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Encuesta Nacional Bicentenario 2015, de la Universidad Católica de Chile y GfK Adimark:
Bajan expectativas de los chilenos de que el país avance al desarrollo en los próximos diez años

Domingo 18 de octubre de 2015

Desde 2006 a la fecha, el índice disminuyó de 59 a 47%, lo que muestra que las personas se han vuelto pesimistas respecto de la capacidad de conseguir ese objetivo. Además, ha ocurrido lo mismo con eliminar la pobreza y resolver el problema de la educación.
 


ÓSCAR SAAVEDRA y PABLO REED 

Al pensar hoy en el futuro, en un plazo de diez años, el 47% de los chilenos cree que el país habrá avanzado o alcanzado ser desarrollado. En 2006, la primera vez que se realizó la Encuesta Nacional Bicentenario -de la Universidad Católica y GfK Adimark- el total ascendía a 59%.

Para el director del Centro de Políticas Públicas de la UC, Ignacio Irarrázaval, la baja de 12% en la encuesta de este año -en comparación con la de hace una década- muestra que los chilenos han ido perdiendo las expectativas que se tenían en la capacidad de conseguir ese objetivo.

Irarrázaval plantea que la encuesta -cuyo segundo capítulo "Sociedad" es adelantado por "El Mercurio"- expone un panorama bastante pesimista respecto del país: "Objetivamente, el escenario económico se ha deteriorado considerablemente, hay un menor nivel de crecimiento, mayor temor de desempleo, incertidumbre institucional. Todo este escenario obviamente repercute".

Las bajas expectativas se reflejan además en otras metas del país, como eliminar la pobreza -que llega a 29%, el registro más bajo-, reducir la desigualdad de los ingresos y resolver el problema de la calidad de la educación (ver infografía).

En medio de la discusión sobre cómo llevar a cabo una reforma, el 40% de los chilenos piensa que en la próxima década se habrá avanzado o alcanzado a resolver el problema de la calidad de la educación.

A juicio del doctor en Política Social, "la ciudadanía ha percibido un discurso muy difuso, en el cual el foco claramente no ha estado centrado en la 'calidad' de la educación. La discusión de la ley del término del lucro y copago en educación escolar llevó a la opinión pública a la discusión sobre la propiedad de la infraestructura de los establecimientos. No se percibe el nexo entre estos cambios institucionales y un impacto en la calidad de la educación".

Irarrázaval sostiene que "hemos invertido como país en una discusión álgida sobre educación, en la cual la calidad ha estado francamente ausente".

La encuesta marca una inflexión en el pesimismo en lo que se refiere a las expectativas personales de los chilenos: el 51% opina que su posición económica mejorará lentamente y el 26%, que se mantendrá entre los próximos cinco y diez años.

Al respecto, Irarrázaval señala que "es importante el contraste. La expectativa personal es más optimista o al menos no se ha deteriorado considerablemente en el tiempo como las otras".

"La reflexión que cabe es que las personas reconocen su progreso socioeconómico individual en una mirada intergeneracional; esto, independientemente del avance en las metas del país", concluye.

Apreciación
Cuatro de cada 10 chilenos piensan que se alcanzará o avanzará en mejorar la educación en los próximos diez años.
 Corrupción: la percepción país es peor que la realidad personal

Según la Encuesta Nacional Bicentenario, aunque solo el 7% de los encuestados afirma que ellos o un familiar han pagado una coima para hacer un trámite u obtener un servicio público en los últimos dos años, un 62% estima que en Chile hay mucha corrupción y un 80% lo percibe como un país corrupto. Además, un 48% estima que hay un nivel de corrupción similar o peor que en otros países latinoamericanos.

Sobre cuánta corrupción hay en las instituciones, 68% cree que hay mucha o bastante en el Parlamento y 65% en el Gobierno.

