Juan de Dios Fuentes Vega, director de Paz en La Araucanía, ante los últimos incidentes en la zona:
"Este recrudecimiento de la violencia busca presionar a las personas a vender sus tierras"

El abogado y agricultor habla del drama de vivir 10 años con protección policial, y señala que uno de los incentivos al conflicto está en la propia Ley Indígena y en el Fondo de Tierras. "Aquí hay terrorismo", enfatiza.  

Gabriel Pardo 

Juan de Dios Fuentes Vega lleva 10 años con protección policial. El abogado y agricultor dice que, incluso, tuvo que blindar la habitación en la que duermen sus hijos en el fundo Pidima, por temor a ataques con armas de fuego, los que ya ha vivido en varias ocasiones por parte de grupos violentistas.

Fuentes es director de Paz en La Araucanía e hijo del ex intendente de la Unidad Popular por la provincia de Ñuble, Juan de Dios Fuentes Rojas, quien también ha denunciado la dramática situación en que viven los dueños de predios en La Araucanía.

Para el abogado, el incremento de la violencia -que se ha ido extendiendo hacia la Región del Biobío- tiene una clara explicación.

Y asegura que Paz en La Araucanía surgió de la necesidad de buscar restablecer el Estado de Derecho en la zona y advertir a las autoridades del drama que se vive.

-Usted ha vivido durante años con protección policial. ¿Cómo describiría ese proceso?

-Hemos enfrentado más de 200 atentados. Nos han quemado la maquinaria, nos han matado animales, nos han incendiado los bosques. Han atentado contra nuestra vida. La cantidad de amenazas de muerte es impresionante. No es fácil vivir así.

-¿Deben estar bajo la mirada de Carabineros durante las 24 horas del día?

-Tengo que decir que Carabineros hace un trabajo excepcional. Creo que si no fuera por ellos, ya estaríamos muertos. Los atentados han sido con intención homicida. Pero tampoco es fácil que nuestros niños crezcan con custodia permanente. El viernes pasado pasaron por mi casa y dispararon más de 70 tiros al interior del predio, y Carabineros tuvo que defenderse. Es la realidad de más de 350 predios que están con protección policial. No se puede hacer ninguna actividad sin tener cerca a Carabineros, porque corres el riesgo de que te maten.

-¿Y cómo lo enfrenta su familia?

-Tenemos que tomar medidas. Hay que poner visores nocturnos, instalar cámaras; todos estamos comunicados por radio. A veces hay que hacer turnos para dormir. Hoy tenemos paredes blindadas en las habitaciones en las que duermen los niños. No podemos salir tarde, porque si nos encuentran en el camino público, nos pueden agredir. No se puede ir ni al supermercado. A mi madre le destrozaron su vehículo afuera de un supermercado.

-¿Qué le parece que se implemente un plan cuadrante en la zona?

-Todas las medidas que se proponen son valorables. Pero son medidas exclusivamente policiales. Es decir, actuar cuando ya hay un delito consumado.

-¿Cuál es su interpretación para el recrudecimiento de los ataques en los últimos meses?

-Tenemos claro que el conflicto nace en la Ley Indígena, la Ley 19.253, del año 93. A través de ella, el Estado les otorga grandes expectativas a los pueblos originarios, al establecer que ellos tienen derecho sobre parte de territorios que ellos mismos consideran ancestrales. Esta ley les reconoce derechos sobre espacios territoriales que ya tienen derechos reconocidos en la institucionalidad chilena, a través de los conservadores de bienes raíces, del ordenamiento constitucional, etc. El Estado está negociando con terrenos que son de particulares.

-¿Y por qué eso generaría la violencia?

-Primero, se rompe el equilibrio de igualdad ante la ley, creando grupos privilegiados, que por razones étnicas tienen el privilegio de decir que el Estado les debe restituir tal o cual cosa. En este caso, la ley pone énfasis, y como único objetivo, la restitución de las tierras. Así nace un conflicto, nace la expectativa de un grupo de personas sobre un espacio que ya tiene derechos establecidos. Entonces, la misma ley "soluciona" el conflicto, y ¿cómo? Comprándole a la persona que tiene derechos establecidos y se les entrega a las comunidades en un concepto de restitución que no es legítimo.

"Solamente hay que generar conflicto y el Estado va a comprar"

-¿Cuál es a su juicio, entonces, el problema de la ley que genera tanta disputa?

