Rodrigo Azócar denuncia problemas "intencionales" en operaciones del Metro:
"No vamos a aceptar chantajes"

En medio de movilizaciones de conductores, la empresa detectó irregularidades en el sistema. Al no encontrar fallas técnicas, la conclusión del presidente del tren subterráneo es tajante: "Estamos hablando de un conjunto de dirigentes sindicales que están actuando al margen de lo legal".  

Fernanda Vallejo y Óscar Delbene 

E ran alrededor de las siete de la tarde del lunes 17 de agosto cuando un grupo de pasajeros de la Línea 5 del Metro vivió una situación inusual. El conductor del tren en el cual viajaban activó el altoparlante para dirigirse a ellos. No se trataba del habitual "se inicia el cierre de puertas" ni el anuncio de la próxima estación. "Los conductores del Metro de Santiago estamos denunciando las condiciones de higiene y seguridad a las que están expuestos los trabajadores de Metro", era la proclama.

La escena fue publicada en un video de YouTube por el Sindicato N°7, grupo de trabajadores al cual pertenece este conductor, que protesta en contra de sus condiciones laborales. Según afirma la misma agrupación, esta operación se ha realizado al menos cuatro veces en cada una de las líneas del tren subterráneo. La agrupación de conductores que se denomina "Movemos Santiago" se encuentra en movilizaciones desde los últimos días de julio.

Sus exigencias, sin embargo, estarían fuera de plazo, según explican desde la administración de Metro, ya que se trata de la unificación de dos gremios con convenios colectivos vigentes. Cuando el pasado octubre los sindicatos 3 y 4 se fusionaron, el primero había negociado sus condiciones para los futuros tres años, mientras que el segundo mantiene un convenio con vigencia hasta diciembre de 2016.

Es en ese contexto que el presidente del directorio de Metro, Rodrigo Azócar, indica que la compañía llega a acuerdos con sus trabajadores "cuando las cosas funcionan dentro de parámetros normales". Es por esto que es firme al asegurar que las protestas no están dentro de límites acostumbrados, ya que "aquí estamos hablando de un conjunto de dirigentes sindicales que están actuando al margen de lo legal".

El ingeniero cataloga el uso de altoparlantes para fines personales como algo que está "absolutamente prohibido". "Es una herramienta de trabajo, y ellos la están usando hoy para afectar el servicio de los pasajeros con objetivos subalternos", afirma.

"Ruedas cuadradas"

No obstante, la escena del lunes 17 no es la única que ha vivido Metro en los últimos días. La compañía -que ha sido mencionada como ejemplo por su carácter estratégico por los defensores del reemplazo interno en el marco de la reforma laboral- ha experimentado retrasos en el tiempo de estacionamiento de los trenes, cuando se encuentran con las puertas abiertas. Esto implica un aumento en los tiempos de viaje y se "afecta a miles de pasajeros" (ver infografía).

"Esto es como decir 'yo, como tengo la posibilidad de parar el Metro, tengo la posibilidad de parar Santiago'. Tiene un sentido de alteración del orden público. Lo que nosotros estamos diciendo es que no vamos a aceptar ser parte de eso ni que los pasajeros sean utilizados para eso. No vamos a aceptar chantajes", dice Azócar.

En ese contexto, han ocurrido situaciones como la simulación de una cartera atrapada o una persona atascada, circunstancia bajo la cual el conductor está obligado a abrir nuevamente las puertas, lo que conlleva a que la operación se retrase. El resultado: menos circulación de trenes y aumento en los tiempos de viaje. "Nosotros no estamos disponibles para que alguien, por darse un gustito, afecte eso. Claramente, yo creo que aquí todas las cosas tienen un límite y ellos traspasaron las fronteras", advierte el presidente de Metro.

Tras detectar este fenómeno, la empresa no identificó fallas técnicas, por lo que la conclusión a la que llegaron apunta solamente a los dirigentes que se encuentran movilizados. Azócar califica de "intencional" las acciones de los conductores del Sindicato N° 7 al retrasar los trenes. "Lo que están haciendo es lo que en la jerga técnica se denomina 'ruedas cuadradas', es decir, me voy a demorar el doble", con el objetivo de generar un descontento en los usuarios, afirma.

Disconformidad que se ha visto reflejada en redes sociales, reconocen desde el directorio, pues estudios de la empresa muestran que los pasajeros habían manifestado una percepción positiva del servicio, pero que en estas últimas semanas ha empeorado. Incluso, la compañía indica que trabajadores que no forman parte de las movilizaciones son insultados y agredidos por pasajeros molestos a causa de los retrasos.

Desde el directorio manifiestan que actuarán "con firmeza" si el escenario no sigue de la misma forma. Aumentar la seguridad y la fiscalización son algunas de las medidas que pretenden implementar si se repiten situaciones como las demandas por altoparlantes. Asimismo, se ordenó a la administración continuar con el diálogo en las mesas de trabajo y respetar el derecho de los trabajadores a manifestarse, con dos condiciones: "(La manifestación) tiene que ser pacífica y no puede afectar a los pasajeros", asegura Azócar.

"En ningún momento hemos entorpecido la circulación de trenes"

"No estamos buscando una negociación colectiva, ya que eso sería pedir un aumento salarial", dice Daniela Pérez, presidenta del Sindicato N° 7, argumentando que sus demandas no son ilegítimas. Admiten el uso de altoparlantes para difundir sus peticiones, pero niegan que estén rompiendo alguna norma, ya que afirman que no existe un reglamento para hablar por el altavoz.

Además, en el Sindicato N° 7 desmienten que los retrasos en las líneas de Metro sean intencionales. "Nosotros en ningún momento hemos entorpecido la circulación de los trenes", aseguran, y advierten que "si hoy hay retrasos son por los trenes que están en mantención y por falta de conductores".

Para abordar los temas que preocupan tanto a la empresa como a los trabajadores, semanalmente se realizan mesas técnicas de trabajo con cada sindicato. Cuatro ámbitos son abordados en las reuniones: condiciones laborales, seguridad y salud laboral, liderazgo y compensaciones. Precisamente estos puntos son parte de las exigencias de la agrupación "Movemos Santiago". Fin al subcontrato, mejoras en salud, correcto pago de las horas trabajadas y aumento de medidas de seguridad son los principales puntos de los trabajadores. El presidente del directorio advierte que las demandas no tiene sustento "o son casos puntuales que la administración ha estado trabajando en mesas de trabajo formales".

Mañana, el sindicato espera recibir un análisis de los temas que han abordado en las mesas de trabajo. Aseguran que se sentirían conformes si se transparentan los sueldos y se digitaliza la contabilización de las horas trabajadas. El miércoles, en tanto, realizarán una asamblea para analizar las propuestas que les entregue la administración.

 


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