ELMERCURIO.COM Volver

 
Julio Iglesias: "Ya no sé escribir, mi árbol está absolutamente seco"

Domingo 18 de octubre de 2015

El cantante dice que no hay autores tan creativos en la música como los mexicanos.

Foto:AFP
El máximo ídolo de la música en español explica por qué se despidió de los estudios de grabación, aunque no de los escenarios. También habla del romance de su ex esposa, Isabel Preysler, con Mario Vargas Llosa, y de una desafortunada visita suya a la cárcel de Valparaíso a mediados de los setenta.
 


José Vásquez 

Julio Iglesias es drástico, demasiado radical consigo mismo. Cada ironía suya guarda algo de verdad, pero una risotada, del tipo que no abandona su estampa bronceada, desdramatiza sus a veces autoflagelantes respuestas. Porque al final, igual como canta en su primer éxito, dice que "la vida sigue igual", y a sus 72 años lo que le queda es celebrar.

El cantante de habla hispana que más álbumes ha vendido en el planeta (300 millones de copias) decidió no volver a grabar nunca más un disco. Historia terminada, avisa, porque se cansó del encierro de los estudios de grabación. Aclara, eso sí, que no abandonará los escenarios.

Acaba de terminar una gira en China y algunas presentaciones en México, para comenzar a detallar un itinerario que lo llevará por Dubai, Qatar, Singapur y Tailandia. "¿Ir a Chile? Me encantaría volver, he estado ahí cientos de veces, creo que solo me falta cantar en Arica y en Punta Arenas. El próximo año puede que vaya, pienso hacer una gira por Latinoamérica", anticipa al teléfono desde su hogar en Punta Cana. El viaje sería parte de la promoción de su recién lanzado último trabajo "México", donde tributa con canciones como "Usted", "Échame a mí la culpa" y "Se me olvidó otra vez", de los principales compositores de ese país como José Alfredo Jiménez y Alberto Aguilera, entre otros.

-Hace poco anunció que "México" fue el último disco que grabó en su carrera. ¿Hay que creer en esa declaración?

"¡Hombre! El estudio tiene muchas paredes y tiene nada más que una puerta, entonces me parece que ya es tiempo de que no debería tener ninguna puerta, ni ninguna pared, ya es tiempo de no perder tanto tiempo. El estudio te agarra demasiado, te fuerza a ser muy perfeccionista y te hace muy inseguro, y eso ya no es para mí".

-Si fue el último, ¿no hubiese sido mejor despedirse con un repertorio de temas inéditos?

"Primero, ya no sé escribir, mi árbol está absolutamente seco, no encuentro ni una hoja. Sin embargo, la raíz del árbol es más artista que nunca, es un tronco al que le pones luces y parece una maravilla. Pero como no tengo hojas, no tengo emociones como para escribir otra vez 'La vida sigue igual' o 'Abrázame', entonces lo que hago es robar. Y se me ocurrió robar un poco de lo que mi madre cantaba, con lo que yo nací, esa música impresionante de esos autores mexicanos que son increíbles y que yo sé que a tu papá, a tu mamá y al mundo entero le gustan. Hice una cosa de riesgo, y el riesgo siempre es bonito".

-¿Entonces por qué no arriesgarse con canciones nuevas?

"No es que no me atreva, es que he hecho muchos discos. He hecho ochenta y tantos discos, he cantado en el mundo entero. Me he pasado, de los 47 o 48 años que llevo cantando, unos 25 años físicos en el escenario. Eso es mucho tiempo, y cuando yo cuento el tiempo y me doy cuenta de que no hay nada que lo pueda detener, lo que hago es no tener paredes porque, de hecho, apunto a todos lados cuando salgo al aire".

Viva México

"Elegí tributar a México porque, aunque ofenda un poco a otros países, no creo que haya música o autores tan prolíficos y tan creativos como los mexicanos en estos últimos 70 años. De ahí vino José Alfredo Jiménez, que ahora ya es un monstruo, y otros tipos de autores que escribieron las cosas más sencillas de la vida, pero con una profundidad gigantesca. No se puede cantar al amor y al desamor como lo hizo José Alfredo Jiménez, es muy difícil".

-Usted mantuvo su interpretación clásica en el disco, ¿Se hubiese atrevido a probar el desgarro mexicano?

