Las secuelas que quedan en las familias tras la violencia de los asaltantes
Cómo sobrevivir al terror de la delincuencia: El dramático relato de dos mujeres víctimas

La hija de Sara Bannura, quien enfrenta un largo y complejo tratamiento médico tras ser arrastrada y atropellada por quienes le arrebataron el auto, tras un "portonazo" en Huechuraba, y la viuda de Joaquín Salvadores, el concesionario de una bencinera de Recoleta asesinado por asaltantes, cuentan cómo lo hacen para continuar sus días después del horror.  

Lilian Olivares  Gloria Quiero: "Trato de transformar el tremendo dolor de una muerte injustificada... ¿cómo seguir?"

El domingo pasado, Gloria Quiero cumplió 50 años.

Desde hace meses su marido, Joaquín Salvadores (54), venía preparando la fiesta. Tenía unos 90 invitados.

Todo el año tomaron clases de tango, porque el domingo iban a bailar para los amigos.

El 21 de septiembre asaltaron la bencinera Copec de El Salto, que administraba Salvadores.

Gloria estaba en su oficina. Recibió un llamado en que le dijeron que se fuera al Hospital San José porque a Joaco , como le dice, lo habían asaltado. Cuando llegó, lo estaban operando.

De repente apareció un médico y le dijo que Salvadores no resistió la operación.

-¿Y?

Preguntó Gloria.

-Un balazo le atravesó el tórax, el hígado y la aorta.

-¿Y?

Volvió a preguntar, bloqueando el razonamiento.

-Es que hicimos todo lo posible...

No puede explicar lo que vivió en ese momento: "Sientes que te acaban de arrebatar al amor de tu vida, piensas en los niños... todo en un segundo".

Las fotos de familia proyectan la felicidad de esta pareja penquista, que se encontró cuando ambos estaban separados, él con tres hijos y ella con dos. Tuvieron un sexto, hoy de 13 años. Llevaban 18 años juntos. Hicieron realidad eso de "los tuyos, los míos y los nuestros", para construir un presente y planificar un futuro que ese 21 de septiembre quedó trunco.

Fue todo muy rápido.

-La secretaria me dijo que no hubo intercambio de palabras. Los tipos se acercaron, Joaco se paró instintivamente y le dispararon ahí, a través de la puerta (de vidrio). Luego apuntaron a la secretaria y le dijeron que abriera la caja fuerte, que pasara sobre él, que estaba tendido en el suelo. Y después se fueron.

Cuenta que en los últimos meses Joaquín vivió asaltos permanentes en la bomba y que ya no dormía tranquilo. "En una semana hubo cuatro asaltos en la noche. Estaba aterrado, además porque manejaba mucho dinero en efectivo". Dinero que iba personalmente a retirar el fin de semana y lo llevaba a la casa, para depositarlo el lunes con el riesgo de que lo siguieran. En un tiempo el dinero lo retiraba un camión de valores, hasta que los comenzaron a asaltar, les pusieron más exigencias y retiraron ese recorrido.

Todo eso le daba vueltas en la cabeza a Gloria, cuando de repente se le ocurrió que ahí podía estar la fórmula para "tratar de transformar el tremendo dolor de una muerte injustificada en algo que tuviera sentido". Surgió la idea, con el apoyo de la bancada transversal contra la delincuencia, de promover un proyecto de ley para disminuir el uso de dinero en efectivo, permitiendo el empleo de una tarjeta no bancaria, que funcionara con un sistema similar a la tarjeta BIP del Transantiago. "Desde que existe la tarjeta BIP dejó de haber asaltos en los buses. Pero se sigue asaltando a farmacias, bombas de bencina, a toda la gente que maneja efectivo, porque los delincuentes quieren dinero fácil. Me da mucha pena lo que está pasando; no existe conciencia de lo que están destruyendo".

