo, doctrina que enfatiza la jerarquía y la obediencia para construir una sociedad armónica.

"Revivir el confucianismo está relacionado con diversos temas. El primero es lo que podemos llamar la crisis de la legitimidad ideológica, porque el marxismo ya no parece ser una ideología fuerte y motivante para la mayoría de la gente, especialmente las generaciones más jóvenes, incluso miembros del partido", asegura el académico y agrega que la antigua doctrina también provee de un sistema de valores cuando el progreso económico que ha tenido China ha hecho a la "gente más individualista" y ha generado "un declive en la responsabilidad social".

En este sentido, la duracampaña anticorrupción de Xi Jinping -que ha encarcelado a altos dirigentes- está también relacionada con la intención de retomar los valores del confucianismo, sostiene.

"En democracia, los líderes tienen la legitimidad de haber sido elegidos y si son corruptos, no son una amenaza existencial para el sistema, porque la gente puede votar por nuevos líderes. Pero en China tienen distintas fuentes de legitimidad, incluyendo el nacionalismo, el buen desempeño económico y la meritocracia. Ellos tienen el apoyo de la gente porque supuestamente tienen habilidades superiores y virtud. Y si son corruptos quiere decir que, por definición, no tienen virtud (...). Entonces la corrupción es una estaca en el corazón del sistema y si no la frenan todo el sistema va a colapsar".

 La crisis ideológica

"Los valores que mantenían al partido unido eran marxistas, pero obviamente no están funcionando más", asegura Daniel Bell. El académico comenta que sus estudiantes, quienes debieran ser muy conservadores (comunistas) y entre quienes estarán probablemente los futuros líderes del país, "ya no se ven motivados por el marxismo".

"Todos sabemos que el partido es más capitalista, ¿y cómo puedes ser un partido comunista que se abre al capitalismo? Es lo que ocurrió durante el gobierno de Jiang Zemin (1993-2003), y en el momento hubo un debate sobre cambiar el nombre del partido. El partido ya no es comunista en términos de cómo opera y de su legitimidad ideológica".



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Foto:JOSE ALVUJAR


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