-La compra se hace a través de dos mecanismos. El primero dice que es a través de un subsidio. Es decir, usted trabaja, se esfuerza, ahorra y una vez que tenga los recursos, el Estado le subsidia la parte faltante de esos recursos. Pero también establece otro mecanismo. Si hay conflicto en esos terrenos, el Estado compra y paga de inmediato el 100%. Entonces, solamente hay que generar el conflicto y el Estado va a comprar. Ahí es donde radica el incentivo al conflicto.

-Pero se ha dicho en repetidas ocasiones que en La Araucanía hay un conflicto de carácter político.

-Lamentablemente, se suma un componente político. Grupos políticos, de forma irresponsable han manipulado la historia y comienzan a intentar convencer a la gente de que aquí hubo una usurpación violenta y que todas las personas que tenemos terrenos en el sur somos personas que descendemos poco menos que de verdaderos delincuentes, usurpadores que les quitaron la tierra a los mapuches. Situación que no es tal.

-Usted ha planteado en sus charlas a los agricultores que otro problema serio es generar dos regímenes de propiedad.

-Se genera el concepto de propiedad indígena, que es un concepto totalmente diferente a los principios constitucionales que rigen la propiedad en Chile. Porque se habla de una propiedad colectiva, primero, que no se puede dividir. Estas comunidades no pueden hipotecar, no pueden arrendar ni pueden hacer ningún acto de enajenación sobre esas propiedades. Por lo tanto, ellas, en ese concepto de propiedad, quedan fuera del proceso productivo. Quedan sujetos al asistencialismo público de los órganos del Estado.

-Hoy, el Fondo de Tierras es uno de los principales instrumentos que posee el Estado para que mapuches puedan adquirir terrenos. ¿Por qué quedaría en entredicho?

-Cada vez que el Estado incrementa el Fondo de Tierras o financia este fondo, está generando expectativas en los pueblos originarios y está generando la necesidad de que existan personas dispuestas a vender.

-Pero usted señala que muchas personas se ven obligadas a vender sin quererlo realmente.

-Es que, ¿cómo se genera esta disponibilidad y que estas personas quieran vender? Simplemente, que grupos generen actos de violencia que provoquen temor. Este año existen 78 mil millones de pesos para la compra de tierras. Eso significa 3 teletones. El otro año, según se discute en la Ley de Presupuestos, va a haber 80 mil millones de pesos más. Eso significa que no habiendo disponibilidad de predios, algunos grupos van a tener que ejercer mucha violencia para convencer a muchas personas de vender. Y aparece un muy buen poder comprador, que es el Estado a través del Fondo de Tierras. Lo que hacen los grupos violentistas es extorsionar, presionar para que las personas que tenemos tierras estemos disponibles para venderlas. La presión es sistemática y durante años.

Juan de Dios Fuentes agrega que "más del 60% de los fondos públicos para compra de tierras no se han ejecutado y no se van a alcanzar a ejecutar de aquí a fines de año, porque simplemente no hay tierras disponibles".

-¿Cuál es el mensaje que Paz en La Araucanía les da a los agricultores que viven en esta situación?

-Les decimos a las personas que hay una luz de esperanza. Que no es la única alternativa vender. La esperanza es que los políticos se pongan los pantalones y hagan su pega. Tienen que venir a la región y empaparse de esto y darse cuenta de que hay terrorismo. Y que de una vez por todas entiendan la Presidenta de la República, los ministros y los parlamentarios de todos los sectores que hay que modificar la Ley Indígena. Que hay que terminar con el Fondo de Tierras. Y no digo que no se indemnice a los pueblos originarios.

10 años
con protección policial llevan Juan de Dios Fuentes y su familia.

''Si hay conflicto en esos terrenos, el Estado compra y paga de inmediato el 100%. Entonces, solamente hay que generar el conflicto, y el Estado va a comprar".

''Tienen que venir a la región y empaparse de esto y darse cuenta de que hay terrorismo. Y que de una vez por todas entiendan la Presidenta de la República, los ministros y los parlamentarios de todos los sectores que hay que modificar la Ley Indígena".

''Hay que poner visores nocturnos, instalar cámaras, todos estamos comunicados por radio. A veces hay que hacer turnos para dormir. Hoy tenemos paredes blindadas en las habitaciones en las que duermen los niños".

 


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Juan de Dios Fuentes , director de Paz en La Araucanía, junto a su padre, del mismo nombre. A donde quiera que vayan deben ir custodiados por Carabineros, para evitar ataques en su contra.
Juan de Dios Fuentes , director de Paz en La Araucanía, junto a su padre, del mismo nombre. A donde quiera que vayan deben ir custodiados por Carabineros, para evitar ataques en su contra.
Foto:Mario Quilodrán


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