Ignacio Irarrázaval comenta que hay una fuerte sensación sobre el fenómeno de la corrupción como un hecho extendido en toda la sociedad, y se cuestiona la tradicional "excepcionalidad" chilena. Sin embargo, la percepción a nivel país es bastante más pesimista que la realidad individual.

Plantea que probablemente las personas no están experimentando hechos de corrupción de manera frecuente, pero han existido muchos casos de gran repercusión pública, por el tipo de personas, recursos y situaciones involucradas, que han elevado la preocupación y la sensación de corrupción.

"Más allá de los niveles que reporta la encuesta, es muy grave la alta percepción de corrupción, ya que esta socava la confianza institucional y social", dice.

Considera interesante destacar que, a pesar de la amplia desconfianza, hay instituciones, como la PDI y Carabineros, que son valoradas por lo que hacen en este ámbito.

Pérdida de confianza en las instituciones

La Encuesta Nacional Bicentenario concluye, comparando la última década, que todas las instituciones han sufrido una crisis de confianza pública.

Considerando el porcentaje de mucha y bastante confianza, la evolución de la última década muestra, por ejemplo, que las Fuerzas Armadas, tras alcanzar un máximo de 49% en 2011, llegaron a 26% este año. Y aun manteniendo uno de los tres primeros lugares, la Iglesia Católica bajó de 44% en 2006 a 24% en 2015.

Los partidos políticos y los parlamentarios, partiendo de un porcentaje de 6 y 5% respectivamente en 2006, tienen ahora 2 y 1%.

Ignacio Irarrázaval, director del Centro de Políticas Públicas de la U. Católica, comenta que Chile en general ha tenido bajos niveles de confianza, pero la tendencia es bien marcada.

"La desconfianza ha cundido transversalmente, existen sospechas de todas las instituciones, y probablemente haya un efecto de 'contagio colectivo'. Los casos en tribunales sobre los vínculos de dinero y política llevan a desconfiar de los partidos y del Parlamento; también de la empresa y de la capacidad de resolución de estos casos que tendrán los Tribunales de Justicia", afirma.

La encuesta revela, además, que la percepción de la democracia como la mejor forma de gobierno o como un medio indispensable para el desarrollo ha sufrido también una merma en la última década, aunque sigue siendo una convicción mayoritaria entre los chilenos.

"A pesar de la desconfianza que se ha instalado, claramente hay un evidente respaldo a la democracia como forma de gobierno del país", dice Irarrázaval.

Si en 2006 un 73% se manifestaba de acuerdo con que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, en 2015 lo hace un 67%.

Y si en 2006 el 77% afirmaba que la democracia es indispensable para lograr el desarrollo económico, ahora lo cree un 60%.

Sobre la democracia, las ideas con mayor aprobación son que para protegerla se deberían prohibir los grupos que promueven la violencia (81%) y que para detener el crimen, algunas veces hay que pasar por encima de los derechos de los delincuentes (69%).

Destaca también en la encuesta el alza de las posiciones favorables a la igualdad. La afirmación "lo mejor para el país es que haya crecimiento alto y sostenido" logra un acuerdo de 18% y "lo mejor para el país es que haya igualdad social y una distribución de los ingresos más equitativa" de 55%. Las valoraciones intermedias muestran una diferencia estadísticamente significativa respecto de 2014 en posiciones más favorables a la igualdad.

Respecto de la ayuda del Estado, la visión favorable a que esta debe destinarse solo a los más pobres y vulnerables bajó de 43% en 2012 a 37% en 2015. A su vez, la opinión de que todos los ciudadanos deben recibir la misma ayuda del Estado subió su apoyo de 30 a 40% en el mismo lapso.

El año pasado un 40% apoyaba que la mejor forma de progresar en la vida es esforzarse por emprender, capacitarse y trabajar duro, y un 34% pensaba que para lograrlo se requieren garantías del Estado de buena educación y trabajo. Este año esos porcentajes se invirtieron.