Novedad Recopilación de su narrativa breve
El pozo sin fondo de Joseph Conrad

Un monumental volumen de 1.500 páginas reúne 29 narraciones del escritor, incluidas sus novelas cortas El corazón de las tinieblas y Gaspar Ruiz , singular historia de pasión y aventuras que transcurre durante la Independencia de Chile.  

Pedro Pablo Guerrero 

En el amenísimo libro Joseph Conrad y su mundo , escrito por su esposa, Jessie George, se revelan algunos datos de la vida cotidiana que humanizan la figura, más bien enigmática, del escritor Józef Teodor Konrad Korzeniowski, el nombre con el que fue bautizado en Berdychiv, Polonia (actual Ucrania), donde nació el 3 de diciembre de 1857. A Conrad no le gustaba hacer ningún deporte al aire libre. Lo aburrían el cricket, el fútbol y las carreras. Tenía mal carácter y poca paciencia. Cada vez que se proponía enseñarle a su hijo la forma de hacer nudos marinos, solían acometerlo estallidos de furia. En una oportunidad, Jessie Conrad escuchó la amenaza que el niño le hizo a un mozo de servicio: "Para que te enteres, mi parde es un señor muy enfadado".

Quince años de diferencia tenían Conrad y su mujer cuando se casaron en 1896. El escritor se había trasladado a Inglaterra en 1878 para no hacer el servicio militar en su país, ocupado por Rusia. Obtuvo la nacionalidad británica en 1886 y en 1894 se retiró de la marina mercante, en la que alcanzó el grado de capitán. Al año siguiente publicó su primera novela, La locura de Almayer (1895). Le regaló un ejemplar a Jessie cuando todavía era su novia, quien tuvo el honor de leer en voz alta fragmentos del manuscrito de su segundo libro, Un vagabundo de las islas , a petición del escritor que también había adoptado el inglés como su lengua literaria.

Ya casados, se fueron a vivir al sur de Inglaterra. Conrad se dedicó plenamente a su labor narrativa. En una carta confiesa: "Estoy dedicado a mi trabajo, pero me molesta no ser capaz de trabajar más. Al fin y al cabo, mi trabajo consiste tan solo en arrojar palabras a un pozo sin fondo. Parece sencillo, pero resulta verdaderamente agotador".

Muchas novelas nacieron de este impulso. Entre las de mayor extensión se cuentan El negro del "Narciso" (1897), Lord Jim (1900), Nostromo (1904) y La línea de sombra (1915). Otras 29 historias corresponden a nouvelles y relatos. Narrativa breve completa , -publicada en México por Sexto Piso y en Chile por Hueders- las reúne en un volumen que supera las 1.500 páginas. Entre sus títulos destacan El corazón de las tinieblas (1899), Tifón (1902) y Freya de las siete islas (1912). También Gaspar Ruiz (1906) y El duelo (1907), publicados en Chile por Quimantú (1973) y Editorial Andrés Bello (1982), respectivamente. En ambos casos se trató de tiradas masivas. Gaspar Ruiz , un relato romántico también fue incluido por Armando Roa Vial y Jorge Teillier en La invención de Chile (Universitaria, 1994), antología de textos ambientados en nuestro país y escritos por extranjeros. Lom (2005) y La copa rota (2008) reeditaron la novela.

Su novela "chilena"

Gaspar Ruiz es un hombre de pueblo enrolado en las tropas independentistas que luego deserta de ellas para unirse a las que defienden la Corona española. Capturado por fuerzas patriotas, es condenado a muerte en Valparaíso, pero escapa gracias a su extraordinaria resistencia física. Tras muchas peripecias, incluido un terremoto, concierta una entrevista nocturna con San Martín en la "plaza que había delante de la Moneta" (sic). Se pone al servicio del nuevo gobierno. Destinado a una guarnición del sur, entra en conflicto con las autoridades por estar unido a una mujer de conocidas simpatías monárquicas. Luego de asesinar al gobernador, Ruiz se convierte en un renegado y huye junto a su pareja al territorio de los mapuches, los organiza en montoneras y los une a la causa realista provocando incontables dolores de cabeza a los patriotas. Al otro lado de los Andes, en Mendoza, encuentra apoyo de "Carreras" ("Bajo un disfraz liberal, un canalla de la peor especie"), quien lo traiciona entregando a su esposa a las autoridades chilenas. En el trágico final de la historia, Gaspar Ruiz demuestra una naturaleza casi sobrehumana, dispuesto a todo por salvar a su mujer y a su hija.

Conrad prefiere no tomar partido a la hora de narrar. Suele dar la voz a los personajes, lo que enriquece la diversidad de puntos de vista. Como en El corazón de las tinieblas , la estructura de Gaspar Ruiz corresponde a la de una narración enmarcada. Si en la primera la historia de un hombre sediento de poder y ambición (Kurtz) es contada a bordo de una goleta en la desembocadura del Támesis por un testigo directo de los brutales hechos ocurridos en el Congo Belga, en Gaspar Ruiz, el narrador, Santierra, es un general veterano de la Independencia que conoció de cerca al protagonista del relato, pues fue su protector o prisionero en distintos momentos de su vida.

No hay héroes en la narrativa de Conrad. Incluso la condición de víctimas y verdugos es reversible. Hasta la frontera entre barbarie y civilización se diluye en El corazón de las tinieblas , tal como en un relato anterior titulado, con evidente ironía, Una avanzada del progreso (1896). En él dos empleados de una compañía son destinados a un remoto puesto ribereño en el interior de África ecuatorial donde deben conseguir de los nativos la mayor cantidad posible de marfil a cambio de baratijas. Carlier y Kayerts son hombres mediocres, flojos, sin ideas propias ni talento. La iniciativa la toma el tercer hombre de la compañía, un negro de Sierra Leona bautizado Makola por los lugareños. Sus métodos comerciales escandalizan a las buenas conciencias de sus dos superiores europeos, pero al fin y al cabo uno de ellos declara con cinismo: "No es mejor persona que tú ni que yo. ¿Quién va a decir nada si no hablamos tú y yo? Aquí no hay nadie...".