En el camino descubrió que existe ya en el Congreso un proyecto de ley que permite la emisión de medios de pago con provisión de fondo por entidades no bancarias, desde 2013.

La semana que termina se reunió con el presidente de la Asociación de Bancos y con el superintendente de Bancos, acompañada de los diputados de la bancada transversal antidelincuencia. Ambas autoridades apoyaron su iniciativa de empujar el proyecto para que el Ejecutivo le ponga urgencia y pronto se apruebe la ley que, ojalá, dice, lleve el nombre de Joaquín Salvadores, a quien mataron para arrebatarle dinero en efectivo.

El domingo pasado, Gloria no quería levantarse. Solo esperaba dormir. Hasta que recibió el llamado telefónico de un sacerdote que le dijo: "Ponte linda y síguele la onda". Entendió que era una señal del Joaco. Ese día, todos los hijos, amigos y familiares de Joaquín fueron con ella a una misa en la capilla del Colegio Manquehue. Después regresaron caminando a la casa de los Salvadores-Quiero y cantaron hasta el amanecer.

-Transformamos mi cumpleaños en un homenaje a Joaquín, un hombre extraordinario, trabajador, responsable, generoso, gran compañero de vida...

Han pasado 33 días desde que lo mataron.

-Yo pensé que se podía ir pasando, pero siento que cada día tengo más pena. Lo echo de menos. ¿Cómo seguir?

Constanza Henríquez: "Vi cuando atropellaron a mi madre y se fueron con el auto, intentando botarla"

Estaba recién adaptándose a su nueva etapa de vida como jubilada. La tecnóloga médica Sara Bannura, 62 años, había jubilado en la Clínica Alemana en marzo pasado.

Llegaba la hora de organizar cómo sería su rutina, ahora que ya no tenía que cumplir una jornada laboral como lo hizo casi toda su vida, especialmente después de separarse y quedar con dos hijas, una de 4 y otra de 8 años, a las que crió sola y hoy son profesionales de 34 y 38 años.

"Nuestro mundo éramos las tres", dice Constanza Hernández Bannura, su hija de 34, diseñadora.

Ese jueves 27 de agosto, Constanza llegó a casa, en un condominio de Huechuraba, y su madre le dijo que iría al mall a buscar un examen y pasaría al supermercado. "No saques tu auto, mamá. Llévate el mío", le dijo la Cony para facilitarle las cosas. Sara aceptó y partió en el Chevrolet Spark GT verde, un modelo pequeño, urbano.

-Llámame cuando estés llegando, para esperarte afuera.

Fue lo último que le dijo Cony. Pero su madre no la llamó.

Al anochecer, vio las luces del auto. Luego escuchó la bocina. A continuación, los gritos de una vecina: "¡Ayuda, ayuda!".

Salió corriendo a la calle y vio cómo Sara era arrastrada por extraños que estaban a bordo de su Chevrolet Spark.

-Ellos sacaron a mi mamá del auto y ella se asomó por la ventana y empezó a tocar la bocina. Le subieron el vidrio y ella seguía afirmada, colgando del auto, mientras los tipos zigzagueaban para que cayera. Yo vi cuando la atropellaron y se fueron con mi auto.

Cuando todo eso ocurría, se acercaron un microbusero, dos vecinos, los guardias del condominio y del condominio del frente.

-La mala suerte fue que mi mamá, como es flaquita, cayó hacia atrás pero abajo, entre las dos ruedas, y una de las ruedas de atrás le pasó por el tórax. Entonces mi mamá salió volando como 30 metros.

Fueron apenas segundos. Todos vieron, y se acercaban a pegarles a los ladrones -están cansados de los robos en el sector- cuando estos arrancaron.

-Mi mamá estaba tendida en el suelo, con los ojos abiertos. No sé si estaba lúcida.

Unos vecinos le prestaron los primeros auxilios. La llevaron primero al Hospital San José, porque era el más cercano.