"El mariachi tiene trompetas fuertes. Entonces, cuando el cantante mexicano lógicamente interpreta con las trompetas, la voz tiene que ser más fuerte para darle significado a las palabras. Todo eso se refleja en este disco, pero de manera contraria, yo le he puesto el colchón, le he puesto los loops, no el new age, pero un sentido más moderado del desgarro maravilloso que tiene la música mexicana. Como las palabras lo dicen todo, no he tenido que superar lo insuperable. Intenté hacerlo muy personal y lo más importante es que la crítica mexicana me ha dado el okey, y eso, para mí, era importantísimo".

 "Si están felices, eso a mí me encanta"

Isabel Preysler ha multiplicado sus apariciones mediáticas al confirmarse recientemente su relación sentimental con el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Ambos han sido portada de diversas publicaciones, generando gran interés en la prensa. La mujer fue la primera esposa de Julio Iglesias, con quien estuvo emparejada entre 1971 y 1978. De esa relación nacieron el cantante Enrique Iglesias, Julio Iglesias Jr. y María Isabel, conocida como Chábeli. Entre risas, la voz de "La carretera" da sus impresiones de esta nueva pareja: "Yo no me meto en esas cosas, para empezar porque primero que todo yo tengo mucho respeto por mi mujer y mucho respeto por el Nobel, que me encanta. (Isabel Preysler) fue mi primer amor y la quiero muchísimo. A mí lo que me parece es que si están enamorados y la pasión ha surgido, por mí no hay milagro".

-¿Le da su bendición a la relación entonces?

"No, yo no le doy ninguna bendición a nadie. Yo lo que digo es que si están felices eso a mí me encanta".

Su fallida visita a la cárcel de Valparaíso

En 1975, Julio Iglesias estaba en la Quinta Región para participar en el Festival de Viña. Ahí se gestionó que fuera a interpretar algunas canciones para los reclusos de la cárcel de Valparaíso, pero no fue bien recibido.

"Me acuerdo perfectamente bien", dice. "Las puertas grandes en Valparaíso, no sé quién me invitó y me llevó. Canté, me gritaron, seguramente me dirían, 'cabrón, maricón', y me fui. La verdad es que en esos tiempos de la vida mía, donde el instinto era más grande que el raciocinio, porque mi cabeza no se había puesto en contacto con el corazón, seguramente diría muchísimas tonterías, de las cuales también estaría arrepentido".

-Usted habría dicho cosas relativas a su propia falta de libertad por sus compromisos artísticos, lo que generó molestia.

"No me acuerdo de las tonterías que dije, eso significa que eran muy banales, porque hay unos momentos en mi vida donde me he subido a una nube y hasta que no ha venido la lluvia fuerte no me he bajado de ella. Y cuando la lluvia ha venido, seguramente era tarde, y habré dicho alguna tontería y los que estaban allí razonarían con propiedad. Esa gente probablemente ya me habrá perdonado y yo, por supuesto, estoy arrepentido. Yo no he sido figura, ni siquiera hoy he sido figurilla. Yo quiero que entiendan que la vida me ha enseñado después de tantos años a juntar nuestros malos sentimientos y entender quién es el que sufre, el trabajo que le cuesta a la gente comprar un disco, el trabajo que le cuesta a la gente ir a un concierto. Antes no me daba ni cuenta, lógico, tenía 23, 24 o 25 años, empezaba mi vida, vivía en una nube, venía de un accidente gravísimo donde la vida se había acortado para siempre y de repente las consecuencias de ese accidente desaparecieron y empecé a revivir y cuando estás reviviendo la euforia es cien veces más grande que cuando estás viviendo, y no se equivoca".

¿Le gustaría volver al Festival de Viña del Mar?

"Viña ya está en mi alma y no la va a sacar nadie de ahí. ¿Para qué voy a exponerme con ese vino maravilloso que tomé hace 30 o 25 años para probar un vino nuevo? Tengo ese vino en el alma y el gusto de ese vino totalmente en mí. Son imborrables los momentos que pasé en Viña, desde el primer día que canté. Desde entonces hay viñas, como digo yo, que son imborrables, y gustos y sentidos que no se pueden ya mejorar, aunque cante mejor, no será igual".