¿Racista y conservador?

Cierta crítica proveniente de los estudios culturales acusa a Conrad de exhibir en sus relatos una visión eurocéntrica y racista de los pueblos no europeos. Cita, como ejemplo, las descripciones de nativos con rasgos propios de animales, presentes en varios de sus relatos con personajes africanos, y la forma despectiva para referirse a etnias asiáticas en sus historias orientales.

En Tifón , cuando Jukes, el segundo de a bordo en el carguero Nan-shan , le manifiesta al capitán MacWhirr su preocupación por los 200 pasajeros que llevan a Fuchau, este le contesta irritado: "Nunca le había oído a nadie referirse a un grupo de coolies como los 'pasajeros'. ¡Por Dios, pasajeros! ¿En qué estaba usted pensando?".

MacWhirr no es un ser humano cruel ni odioso. Solo apático, lerdo y de pocas luces. Imperturbable, se encierra en el cuarto de mapas a leer sobre tifones minutos antes de que llegue uno de los más devastadores que han azotado los mares de China. Los sentimientos que el capitán despierta en la tripulación son de indiferencia o desdén. Ni siquiera su esposa, que vive en Inglaterra, le tiene mayor afecto. Lee con aburrimiento, saltándose párrafos enteros, las cartas de su marido, y solo espera que se mantenga lo más alejado posible.

A pesar de la preocupación inicial de Jukes por los pasajeros, en una carta termina refiriéndose a los coolies como "malditos chinos", "pobres diablos" y salvajes dispuestos a destrozarse entre ellos por dinero.

Otra acusación que pesa sobre Conrad es su conservadurismo. El cuento "Un anarquista" entrega una visión nada favorable de ellos. Ambientado en una finca ganadera situada en una isla de la Guayana Francesa, narra la historia de un reo fugado de la prisión de Cayena que acaba trabajando como mecánico para una compañía fabricante de sopas de carne. En realidad, es prácticamente un esclavo, pues el gerente de la empresa, Harry Gee, lo emplea por techo y comida aprovechando su condición de prófugo. El señor Gee suele burlarse de su pasado de "anarquista de Barcelona", expresión que irrita al mecánico, pues su nacionalidad es francesa y ha renegado de sus ideas políticas.

Sin embargo, el narrador afirma: "Mi opinión es que tenía más de anarquista de lo que me confesó o de lo que se atrevía a confesarse a sí mismo, y que su caso no es muy distinto del de muchos otros anarquistas. Un corazón ardiente y una voluntad frágil: esa es la clave del enigma".

Una vez más se trata de un relato enmarcado, en que la voz de la narración es asumida por Gee y luego por el anarquista, creando una distancia con el primer narrador, quien se permite ácidas críticas a uno y otro, pero también una compasión por el fugitivo que ciertamente no muestra su captor.

Estas mediaciones que establece Joseph Conrad a la hora de escribir suelen olvidarlas los críticos culturales para quienes el novelista británico representa la mirada del imperio, sin reparar en los matices que lo separan, por ejemplo, de autores contemporáneos como Rudyard Kipling. Incluso un sagaz escritor de izquierda, como lo fue B. Traven, desliza en su novela La nave de los muertos (1926) alusiones sarcásticas contra lo que le parece una visión idealizada, romántica y elitista de la vida en alta mar presente en las ficciones de Conrad.

El pensamiento del autor polaco, sin embargo, es mucho más complejo. La condición de extranjero contribuyó indudablemente a que Joseph Conrad mantuviera sus ideas en reserva y que solo las expresara, indirectamente, en su obra literaria. Así, por ejemplo, se pueden apreciar sentimientos nacionalistas en su relato "El príncipe Román", sobre un noble polaco que se rebela contras los invasores rusos y los combate ocultando su identidad, como un soldado más. Nacido él mismo en el seno de la baja nobleza polaca, el padre de Conrad fue condenado a trabajos forzados en Siberia por actividades patrióticas. Poco antes de morir, el 3 de agosto de 1924, Conrad rechazó un título nobiliario que le ofreció el gobierno británico. No dio explicaciones, pero el Reino Unido había sido aliado del imperio ruso en la Primera Guerra.

Como sus personajes, Conrad se muestra más abierto en las cartas, donde se permite ironías que no se le hubiera ocurrido manifestar en público. En una misiva reproducida por su viuda en el libro Joseph Conrad y su mundo , el escritor le cuenta a un amigo: "He comenzado a escribir para la prensa. Más palabras... otro agujero. Sin embargo, me he librado de la degradación del periodismo diario, porque va a salir una nueva publicación semanal. El nombre: The Outlook ; el precio: tres peniques; el contenido: literario; la tendencia política: el imperialismo, atenuado por la conveniencia; el objetivo: hacer ganar dinero a su dueño judío. El director es Percy Herd (de quien no he oído hablar jamás) y uno de los colaboradores es Joseph Conrad, bajo el epígrafe 'Visiones y revisiones'".

Nótese el uso de la tercera persona para referirse a sí mismo. Incluso en el ámbito privado, Joseph Conrad sabía mantener las distancias.

NARRATIVA BREVE COMPLETA
Joseph Conrad Sexto Piso/Hueders, Madrid, 2015, 1544 páginas, $25.000.

JOSEPH CONRAD Y SU MUNDO
Jessie George Sexto Piso, Madrid, 2011, 433 páginas, $18.360 (Librería Prosa & Política)

 


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