-En el San José no tienen Neurocirugía, así que no le podían hacer nada en la cabeza. Tampoco la podían trasladar al Hospital de Neurocirugía. Teníamos otras 8 clínicas para llamar, porque mi mamá tiene isapre, pero en ninguna tenían camas.

El diagnóstico era politraumatismo. Al caer, Sara se hizo una fractura de cráneo.

-Tenía dos hematomas internos en el costado frontal y dos externos en la parte de atrás. Tuvieron que drenar los hematomas, aparte de sacarle el hueso de la calota (bóveda craneal), para descomprimir.

Pero todo eso lo hicieron en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, desde donde a las cinco de la tarde del día siguiente les avisaron que a las nueve de la noche se desocuparía una cama.

Los colegas de Sara Bannura en el departamento de Imagenología en la Clínica Alemana se preocuparon de conseguirle una ambulancia con todos los equipos de urgencia.

-Nosotras (su hermana y ella) no dormimos como en cinco días. Fue un descalabro completo de nuestras vidas. Y en tanto teníamos que firmar muchos papeles y autorizar todos los procedimientos que le hicieran. Ya nada siguió como era.

Cuenta que, además de todos los daños craneanos, su madre quedó "con el tórax volante", completamente fracturado en el lado izquierdo, y con el pulmón perforado.

-Lleva cinco operaciones: calota, reconstrucción del tórax, cirugía al intestino que se perforó... está con colostomía todavía. Le faltan dos cirugías, Lleva un mes y medio en cama, está desnutrida. Lo bueno es que no va a quedar con lesión motora, pero no se sabe si tendrá neurológicas. Eso es lento.

-¿Cuándo crees que la tendrán de vuelta en casa?

-¿Quizás para Navidad? A los 3 meses vamos a saber si hay algo más grave, y en un año más vamos a ver las lesiones reales con que quedará.

Como son tres mujeres las que viven en la casa, habían tomado medidas de seguridad para protegerse de la delincuencia.

-Nos llamábamos por teléfono antes de llegar y tocábamos la bocina. Por eso mi mamá tocó la bocina. Y se quedó aferrada porque estaba protegiendo mi auto. Si hubiera sido el suyo, no lo habría hecho. Mi mamá... una mujer que se sacó la mugre trabajando durante 30 años y este cabro chico, porque quiere ganárselas todas fácilmente, le hace esto y nos destruye el corazón.

Pedirán 20 años para asaltante

Dos días después del "portonazo" apareció en Conchalí el Chevrolet Spark verde. A pocas cuadras vivía uno de los inculpados como autores, un muchacho de 21 años. Aún no encuentran a su cómplice.

-Hernán Hernández, el detenido, fue quien le pegó un manotón a mi mamá. Él iba manejando.

El juicio está por empezar. "Tomamos un abogado y nos querellamos. Este cabro ya tenía un robo con intimidación y estaba cumpliendo una pena alternativa en vez de estar encerrado los 4 años y un día que le correspondían. Nosotras pedimos pena efectiva de 20 años. Y los diputados Daniel Farcas, Gonzalo Fuenzalida, Gabriel Silber y Claudia Nogueira se hicieron parte de la querella".

Iniciativa

"No puedo creer que alguien, de malo, venga y diga "yo voy a matar a este y le voy a fregar la vida. Si alguien por unas lucas es capaz de matar a otro, es porque de verdad no hay conciencia. Por unos billetes dejaron destruida a una familia", dice Gloria Quiero.

Por eso -continúa-, es necesario hacer algo positivo, y cree que el proyecto que está promoviendo ayudará y será una forma de inclusión financiera. "Que se le ponga urgencia y se llame Joaquín Salvadores", pide.



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<p>GLORIA QUIERO: Pensé que se podía ir pasando, pero cada día tengo más pena.</p>

GLORIA QUIERO: "Pensé que se podía ir pasando, pero cada día tengo más pena".


Foto:SERGIO ALFONSO LÓPEZ

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales